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martes, 21 de abril de 2026

CHIRA-SORIA: LA CENTRAL QUE MARCARÁ EL FUTURO ENERGÉTICO DE GRAN CANARIA

Julio y las presas de chira y soria
  


(Y SU MAYOR DEBATE)

Una infraestructura clave para la transición energética que despierta apoyos… y también muchas dudas en la isla


Por: Julio César González Padrón

Artículo de opinión

Por las laderas escarpadas del sur de Gran Canaria, entre barrancos silenciosos y presas históricas, se está construyendo una infraestructura que podría cambiarlo todo; el proyecto hidroeléctrico entre la Presa de Chira y la Presa de Soria no es solo una obra de ingeniería, es el símbolo de una transición energética urgente profundamente discutida.

En Gran Canaria no es habitual que una obra pública genere tanto debate como la central hidroeléctrica de bombeo entre la Presa de Chira y la Presa de Soria; y no es para menos, pues lo que está en juego no es solo una infraestructura energética, sino el modelo de isla que queremos construir en las próximas décadas.

 Lo simpático es que se trata de un proyecto actualmente en ejecución, del que todo el mundo opina en Gran Canaria, pero cómo funcionaria esa energía que sube y baja, son muy pocos lo que lo tienen claro del todo.

En resumen, la Central actuaría como una gran batería natural. Cuando hay exceso de energía renovable, el agua se bombea desde Soria hasta Chira y cuando la demanda aumenta, el agua desciende, generando electricidad. Asia de simple

Este sistema permite almacenar energía limpia y utilizarla en momentos clave, algo fundamental en un sistema aislado como el canario.

Impulsado por Red Eléctrica de España y con participación del Cabildo de Gran Canaria, el proyecto plantea convertir estas dos presas en una gran batería natural capaz de almacenar energía renovable.                                                                                              Sobre el papel, la idea es potente, pues se trata de aprovechar los excedentes de energía eólica y solar para bombear agua desde Soria hasta Chira, y liberarla después para generar electricidad cuando haga falta.

Hablamos de una instalación de unos 200 megavatios de potencia, con capacidad para almacenar alrededor de 3.500 MWh y un salto hidráulico superior a los 300 metros; es decir, una infraestructura capaz de sostener durante horas el consumo eléctrico de la isla entera en momentos críticos, que no es lo que se dice… “moco de pavo”

Pero hay un detalle clave que no pasa desapercibido, como que el sistema necesitará agua adicional, y esa agua vendrá del mar; para ello, se ha previsto una planta desaladora en la costa de Arguineguín, que garantizará el funcionamiento del circuito en un contexto de lluvias cada vez más escasas, si exceptuamos este año2026 que ha sido generoso en cuanto a precipitaciones.

Y aquí es donde empiezan las preguntas.

Porque si bien el proyecto se presenta como una pieza fundamental para avanzar hacia un modelo energético más limpio, también introduce nuevas dependencias, como consumo energético para desalar agua, impacto en el litoral y la gestión de la salmuera.

 Lo primero, parece estar casi garantizado con la energía eléctrica proporcionada por los molinos de viento y placas solares; pero, aun así, los beneficios potenciales son importantes, pues Gran Canaria sigue dependiendo en gran medida de combustibles fósiles, y uno de los grandes problemas de las energías renovables (Sol y eólica) es que no siempre producen cuando más se necesitan. Sin almacenamiento, simplemente no pueden crecer.

En ese sentido, Chira-Soria podría marcar un antes y un después, permitiendo aprovechar mejor la energía renovable, reduciendo emisiones contaminantes y reforzando la seguridad de un sistema eléctrico aislado, donde un fallo puede tener consecuencias inmediatas.

Además, no se puede ignorar el impacto económico; una inversión superior a los 400 millones de euros, el empleo durante años y el posicionamiento de la Isla como referente en innovación energética a nivel mundial.

Sin embargo, no todo es tan claro; pues el entorno de las presas de Chira y Soria es uno de los paisajes más singulares de la Isla y ahí es donde se concentra buena parte del rechazo por parte de los ecologistas “progres” de turno. Colectivos como Ben Magec o Ecologistas en Acción llevan tiempo advirtiendo de que la transición energética no puede hacerse a cualquier precio. Yo tendría par esta cuestión mil respuestas, pero no quiero extenderme en algo que parece obvio ¿O acaso el sistema actual, utilizando combustibles sólidos, o inundando el paisaje canario de placas solares y molinos de viento, no tiene mayor precio? Como diría un maúro de mi pueblo“haga er favó, cristiano, qué para una cabra partida, prefiero un macho corcovado”

Soy consciente que la preocupación no es menor, pues hay que tener en cuenta que los movimientos de tierra, túneles, líneas eléctricas, producen impacto visual y todo ello, será necesario llevarlo a cabo en un espacio natural sensible; pero aun así, estoy convencido de que el entorno se puede mejorar, simplemente plantando más vegetación autóctona, que tanta falta hace en la zona.

