Joaquín Santana
Artículo de opinión
Hay paisajes en Telde que, por desgracia, ya forman parte de nuestro decorado habitual: contenedores desbordados, solares abandonados y, sobre todo, el cauce del Barranco Real de Telde convertido en un vertedero a cielo abierto. Durante meses, este cauce principal ha acumulado toneladas de basura ante la pasividad institucional. Sin embargo, lo más grave no es solo la dejadez de funciones, sino el insultante cinismo con el que se gestiona la limpieza de nuestro municipio.
Durante demasiado tiempo, los vecinos hemos alzado la voz. Ante cada denuncia ciudadana, la respuesta del Ayuntamiento se ha convertido en una rutina de evasivas y desvíos de responsabilidad. Que si la basura es competencia de la Heredad de Aguas, que si el cauce es de titularidad estatal o autonómica, que si no entra dentro de sus competencias directas... Las excusas burocráticas se apilan con la misma rapidez con la que crecen los vertidos ilegales, dejando claro que el bienestar de los teldenses no es una prioridad en los despachos municipales.
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