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| Mirador de Telde |
Es un secreto a voces entre quienes transitan la carretera GC-80, esa vía serpenteante que une el corazón de Telde con La Higuera Canaria. Allí, en un recodo del camino, se alza – o más bien, se desmorona – un mirador que debería ser un orgullo para nuestro municipio y que, sin embargo, se ha convertido en un monumento a la desidia política y al abandono institucional.
Las imágenes que acompañan este artículo son dolorosas e innegables. Muestran la realidad de un espacio público que, con "muchísimos años" a sus espaldas, ha sido borrado del mapa de prioridades de nuestros gobernantes. Lo que debería ser un balcón hacia la belleza de Telde es hoy un rincón que provoca "vergüenza ajena".

Un rincón silencioso, roto por el desinterés
Este mirador es hoy un lugar donde impera el silencio, solo interrumpido por el rugido de los coches y motos que pasan de largo. Y pasan de largo con razón: "nadie para ahí, porque nadie se atreve a pisar ahí". El estado de las instalaciones es deplorable. Pintadas vandálicas cubren los muros de piedra, los muretes están rotos y amenazan ruina, y la vegetación, lejos de ser un adorno natural, es una maraña seca y descuidada que devora el espacio.
Pero lo más indignante no es solo el deterioro físico. Es la evidencia flagrante de cómo se gestiona nuestro dinero. Como vecino de Telde, no puedo evitar sentir impotencia al ver cómo los ayuntamientos, "sean los anteriores o sean estos", han dado la espalda a este rincón. Se han dedicado a "lo que no debe", a pasar olímpicamente de los ciudadanos y de la ciudad.
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Una "vista privilegiada" que se desperdicia
Es profundamente triste. Este mirador posee una "vista privilegiada". Desde aquí se contempla todo el municipio de Telde en su esplendor. Podría ser un reclamo turístico, un lugar de descanso para ciclistas y senderistas, o simplemente un punto de encuentro para que los teldenses disfrutemos de nuestro entorno. Se podría "mantener un poquito más" o, mejor aún, "restaurarlo totalmente".
Pero la realidad es que "nadie hace nada". Estamos ante un rincón olvidado que simboliza la falta de cariño y de gestión por nuestro patrimonio local. Las imágenes muestran incluso bolsas de basura acumuladas en los accesos, convirtiendo el lugar en un vertedero ilegal.
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¿Hasta cuándo la desidia?
Desde estas líneas, hacemos un llamamiento desesperado a los responsables políticos de Telde. No podemos seguir permitiendo que espacios con tanto potencial se pudran ante nuestros ojos. Es hora de dejar de "pasar de los ciudadanos" y empezar a trabajar por la ciudad.
Este mirador de la GC-80 no es un caso aislado, es un síntoma de un problema mayor. Telde merece más. Merece que se cuiden sus rincones, que se invierta en su mantenimiento y que se devuelva el orgullo a sus vecinos. ¿Hasta cuándo tendremos que esperar para ver un cambio real? La "vergüenza ajena" ya no es sostenible.
¡Comparte este artículo si crees que este mirador merece ser recuperado!