Por: Julio César González Padrón
El Viernes Santo es una de las fechas más profundas y
significativas dentro del calendario cristiano. En este día, millones de creyentes en todo el mundo conmemoran la pasión
y muerte de Jesucristo, un acontecimiento que simboliza el sacrificio, el amor
incondicional y la redención de la humanidad.
Cada año, cuando llega el Viernes Santo, las calles de Telde
cambian de ritmo. El
bullicio habitual deja paso al recogimiento, al respeto y a una atmósfera
cargada de simbolismo que conecta a vecinos y visitantes con una de las fechas
más importantes del calendario cristiano.
Este día recuerda la pasión y muerte de Jesucristo; un
momento clave para millones de creyentes que ven en este sacrificio un acto de
amor y redención. Pero en
Telde, además, es una jornada donde la fe y la tradición popular se dan la
mano.
Barrios históricos como San Juan y San Gregorio se convierten
en escenarios vivos de esta conmemoración. Desde la Iglesia de San Juan
Bautista de Telde, uno de los templos más emblemáticos del municipio, parten
algunas de las procesiones más esperadas del día.
Las imágenes religiosas recorren calles de la ciudad,
acompañadas por el sonido solemne de tambores y el caminar pausado de los
costaleros. El respeto del público y el silencio colectivo crean una escena que
impresiona incluso a quienes no viven la fe de manera activa.
El Viernes Santo en Telde no es solo un evento religioso. Es
también una manifestación cultural profundamente arraigada. Familias enteras
salen a la calle, no solo para participar, sino para compartir un momento que
forma parte de la memoria colectiva del municipio.
Para muchos jóvenes, estas procesiones son una forma de
reconectar con sus raíces. Para los mayores, representan la continuidad de una
tradición que ha resistido el paso del tiempo.
Pero más allá de las creencias, el significado del Viernes
Santo invita a reflexionar. El
sacrificio de Jesucristo pone sobre la mesa valores universales como la
empatía, el perdón y la solidaridad, especialmente necesarios en tiempos donde
la sociedad avanza a gran velocidad.
En un mundo marcado por las prisas, días como este recuerdan
la importancia de detenerse, mirar hacia dentro y valorar lo esencial.
Así, la Ciudad de Telde vuelve a convertirse este Viernes
Santo en un punto de encuentro entre lo espiritual y lo cotidiano. Un día donde
el silencio habla, las tradiciones cobran vida y la ciudad muestra una de sus
caras más auténticas.
¡Qué cosas!
Fdo: Julio César González Pâdrón
Marino Mercante y escritor
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