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sábado, 27 de junio de 2026

A LA MUJER DEL CÉSAR, NO SOLO SE LE EXIGE QUE SEA HONESTA, SINO QUE TAMBIEN PARECERLO

Don Julio respondiendo con seriedad

La ética necesaria en los políticos

Por: Julio César González Padrón

Artículo de opinión

La célebre frase “la mujer del César no solo debe ser honesta, sino también parecerlo” sigue siendo, siglos después, una brújula moral imprescindible para quienes ocupan o han ocupado responsabilidades públicas.                                                          En política, la apariencia de rectitud no es un adorno; es parte esencial de la confianza democrática. Cuando esa apariencia se quiebra, incluso antes de que lo hagan los hechos, la ciudadanía siente que algo profundo se ha roto.

En estos días, el caso que rodea al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero —según informaciones difundidas en distintos medios— vuelve a poner sobre la mesa un debate incómodo pero necesario… ¿Qué nivel de ejemplaridad debemos exigir a quienes han ostentado la máxima representación del Estado?

La sombra del caso Zapatero y el del Plus Ultra  

El intento de anular el proceso judicial relacionado con la subvención y el crédito oficial concedido a la aerolínea venezolana Plus Ultra, alegando que algunas pruebas habrían sido obtenidas de forma irregular, ha generado un comprensible malestar social. No porque un ciudadano —sea quien sea— no tenga derecho a defenderse, sino porque un expresidente del Gobierno debería situarse siempre en el lado de la máxima transparencia y colaboración con la Justicia”.

La pregunta que muchos se hacen es inevitable… ¿Es esta la actitud que se espera de alguien que ha representado a toda la nación?

O, por el contrario, ¿estamos ante un intento de aprovechar resquicios legales para evitar que el proceso avance, arrastrando consigo a otros implicados en un asunto que, según la percepción pública, desprende un olor persistente a favores políticos y posibles comisiones ocultas?

La ciudadanía, ya cansada de escándalos, puertas giratorias y privilegios demasiados extendidos últimamente dentro del gobierno social comunista que preside actualmente (y quiera Dios que por poco tiempo), Pedro Sánchez, difícilmente entendería que un expresidente se acogiera a maniobras procesales para eludir un esclarecimiento completo de los hechos. Porque aquí no se juzga solo un caso concreto; “se juzga la confianza en las instituciones”.

El asunto de las joyas y la posible prescripción del delito.

A ello se suma el episodio de las joyas, otro frente que ha reavivado el debate sobre la “ética pública”. La posibilidad de que un personaje de relevancia nacional pueda acogerse a la prescripción del delito —aunque la ley lo permita— plantea una cuestión moral de mayor calado, como ya ocurrió lamentablemente y recientemente con el Rey emérito Juan Carlos I y su famosa fortuna sin declarar. 

¿Debe un representante público refugiarse en tecnicismos legales cuando lo que está en juego es su ejemplaridad?

 Evidente y razonablemente ¡NO! Pues si bien es cierto que la ley establece plazos, no lo es menos que “la ética no prescribe”. Y la ejemplaridad, menos aún. Un expresidente no es un ciudadano cualquiera; es un símbolo, un referente, un espejo en el que se mira un país entero. Si quienes han ocupado la cúspide del poder se permiten bordear la línea de lo aceptable, ¿qué mensaje se envía al resto de la sociedad?

El ejemplo que España necesita

España necesita líderes que entiendan que la ética no es una carga, sino un deber. Que comprendan que la confianza pública es frágil y que cada gesto cuenta. Que sepan que la transparencia no es negociable.

Un país no se construye solo con leyes, sino con comportamientos. Y cuando quienes han tenido la responsabilidad de dirigirlo parecen olvidar esa verdad elemental, la decepción ciudadana se convierte en desafección, y la desafección en cinismo.

Por eso, más allá de lo que dictaminen los tribunales, la cuestión esencial es otra, como que si… ¿Están nuestros dirigentes —presentes y pasados— dispuestos a asumir el nivel de ejemplaridad que la democracia exige?

Porque, al final, la mujer del César no solo debe ser honesta. También debe parecerlo. Y España merece que sus líderes lo recuerden.

Y como a mi me gusta terminar mis artículos recurriendo como buen mauro de Telde que soy, a nuestro rico léxico canario le diré a los políticos y expolíticos “listillos” que se siguen creyendo “elegidos de los Dioses” y además de forma vitalicia que … No se te me hagan el peninsular, que aquí seremos unos maúros redomados de Telde, pero como buenos isleños, también estamos acostumbrados a vivir solo de gofio y de lo honradamente y con mucho esfuerzo, sacamos día a día en el chinchorro de Melenara. Así que…, péinense pá trás compañeros,  y  nos vengan ahora, con sus pamplinas y ese acento, que me recuerda a la conquista, de allá por el siglo XVI, porque les aseguro que desde entonces, hemos aprendido “hasta escribir” y en mi caso particular;  como viejo lobo de mar que soy, tengo demasiadas clacas incrustadas  en lo “egg”, para que me vengan ahora ustedes “vosotros”, con artimañas legales a intentar escaparse de la Justicia;  porque soy consciente que  hasta que sea posible que puedan conseguir  engañar a los jueces, pero no a uno como yo, curtido en la mar salada y soportando con éxito  mil temporales , los cuales  me han llenado de  salitre  el alma, no se la pegan así por así, … Si.  Tanto tú Zapatero como tu aventajado, pero no por ello torpe alumno, Pedro Sánchez; así que…Ya me están tardando en quitárseme del medio y júyirse pá yá, que mal rayo los parta en dos; pues aquí en Canarias para una cabra partida, preferimos a un macho calzón y corcovado. que apesta como ustedes, pero son honrados, pues solo se dedican a cubrir sus cabritas y nada más, que … ¡Casos se han dado!

¡Qué cosas!


Fdo: 

Julio César González Padrón


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