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| Don Julio escritor y marino mercante |
Por: Julio César González Padrón
Artículo de opiniónLa noticia de la “tocata y fuga” de que los Emiratos Árabes Unidos (EAU) hayan decidido abandonar la OPEP, ha sorprendido a medio planeta.
Aunque la OPEP y sus aliados controlan alrededor del 36% del crudo global, la salida de un miembro tan relevante llega en un momento especialmente delicado, con tensiones en Oriente Medio y precios de la energía ya elevados.
Si, la decisión de Emiratos Árabes Unidos de abandonar la OPEP ha provocado un auténtico terremoto en los mercados. Aunque el país representa alrededor del 3/4% de la producción mundial, su salida llega en un momento también de máxima tensión en Oriente Medio y en un mercado ya marcado por la volatilidad.
Los precios del petróleo reaccionaron al alza de inmediato, impulsados por el temor a que la OPEP pierda capacidad para coordinar la oferta. Analistas consultados señalan que la marcha de Emiratos “abre una etapa de mayor incertidumbre”, especialmente si otros productores deciden seguir su ejemplo.
En Europa, la noticia se recibe con preocupación. Hay que tener en cuenta que esta región es altamente dependiente de las importaciones energéticas, y por lo tanto teme un repunte de la inflación justo cuando empezaba a moderarse. El encarecimiento del transporte, la industria y los combustibles podría tensar de nuevo el coste de la vida y complicar la estrategia del Banco Central Europeo.
A medio plazo, la salida de Emiratos podría acelerar la transición energética europea, pero también obligará a reforzar alianzas con proveedores alternativos. El tablero energético global vuelve a moverse, y Europa tendrá que adaptarse rápido.
Pero… ¿Q ué implica esto para la economía mundial y, sobre todo, para Europa? Para explicarlo bien, hay que ir por parte:
1.- Partimos de que EAU no es un productor cualquiera; es uno de los países del Golfo con mayor capacidad de bombeo y lleva años queriendo producir más petróleo del que la OPEP le permitía. Al marcharse, queda libre para aumentar su oferta cuando quiera.
El problema es que esta decisión llega en un contexto ya muy inestable; conflictos en la región, rutas marítimas amenazadas y un mercado energético que todavía no se ha recuperado del shock de 2022.
2.- Cuando un productor importante se desmarca del grupo que regula la oferta, los mercados reaccionan con nerviosismo y el resultado inmediato suele ser más volatilidad y precios más altos, y eso se nota en la gasolina y el Diesel, en los transportes de mercancía, en los costes de producción y en los billetes de avión que tanto nos repercute para lugares como Canarias o al resto de España, como destino turístico que somos. En otras palabras y hablando en cristiano, todo se encarece un poco más.
Por otra parte, a nadie se le esconde que, la OPEP pierde fuerza
La salida de Emiratos envía un mensaje claro: que es: “el cartel ya no tiene la cohesión de antes”. Si otros países siguen su ejemplo, la capacidad de la OPEP para estabilizar precios se debilitará, lo que significa un mercado más imprevisible, con conflictos activos en la región y rutas estratégicas bajo presión, cualquier movimiento inesperado añade más ruido y los mercados odian el ruido.
Europa es el eslabón más débil de la cadena, ya que resulta muy dependiente del petróleo importado. Tras reducir drásticamente las compras a Rusia, la UE depende más que nunca de Oriente Medio, Estados Unidos y África.
Esta meridianamente claro que un petróleo más caro no solo se traduce en facturas energéticas más elevadas, transporte más costoso, sino en por logística, también en alimentos más caros y eso nos viene a ocurrir ahora, justo cuando Europa empezaba a controlar la inflación; por lo que mucho me temo, que este movimiento puede reavivar la subida de precios.
El Banco Central Europeo tendrá que decidir entre si subir tipos para frenar la inflación o, por el contrario, bajarlos para evitar frenar aún más la economía. Lo que queda claro es que ninguna de las dos opciones es cómoda, pues cuando sube el precio del combustible, lo nota todo el mundo y eso suele traducirse en protestas, tensión política y mas más espacio para discursos populistas de los clásicos iluminados progres de izquierda. No me invento nada, porque Europa ya ha vivido esto antes; así que, puedo asegurar lo que, hasta un ciego podrá ver a medio plazo será un mercado petrolero más inestable y queda más claro que el agua de la fuente, que si la OPEP pierde el control y cada país empieza a ir por libre, los precios del petróleo serán más difíciles de predecir y para Europa, eso significa más vulnerabilidad.
Claro que, también es cierto que paradójicamente, cada crisis del petróleo tradicionalmente ha empujado a Europa a llegar a la misma conclusión: “la única forma de ser realmente independiente es necesitar menos petróleo”, lo que conlleva a acelerar con los renovales, promoción del uso de vehículos eléctricos, crear cultura de mayor eficiencia energética y crear nuevas infraestructuras de almacenamiento y redes.
Esto anima mirar hacia, Noruega, USA, Países africanos emergentes y alcanzar nuevos acuerdos energéticos con el Golfo, olvidándonos de las guerras judío/ americanas.
En resumen, la cosa no pinta lo que se dice bien del todo
La salida de Emiratos de la OPEP no es solo un movimiento técnico. Es una señal de que “el equilibrio del mercado del petróleo está cambiando” y de que los países productores empiezan a priorizar sus propios intereses frente a los acuerdos colectivos.
Para Europa, el mensaje es claro: “cada crisis en Oriente Medio demuestra que la verdadera seguridad energética no depende de tener más proveedores, sino de depender menos del dichoso petróleo”.
Porque como decimos los mauros de Telde como yo…” De aquel negocio, no me hable cristiano” … ¡Amargos chochos! Que cuando me arrastró la ola, me vi apurado de verdad.
¡Qué cosas!
Fdo: Julio César Gonzlaez Padrón
Marino Mercante y escritor
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