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| Hubiera sido un gran político |
Un ejercicio de evasión política disfrazado de explicación institucional
Por: Julio César González Padrón
Artículo de opinión
La comparecencia de Pedro Sánchez en el Congreso era una oportunidad para ofrecer claridad en un momento en el que el país vive una tensión política evidente. Sin embargo, lo que presenciamos, lamentablemente fue un discurso calculado, defensivo y, en muchos momentos, abiertamente insuficiente. El presidente volvió a recurrir a su estilo habitual; “responder sin responder, desplazar responsabilidades y presentar sus decisiones como inevitables”. Un ejercicio que puede satisfacer a su bancada social comunista, pero difícilmente a una ciudadanía que exige algo más que retórica.
Un discurso que rehúye el fondo y se refugia en el cobarde e infantil ataque.
Sánchez dedicó buena parte de su intervención a señalar los errores de la oposición, como si el contraste permanente fuera una forma válida de rendición de cuentas. El recurso al “tú más” no solo empobrece el debate; “es una forma de evitar el escrutinio” Y en esta ocasión, la evasión fue evidente.
Las cuestiones de fondo —las que realmente preocupan a la sociedad— quedaron diluidas en un discurso que priorizó la confrontación sobre la explicación. El presidente defendió sus decisiones como si fueran la única opción posible, pero “no ofreció datos, ni detalles, ni un análisis serio de sus consecuencias”.
“Esto es lo que hay”; una Sanchista fórmula que revela más de lo que pretende oculta.
Ese mensaje implícito de inevitabilidad, ese “esto es lo que hay” que Sánchez utiliza como cierre argumental, puede funcionar como gesto de autoridad, pero “no como respuesta política en un país que exige transparencia”.
La falta de autocrítica fue clamorosa. No hubo reconocimiento de errores, ni un mínimo intento de explicar por qué se eligieron unas vías y no otras. El Gobierno parece instalado en la idea de que basta con repetir su relato para que este se convierta en verdad. Pero la realidad es más tozuda, pues “la ciudadanía no necesita resignación, sino responsabilidad”
Aplausos internos, pero desconexión externa
La bancada socialista y comunista, celebró cada frase del presidente, pero ese entusiasmo interno no puede ocultar lo evidente, porque la única verdad es que, “Sánchez no logró ampliar su credibilidad más allá de los ya convencidos”.
En un momento en el que España necesita puentes, el presidente optó por reforzar trincheras. Su intervención no buscó convencer, sino resistir. Y esa actitud, lejos de aliviar la tensión política, la profundiza.
Lo que Sánchez no dijo… y debería haber dicho
Más revelador que el contenido del discurso fue lo que quedó fuera, pues, no explicó las consecuencias institucionales de sus decisiones recientes, tampoco detalló alternativas que se barajaron antes de optar por el camino actual; no asumió errores ni responsabilidades y para aumentar el recochineo hacia los presentes, no ofreció un horizonte político claro más allá de la defensa de su propio relato
Esta omisión sistemática no es casual; es algo que ya forma parte de una estrategia comunicativa que prioriza el control del mensaje sobre la transparencia.
Una comparecencia que agranda la distancia entre Gobierno y ciudadanía
La intervención de Pedro Sánchez podría haber sido un punto de inflexión. Podría haber servido para rebajar la tensión, para explicar decisiones complejas, para mostrar liderazgo real. Pero el presidente eligió otra vía, como “la del cierre, la del reproche, la del relato inamovible”, mas propia de un dictador bananero cobarde, que se sabe y se siente solo y despreciado por su pueblo.
El resultado es una comparecencia que, lejos de aportar luz, “profundiza la sensación de opacidad y desconexión”. En un momento crítico, España necesitaba claridad. Lo que recibió fue un discurso defensivo, previsible y políticamente pobre.
Y como diríamos en mi pueblo de Telde, los maúros como yo…Te veo listo y pá el arrastre Pedro, estás en la tea de desmejorado y con cara de higo pasado del Hierro. Como se nota que, ya te falta menos para ocupar el huacal. Así que, por el bien de España, deja ya que corra la zapatilla y ¡Habité chiquillos!, que España tiene que ponerse en marcha con gente “de teneres” y no con pájaros mirlos como tú, que cada vez que abren el pico la cagan, y no me digas que no, que… ¡Casos se han dado!
¡Qué cosas!
Fdo:
Julio César González Padrón
Marino Mercante y escritor

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