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viernes, 5 de junio de 2026

¿Falta de respeto a la ciudadanía, irresponsabilidad política o simple huida hacia adelante?

 

JULIO, EL  ANALISTA POLÍTICO  DEL XXI


Por Julio César Gonález Padrón

Artículo de opinión

 Esta que va a leer a continuación, es la crónica de un país (expresada por mi) que ya no sabe si reír, llorar o pedir la cuentas.

Hay días en los que la política española parece escrita por un guionista con exceso de imaginación y escasez de escrúpulos. Y luego está el día en que el presidente Pedro Sánchez anuncia, con toda su cara dura y no exento de con solemnidad casi litúrgica, que el BOE publicará mañana la orden para iniciar la elaboración de los Presupuestos Generales del Estado; presupuestos para 2026. En un país donde no se ha aprobado ni uno solo en toda la legislatura”. ¡Manda huevos como diría Trillos!

Uno escucha semejante declaración y no sabe si aplaudir la audacia, llamar a un notario, pedir un desfibrilador institucional o morder un trozo de “goma dura” para aplacar los nervios y que no se me vayan de la cabeza, y lo de agarrar ya el fusil e irme al monte, porque, ya veo que no todo lo va a poder solucionar Dios.

Porque mientras España vive en un atasco político monumental, el gobierno social comunista, que preside Pedro Sánchez decide mirar hacia otro lado y actuar una vez más, como si todo fuera viento en popa. Como si los apoyos parlamentarios no se hubieran evaporado. Como si las causas judiciales que rodean al entorno del Ejecutivo fueran simples anécdotas administrativas. Como si la realidad fuera un inconveniente menor.

“España pide urna y el Gobierno ofrece teatro”.

La ciudadanía, los analistas y buena parte de las instituciones coinciden en algo tan evidente como incómodo, “España está políticamente paralizada”. No hay mayorías, no hay estabilidad, no hay capacidad de legislar. Y cuando un país se queda sin pulso democrático, lo responsable es devolver la palabra a los ciudadanos.

Pero este Gobierno social comunista de Pedro Sánchez, prefiere otra vía; la del simulacro institucional”. Y pretende tratarnos a todos los españoles, como si fuéramos alumnos de su particular LOGSE, “progres sí, pero burros”. Una vía donde la apariencia sustituye a la acción, donde el gesto vale más que el resultado, donde la agenda se llena de anuncios que no conducen a nada.

Así, el anuncio de los presupuestos se convierte en una pieza más del teatro político para “tontos”. Una obra donde el público ya conoce el final, pero los actores insisten en recitar el guion como si fuera la primera vez.

 Y yo me pregunto de nuevo… ¿Esto es respeto institucional? ¿Responsabilidad? ¿O un salto al vacío con sonrisa de foto oficial?

Cuando un Ejecutivo sin apoyos anuncia unos presupuestos que sabe que no puede aprobar, el mensaje que transmite es demoledor. No es liderazgo. No es firmeza. Es desconexión. Es de intentar reírse de toda la ciudadanía. Para muchos ciudadanos, esto supone, una falta de respeto”, porque se pretende que la ciudadanía crea en una ficción; “una irresponsabilidad institucional”; porque se juega con la credibilidad del país; una huida hacia adelante”, porque se evita afrontar la única salida democrática, que en este caso serían las elecciones.

Y mientras tanto, España aparece ante sus socios europeos como un país que no logra estabilizar su política interna. No es que España sea una república bananera, pero decisiones como esta, alimentan la caricatura. Y lo hacen con una facilidad que debería preocupar a cualquiera que valore la seriedad institucional.

“Es lo mismo que, cuando el arte de marear la perdiz…, se aplica en política de Estado”

El anuncio de los presupuestos no es un acto técnico. Es una maniobra política. Es una asquerosa maniobra política; Una nueva cortina de humo” cuidadosamente diseñada para desplazar el foco de los problemas judiciales, de la falta de apoyos y del desgaste evidente del Ejecutivo con los problemas judiciales, de la falta de apoyos, y del desgaste evidente del Ejecutivo.

 Es, en definitiva, una estrategia de supervivencia. Una más. Otra vuelta de tuerca en un guion que ya no sorprende a nadie.

Pero la ciudadanía no es un público cautivo. Y cada vez más voces reclaman lo que en democracia es la herramienta fundamental para salir de un bloqueo, que es le guste o no a Pedro Sánchez y sus mariachis, unas “elecciones generales. Elecciones para recuperar un rumbo claro, para formar un gobierno con legitimidad renovada y para que España deje de vivir en un limbo político que ya dura demasiado.

Con todo lo expuesto llegamos a la conclusión de que: España no necesita artificios. Necesita claridad”.

En momentos de inestabilidad, lo que se espera de un presidente no es que simule normalidad, sino que ejerza responsabilidad institucional. Y la responsabilidad, a veces, consiste en reconocer que un ciclo político ha terminado.

Pero…  ¿Qué podemos esperar, mis queridos compatriotas, de un señor como Pedro Sánchez, que después de haber perdido unas elecciones generales, y por sentarse en la poltrona de la Moncloa, fue capaz de mentir al país y a su propio partido al pactar con aquellos que no solo no quieren a España, como los Bidu Etarras, sino también con los golpistas y  separatistas catalanes cuyo jefe, prófugo de la Justicia, se encuentra actualmente huido y con  los perroflautas anti constitucionales de Sumar, Podemos y resto de esa pequeña, pero revoltosa pandilla de descerebrados? 

Si el anuncio de los presupuestos es, como muchos temen, un gesto cosmético para ganar tiempo, entonces sí estaríamos ante una falta de respeto a la ciudadanía y una irresponsabilidad política de primer orden.

España no necesita más humo Pedro. España no necesita más teatro. España lo que necesita son decisiones. Necesita claridad. Necesita liderazgo real. Necesitas que te vayas de una puñetera vez por toda y no arrastres en tu caída, a ese noble e histórico Partido Socialista formado por caballeros españoles patriotas, que tanto han dado por la grandeza de nuestro país y que tú te has propuesto borrar de un plumazo, con tu asqueroso invento del “Sanchismo y la corrupción política para conseguir tus fines” 

Y para no perder la costumbre de buen maúro de Telde que soy, me despido como de costumbre con exclamaciones de mi tierra canaria cuando digo… “Estas cosas, cristiano, hay que hacerlas bien y de ahora para después, porque con esa cara tan fea y de mentiroso que tienes, es regular que la gente no te quiera y al hijo de tu vecina, le limpias las legañas y cásalo con tu hija si quieres, pero a España… ¡Ni me la toques! Porque te puede  el pollito,  gallo Quíquere y pelión , qué… ¡Casos se han dado!

¡Qué cosas!


Fdo:

Julio César González Padrón

Marino Mercante y escritor

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1 comentario:

  1. Señor González, se lo resumo en pocas palabras pero bien alto, esto es no tener vergüenza, lo de este hombre ya no tiene nombre.

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