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viernes, 24 de abril de 2026

LAS CONSECUENCIAS DE “MEARSE FUERA DEL TIESTO”


Escritor y sabio de sus palabras


Por: Julio César González Padrón

Artículo de opinión

La decisión del Gobierno social comunista de Pedro Sánchez, de instar a la Comisión Europea a revisar —e incluso suspender— el Acuerdo de Asociación UE-Israel con Israel ha reabierto un debate recurrente en la política exterior europea.

 El difícil equilibrio entre principios “normativos y realismo geopolítico”, más allá de la reacción inmediata que la propuesta ha suscitado un debate innecesario por inoportuno.  La cuestión de fondo no se tanto si fuera correcta o no en términos morales, sino si fue oportuna en términos políticos.

Desde una perspectiva normativa, la iniciativa española encuentra una base difícil de refutar, pues el acuerdo entre la Unión Europea e Israel incorpora cláusulas explícitas relativas al respeto de los derechos humanos, que no son meramente decorativas, sino que forman parte de la arquitectura jurídica del propio tratado. En este sentido, la petición de revisión no constituye una anomalía, sino una apelación a la coherencia interna del sistema europeo. Si la Unión aspira a proyectarse como un actor global basado en valores, la inacción ante posibles vulneraciones del derecho internacional humanitario podría erosionar su credibilidad más que cualquier medida de presión económica, y en   eso no me cabe ninguna duda.

Sin embargo, la política exterior de la Unión Europea no se rige exclusivamente “por principios”, sino por la necesidad de articular consensos entre Estados miembros con intereses divergentes. Es aquí donde emerge el argumento de la inoportunidad.

 La propuesta española, aunque jurídicamente defendible, parece haber carecido del respaldo suficiente dentro del bloque comunitario. En un sistema donde las decisiones relevantes requieren amplias mayorías —cuando no unanimidad—, las iniciativas unilaterales corren el riesgo de convertirse en gestos simbólicos, más orientados a la señalización política, que a la producción de efectos concretos.

A ello se suma el contexto diplomático. En momentos de alta tensión en Oriente Próximo, algunos analistas sostienen que medidas como la suspensión de acuerdos comerciales, pueden reducir los márgenes de interlocución y dificultar tanto la mediación como la canalización de ayuda humanitaria. Desde esta óptica, la oportunidad no se mide solo por la legitimidad de la demanda, sino por su capacidad de contribuir a una desescalada efectiva del conflicto. La presión económica en este sentido, puede ser interpretada tanto como una herramienta de influencia como un factor de polarización.

No obstante, limitar el análisis a la dimensión europea o internacional sería incompleto. La iniciativa también debe leerse en clave doméstica, pues en un contexto en el que la política exterior se ha convertido en un terreno cada vez más visible para la opinión pública, el posicionamiento del gobierno social comunista actual, puede entenderse como un intento de liderazgo político y de alineamiento con determinadas sensibilidades sociales. Esto no invalida la propuesta, pero sí introduce un elemento adicional: “la intersección entre convicción ética y cálculo político”.

En última instancia, calificar la iniciativa como oportuna o inoportuna, depende del criterio que se priorice. Si se privilegia la coherencia normativa, la propuesta aparece como un recordatorio necesario de los compromisos que la Unión Europea afirma defender. Si, por el contrario, se enfatiza la eficacia política y la viabilidad institucional, su timing resulta cuestionable. Probablemente, la tensión entre ambas dimensiones no sea una anomalía, sino una característica estructural de la acción exterior europea.

Más que ofrecer una respuesta definitiva, el episodio pone de relieve una pregunta más amplia: ¿Puede la Unión Europea actuar como un actor geopolítico coherente sin renunciar a su identidad normativa? La propuesta de Pedro Sánchez, con sus virtudes y limitaciones, vuelve a situar esta cuestión en el centro del debate.

Y es que “esta pimienta” que significa, de jugar a bueno buenísimo y además progre, como decimos Canarias…  “Pica como la puta la madre; así que, Sánchez en lo sucesivo, si es que no quiere seguir haciendo el más absoluto ridículo con los socios europeos de la CE, jugando a ser “progre pacifista” mantente a raya y no vuelvas a mearte fuera del tiesto.

¡Qué cosas!


Fdo. Julio Cesar González Padrón

Marino Mercante y escritor


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