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| Julio González, rico en cultura Canaria |
Por: Julio César González Padrón
Queridos amigos además hoy los llamaré hermanas y hermanos de estas Islas afortunadas y muy especialmente a los lectores asiduos de esta revista digital.
Hoy 3O de mayo, celebramos el Día de Canarias; Un día que no es solo una fecha… sino un sentimiento, una forma de reconocernos, de mirarnos como pueblo, y de afirmar, con orgullo isleño quienes somos.
Hace más de cuatro décadas, el Archipiélago dio un paso decisivo con la constitución de su Parlamento. Desde entonces, hemos construido juntos un proyecto común basado en la convivencia, el progreso y el respeto a nuestra diversidad insular.
Hoy rendimos homenaje a nuestra cultura, a nuestras tradiciones, a quienes nos precedieron y a quienes cada día trabajan por un Archipiélago más próspero. Celebramos la música que nos une, los deportes que nos representan, la gastronomía que nos identifica y la creatividad que nos proyecta al mundo.
Pero también es un día para reafirmar nuestro compromiso con los retos del presente: la sostenibilidad, la innovación, la cohesión social y la defensa de nuestro territorio.
Canarias ha demostrado que es capaz de transformar desafíos en oportunidades, y lo seguirá haciendo con la fuerza de su gente.
Si mis queridos amigos, hoy celebramos nuestra historia, en definitiva. Nuestra cultura. Nuestra manera de estar en el mundo. Celebramos, “ser canarios” que eso es algo grande.
Hace más de cuatro décadas, el Archipiélago dio un paso decisivo con la constitución de su Parlamento. Desde entonces, hemos construido juntos un proyecto común basado en la convivencia, el progreso y el respeto a nuestra diversidad insular.
Porque ser isleño canario, es ser hijos del volcán, de la mar y del Atlántico que no nos separa; todo lo contrario, nos une. Nos conecta con África, con Europa, con América, a través de esa tan especial autopista que “es la mar” nos podemos desplazar a cualquier lugar del planeta, solo con nuestra propia memoria, sin necesidad de atravesar montañas, cordilleras, veredas o caminos angostos.
Tomen una carta náutica donde se muestre todo el mundo, los cinco continentes; ábranla sobre una mesa y verán estamos exactamente situados entre la Latitud 27º 37´ Norte y Longitud 13º 20´ Oeste. ¿Y qué significa eso? Que estamos situado en el mismo “centro del mundo” y rodeado de esa mar maravillosa, que se convierte en autopista que nos conecta con África, con Europa, con América, con Asia; en definitiva, con el mundo entero
Por ello aseguro como oficial de la marina mercante, que estamos en el centro del mundo, desde donde podemos partir hacia cualquier sitio del planeta sin tener que cruzar fronteras políticas
Desde los antiguos pobladores “Amazigh”, hasta los navegantes que hicieron de estas islas escala del mundo, Canarias ha sido siempre un cruce de caminos. Un lugar donde las culturas se encuentra y se abrazan, se reconocen
Un legado que nace del mestizaje y la resistencia
Canarias es fruto de un mestizaje singular. La herencia aborigen, la huella europea, la influencia africana y el vínculo profundo con América, han tejido una identidad única.
La historia del Archipiélago es la historia de un pueblo que aprendió a resistir, a adaptarse y a prosperar en un territorio donde la naturaleza impone carácter: volcanes que recuerdan la fuerza interior de las islas, alisios que modelan el paisaje y un océano que siempre ha sido puente, nunca frontera.
Porque la cultura que se vive, se canta y se comparte
El Día de Canarias es también una celebración de la cultura popular. Las islas se llenan de música tradicional, bailes, trajes típicos, lucha canaria, salto del pastor, juegos autóctonos, gofio, quesos, papas arrugadas y un sinfín de expresiones que mantienen viva la memoria colectiva.
Pero la cultura canaria no es solo tradición. Es también innovación, literatura, ciencia, deporte, cine y arte contemporáneo. Desde Viera y Clavijo hasta Pedro García Cabrera, desde César Manrique hasta los nuevos creadores digitales, Canarias ha demostrado que su creatividad no conoce límites geográficos.
