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| Posible juez de la vida |
Una reforma que interpela al Estado como si fuera un barco en mar abierto
Por: Julio César González Padrón
Artículo de opinión
En España, el poder judicial ha sido tradicionalmente una estructura sólida, casi pétrea, diseñada para resistir los vientos cambiantes de la política. La Constitución no contempla que los jueces del Tribunal Constitucional, del Consejo General del Poder Judicial, del Tribunal Supremo o de los Tribunales Superiores sean elegidos por sufragio universal. Pero imaginar esa reforma —una elección cada cinco años, separada de las generales— es abrir un debate que toca la quilla misma del Estado.
No es una ocurrencia a la ligera, fruto de un sueño de verano. Es una pregunta, que llevo años haciéndomela años y además que considero institucional de primer orden: ¿Debe la ciudadanía participar directamente en la elección de quienes interpretan y aplican las leyes que sostienen la convivencia?
Una reforma que podría reforzar la legitimidad del Estado









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