Cáritas Diocesana de Canarias presentó hoy su Memoria Institucional del año 2025, alertando que las mejoras en los indicadores macroeconómicos no están alcanzando a la sociedad más vulnerable, que sigue sufriendo una pobreza estructural y se ve expulsada de un sistema que no da respuesta a los últimos de los últimos.
En un acto celebrado en el comedor social de la Institución en Escaleritas, que acogió a 498 personas sin hogar en 120 plazas durante los 365 días del año; el Obispo de la Diócesis de Canarias, D. José Mazuelos; el director de Cáritas Diocesana de Canarias, D. Gonzalo Marrero; y la Secretaria General, Dª. Caya Suárez, presentaron el balance de 2025 de la acción social de Cáritas en la provincia de Las Palmas que constata que el desigual reparto de la riqueza en el Archipiélago Canario impide que quienes se encuentran en exclusión social se beneficien de la aparente mejora económica que arrojan los datos.
“En 2025 atendimos a 21.372 personas, a 7.633 hogares en la provincia de Las Palmas, un 2% más que el año anterior. Pero hoy no solo presentamos cifras,
El Obispo de la Diócesis de Canarias, D. José Mazuelos, destacó la delicada situación de las familias canarias y la vulneración extrema de las personas migrantes, que representan el 54% del total de las personas atendidas por Cáritas. Una realidad que ayudará a visibilizar el Papa León XIV en su visita a Canarias la próxima semana.
“Como anima el Santo Padre León XIV, que nos visitará en pocos días, tenemos que alzar la mirada y trabajar juntos en comunidad para promover una mayor justicia e igualdad para que no exista la necesidad de emigrar; y menos a través de la ruta Atlántica, que tantas vidas se sigue cobrando”, manifestó José Mazuelos.
Cáritas Diocesana de Canarias constata un estancamiento en la precariedad de las personas más vulnerables y la incorporación de otras con situaciones más severas. Se trata de personas que hacen esfuerzos por lograr una vivienda digna, un empleo decente, continuar tratamientos médicos o participar en la sociedad y, aún así, el sistema les falla.
Casi la mitad de los hogares (46%) acudieron por primera vez a Cáritas en 2025. Se trata de perfiles más jóvenes, mayoritariamente mujeres y de origen extranjero en situación irregular, que se encuentran fuera del alcance de las políticas públicas.
“Se constata que la aparición de nuevas familias en nuestros dispositivos está íntimamente relacionada con las dificultades de acceso a la vivienda, la precariedad laboral y la gestión de la migración”, detalló la Secretaria General, Caya Suárez.
La situación de vulnerabilidad es aún más acuciante por el doble estigma y las dificultades asociadas a su situación administrativa. El 54% de las personas atendidas por Cáritas en 2025 eran migrantes, y más del 50% estaba en situación administrativa irregular. Cáritas contribuye al fortalecimiento y desarrollo de las comunidades en origen con 9 proyectos de Cooperación Internacional en 7 países de los que se beneficiaron 31.923 personas.
Especialmente extrema es la realidad de las mujeres víctimas de trata. Más del 80% de las 655 mujeres atendidas por Cáritas eran extranjeras, la mitad de ellas en situación administrativa irregular. “La falta de derechos y la débil red de apoyo favorecen la captación de estos perfiles. La violencia ejercida y la presión de las redes de captación las anula ante un sistema que les falla”, dijo Suárez.
El acceso a un hogar digno se ha convertido en el mayor condicionante de la exclusión en Canarias. Los datos de 2025 revelan una precarización habitacional alarmante. “Se están normalizando prácticas abusivas en torno a la vivienda que derivan en exclusión residencial: alquiler de infraviviendas, familias hacinadas en habitaciones, alquiler de literas, viviendas sin suministros, viviendas sin contrato, alquiler de empadronamientos, etc. Un 35% de las familias atendidas vive en régimen precario y un 21% se ve obligado a compartir vivienda”, destacó la Secretaria General de Cáritas.
Cáritas ha tenido que intervenir directamente para evitar que 306 familias con menores se quedaran en la calle, lo que supone un incremento del 26% en las respuestas de emergencia habitacional. Además, atendió a 1.604 personas en situación de sin hogar, un 2,1% más que el año anterior.
Cáritas advierte que tener un trabajo en Canarias ya no garantiza salir de la pobreza. El 21% de las personas atendidas cuenta con un empleo, pero las condiciones son tan precarias —un 8% de ellas sin alta en la Seguridad Social— que el trabajo se convierte en un factor que perpetúa la pobreza en lugar de ser un motor de ascenso social.
Esta situación es especialmente grave para el 54% de la población extranjera sin regularización administrativa y el 44% que no logra homologar su formación, que ante un sistema que les falla queda "atrapada" sin posibilidades para salir de la exclusión.
“Cáritas incrementó su intervención en el empleo en un 6% ofreciendo una salida real a través de servicios de orientación y formación con un nivel de inserción del 56%, gracias al contacto con 274 empresas y la gestión de 233 ofertas laborales”, subrayó Caya Suárez.
El contexto es de máxima dificultad también para organizaciones que, como Cáritas, tratan de dar respuesta a las personas expulsadas por un sistema que no da respuestas. “Durante 2025 las donaciones en especie han caído un 60%, mientras que el aumento del 3,1% en el coste de la vida encarece el mantenimiento de proyectos y servicios como el comedor social en el que nos encontramos”, alertó el director de Cáritas Diocesana de Canarias, Gonzalo Marrero.
“A esto hay que añadir la asfixia burocrática, porque las subvenciones públicas, de las que dependen proyectos esenciales de atención a los más vulnerables, llegan tarde y no se ajustan a la realidad. No podemos atender las necesidades básicas de las personas más pobres hoy con una ayuda que llega dentro de seis, nueve o doce meses, con condiciones no ajustadas a los costes actuales”, abundó Marrero, que agradeció el compromiso de las casi 1.200 personas voluntarias que sostienen la acción de Cáritas Diocesana de Canarias y que, como afirma el lema de la campaña del Corpus: Eligen Amar, Eligen Comunidad.
“La prioridad de Cáritas Diocesana de Canarias y su voluntariado son las personas excluidas, con independencia de su origen o condición. Una prioridad social”, concluyó el Obispo José Mazuelos aludiendo al Buen Samaritano, que elige amar al prójimo como a sí mismo.

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