A esto hay que sumar una pregunta que muchos ciudadanos nos hacemos: ¿Quién paga realmente esta infraestructura y qué impacto tendrá en la factura de la luz?      Porque, aunque el proyecto promete beneficios a largo plazo, su coste es elevado y sus resultados dependerán de cómo se integre en el sistema energético insular.

Si, también está la cuestión social y negar que el proyecto ha generado división seria estúpido. Pues como dije, hay quien lo ve como imprescindible y quien lo percibe como una imposición, y en medio, una ciudadanía a la que no siempre que se le ha explicado con claridad lo qué se gana y qué se pierde.

Al final, el debate de Chira-Soria no es solo técnico. Es profundamente político y territorial.

¿Debe la isla apostar por grandes infraestructuras centralizadas? ¿O avanzar hacia modelos más distribuidos, con autoconsumo y menor impacto?

 Ya sé que no hay respuestas simples, pero lo que sí parece claro es que, Gran Canaria necesita cambiar su modelo energético, pues le guste o no a los movimientos “progres” ecologistas, la dependencia del petróleo no es sostenible, ni económica ni ambientalmente, aunque estoy de acuerdo en que la forma de hacerlo sigue siendo motivo de discusión.

Sus defensores lo consideran clave para la transición energética de la isla, mientras que sus detractores advierten de impactos ecológicos, económicos y sociales significativos existiendo la paradoja que un gran porcentaje de los llamados “ecologistas progres” que están en contra, ni siquiera conocen el lugar, más que de oídas, poque el 80% de ellos, nunca han estado físicamente en el lugar.

Por otra parte, y en contra de lo que pudiera parecer, también existe un desconocimiento real de lo que se trata el proyecto hoy en ejecución; por ello, voy a tratar a continuación de explicarlo de una manera sencilla, como lo haría un mauro de Telde como yo, con la esperanza de cuando te cuenten la historia, no te la vendan contaminada de ideas “progres y trasnochadas”, alegando que poco más o menos van a desgraciar a la Isla,

El funcionamiento básico de la central Chira-Soria es el de una central hidroeléctrica de bombeo reversible”; es decir, que funciona como una “batería de agua” cuyo mecanismo es así de simple: Existen dos embalses a distinta altura; Presa de Soria (inferior) y la Presa de Chira (superior)

Pues bien, cuando hay exceso de energía eléctrica (principalmente de origen eólico o solar), esa electricidad se utiliza para bombear agua desde Soria hasta Chira y cuando la demanda eléctrica aumenta, el agua se deja caer por gravedad desde Chira a Soria, generando electricidad mediante turbinas

Este sistema permite almacenar energía en forma de agua embalsada, algo especialmente relevante en sistemas insulares, donde no hay interconexiones eléctricas con otros territorios. 

Además, el proyecto incluye una “planta desaladora de última generación”, que aportará agua al sistema en un contexto de escasez hídrica en la isla, que es lo esperable.

Cuando la Central entre en funcionamiento, el agua que baje desde la Presa de Chira hasta la Presa de Soria no solo generará electricidad; representará una decisión de Isla.

Es esta una decisión seria y responsable sobre hasta dónde estamos dispuestos a transformar el territorio para garantizar nuestro futuro energético.

Y esa, probablemente, es la conversación más importante que tenemos por delante en Gran Canaria; porque eso de ir con pancartas y dando gritos en manifestaciones bajo el lema: “salvar Chira/ Soria” o algo por el estilo, porque confieso, que me produce tal rechazo esa aptitud irresponsable, que ni siquiera el “eslogan progre, de buenos buenísimos amantes de la naturaleza”, se me ha podido grabar en la memoria.

En definitiva, estoy convencido que más que una obra hidráulica, Chira-Soria es un símbolo. Un reflejo de los desafíos de la transición energética en territorios limitados, donde cada decisión tiene un impacto profundo, donde el equilibrio entre progreso y conservación sigue siendo más que nunca, una cuestión abierta y cuando esté terminado se convertirá en un escaparate de desarrollo y modernidad para el mundo entero. 

Y para despedirme, como de costumbre utilizando nuestro rico léxico canario, te diré que … “Yo siempre riego las plataneras con dos dulas de agua y me sobra para llenar la patera, aunque algún gracioso me coloca una piedrecita pequeña cazando la torna en la cantonera y se me jeringa un viaje de agua, que…. ¡Casos se me han dado!”

Nota. - si desconoces lo que es una “Dula”, una “Torna” una “Patera” o una “Cantonera”, puedes consultarlo en mi libro: “Léxico Canario, Expresiones y Nombres Aborígenes” de venta en Amazon o en Foto Estudio Suarez Robaina, en Telde. C/ Ruiz Nº11; O si lo prefieres, contactando directamente conmigo y así te lo dedico. Jajajaja

¡Qué cosas!

Fdo. Julio César González Padrón

Marino Mercante y escritor


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