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¿QUE SE HIZO, ¿QUE FALTA, Y ES LO QUE NO DEBE OLVIDARSE?
Por: Julio César González Padrón
Artículo de opinión
El 19 de septiembre de 2021, La Palma (Isla bonita), vivió uno de los episodios más duros de su historia reciente. La erupción del volcán Cumbre Vieja no solo sepultó viviendas, carreteras y cultivos, sino que también dejó una herida emocional y económica que, cinco años después, aún no termina de cerrarse.
Hoy, con la perspectiva que da el tiempo, es posible evaluar con serenidad —y con justicia— qué se ha hecho, qué no se ha hecho y qué parece condenado al cajón del olvido.
“Los avances reales, aunque insuficientes”
Hay que reconocer, porque está a la vista que se han hecho algunos avances reales tales como: “infraestructuras básicas”; la reconstrucción de carreteras y accesos ha avanzado de forma notable. La isla recuperó conectividad en plazos razonables, y eso permitió reactivar parte de la actividad económica. “Ayudas directas a afectados”; se han entregado indemnizaciones y viviendas provisionales, aunque con retrasos y desigualdades que aún generan malestar. Muchos palmeros sienten que la burocracia ha sido más lenta que la lava. “Reactivación turística parcial”; La Palma ha logrado reposicionarse como destino de naturaleza y resiliencia. El turismo ha vuelto, pero no con la fuerza previa a la erupción. La imagen de “isla segura” tardó en reconstruirse.
“Lo que no se ha hecho y la mar de fondo que sigue golpeando”




















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