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miércoles, 17 de junio de 2026

A Bianca, en la Charca de Las Salinetas

 

Don Julio González con su nieta Bianca

Ayer de mañana le hice el bautizo de mar a mi nieta Bianca. Y como no podía ser de otra manera, elegí para ello, la Charca de Salinetas.

Fue tanta la emoción que sentí, que le compuse estos dos poemas, que me salieron del alma.

Aunque les confieso que le hubiese escrito mil más.

(De su abuelo, Julio César)

Hoy te llevé, mi niña linda, a la charca antigua de Las Salinetas, donde la mar se hace espejo y la roca es testigo. Allí donde mi padre me enseñó el brillo del agua, y donde yo, más tarde, llevé a tus madres conmigo.

Eras tan pequeñita, apenas cuatro meses de vida, y ya el Sol quiso acariciarte con sus dedos de oro. La luz del agua salada te obligaba a cerrar los ojos, pero tu gesto me decía que estabas feliz en mi hombro.

Mañana grabaré tus iniciales en la piedra, como grabé las de tu madre y tía, cuando eran niñas. Quiero que un día, cuando vengas sola a esta orilla, encuentres mi trazo firme y recuerdes mi vida.

Que sepas que estuve aquí, que te soñé creciendo, jugando en esta charca, pescando en sus orillas, que deseé que este rincón fuera el refugio de, tu infancia, de tu juventud, de tus alegrías.

Y cuando yo ya no esté, Bianca, mi pequeña, que la mar te susurre lo que hoy no puedes oír: que tu abuelo te quiso con toda el alma, y que en estas rocas quedó grabado tu nombre … para nunca morir.

¡Qué cosas!



Bianca en brazos del mar

(De su abuelo, Julio César)

Te llevé, mi pequeña Bianca, al rincón donde empieza mi historia; ese abrazo de roca y sal, donde el tiempo nunca envejece. La charca de Las Salinetas, nos recibió como recibe a los suyos; con un murmullo antiguo que solo el corazón reconoce.

Tú, tan nueva en el mundo, tan ligera como un suspiro, mirabas el agua clara como si fuera un cielo distinto. El sol jugaba contigo, y aunque cerrabas los ojos, tu sonrisa decía que ya entendías lo que te mostraba.

Mañana grabaré tus iniciales en la piedra que guarda memorias, para que un día, cuando vengas sola, encuentres allí mi mano detenida en el tiempo, y sepas que te quise antes incluso de que hablaras.

Qué este lugar sea tu refugio, tu verano eterno, tu casa de infancia, y que cuando el mar te roce los pies, sientas que tu abuelo desde el Cielo, camina contigo.

Porque Bianca, mi niña linda, en estas rocas quedará escrito que un día te traje aquí por primera vez, y que, en ese instante, supe que el amor también puede ser sal, luz y una charca que nunca olvida.


¡Qué cosas!


3 comentarios:

  1. Felicidades por esos momentos inolvidables.

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  2. Qué bonito, no todas las nietas, tienen la dicha de recibir bautismo de mar y esculpir su nombre, al lado del de su madre en un lugar familiar.
    Tú abuelo materno lo ha hecho posible, seguro que lo apreciarás de mayor. Dios quiera tenga una vida larga para que lo puedan mirar juntos.
    Tú otro abuelo, no tan expresivo, pero con mucho amor incondicional hacia ti. Te quiero nieta.

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  3. Que emocionante tío Julio! Mi niña linda es una expresión tan tuya! Un abrazo

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