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| Don Julio González con su nieta Bianca |
Ayer de mañana le hice el bautizo de mar a mi nieta Bianca. Y como no podía ser de otra manera, elegí para ello, la Charca de Salinetas.
Fue tanta la emoción que sentí, que le compuse estos dos poemas, que me salieron del alma.
Aunque les confieso que le hubiese escrito mil más.
(De su abuelo, Julio César)
Hoy te llevé, mi niña linda, a la charca antigua de Las Salinetas, donde la mar se hace espejo y la roca es testigo. Allí donde mi padre me enseñó el brillo del agua, y donde yo, más tarde, llevé a tus madres conmigo.
Eras tan pequeñita, apenas cuatro meses de vida, y ya el Sol quiso acariciarte con sus dedos de oro. La luz del agua salada te obligaba a cerrar los ojos, pero tu gesto me decía que estabas feliz en mi hombro.


