Canarias es un archipiélago que mira al futuro
Hoy, Canarias se enfrenta a desafíos globales: sostenibilidad, diversificación económica, gestión del territorio, innovación tecnológica y cohesión social. Pero también se abre paso un futuro lleno de oportunidades. Las islas se consolidan como referente en energías renovables, astrofísica, investigación marina y economía del conocimiento.
El Día de Canarias es, por tanto, una invitación a reflexionar sobre el modelo de sociedad que queremos construir. Un recordatorio de que el progreso solo es auténtico cuando se sostiene sobre la identidad, la solidaridad y el respeto a la tierra.
Una celebración que une dentro y fuera de las islas
Cada 30 de mayo, miles de canarios que viven en la Península, en América o en Europa celebran su día con el mismo orgullo que quienes pisan el Archipiélago. La diáspora canaria mantiene vivo un sentimiento de pertenencia que trasciende la distancia. Porque ser canario no es solo una cuestión de origen; es una forma de mirar el mundo, de relacionarse con los demás, de entender la vida.
Hoy es un día para sentirnos parte de algo más grande
El Día de Canarias no es únicamente una efeméride institucional. Es un homenaje a la historia compartida, a la diversidad de cada isla, a la fuerza de un pueblo que ha sabido convertir su aislamiento en apertura y su geografía en oportunidad.
Este 30 de mayo, Canarias vuelve a celebrar lo que la hace única: “su identidad, su cultura, su gente y su futuro”. Un futuro que, como siempre, se construye mirando al horizonte.
Y hoy recordamos a nuestras islas, una a una, como cuentas de un mismo collar de perlas.
Tenerife, con su Teide que toca el cielo. Gran Canaria, corazón económico y cultural del Archipiélago. Lanzarote, isla de fuego, volcanes y arte. Fuerteventura, desierto vivo y mar infinito. La Palma, isla bonita y fértil. La Gomera, con su silbo que desafía al tiempo. El Hierro, faro de sostenibilidad y sabiduría. La Graciosa, la más joven de nuestras islas habitadas. Y recordamos también, como no, a la isla que aparece y desaparece entre brumas… La que vive en nuestro imaginario colectivo; la que simboliza nuestro espíritu soñador: La Isla de San Borondón, sin olvidar a nuestras otras islas “in pectore” que se sitúan más allá de charco:
Lugares donde llevamos nuestro acento y nuestras décimas, nuestra forma de vivir.
A quienes hoy les enviamos también desde esta revista, un fuerte y cariñoso abrazo que cruza el océano.
Y muy especialmente a los descendientes aquellas ciudades americanas fundadas por canarios entre los siglos XVI y XVII, cuando la Corona española promovió el llamado “tributo de sangre”, enviando a familias enteras de canarios, que se establecieron en decenas de lugares desde America del Sur, Caribe y América del norte
Destacando Montevideo en Uruguay, Matanza en Cuba, San Carlos de Tenerife en La reubica dominicana, Puerto Rico donde fundaron las localidades de Hatillo, Toa Baja, Mayaguez y Toa Alta, San Antonio de Texas, Caracas, L a Habana y Buenos aires, aunque no fueron exactamente fundadas por canarios, su presencia fue notable.
Nombrar a nuestra cultura es dejar evidencia de que la canaria no es un museo. Es un latido; Es la isa que se canta en una fiesta familiar. Es la lucha canaria, noble y respetuosa. Es el gofio amasado con cariño. Es el timple, pequeño pero inmenso. Es nuestro hablar suave, dulce, lleno de historia.
Y es también nuestra ciencia, nuestro arte, nuestro cine, nuestra creatividad. Somos un pueblo que se reinventa, sin perder sus raíces.
Si algo nos define amigos todo es la capacidad de levantarnos.
Lo hemos hecho frente a volcanes. Frente a crisis. Frente a la emigración forzada. Frente a los desafíos de la insularidad.
Cada generación ha sabido transformar la adversidad, en oportunidad.
Hoy nuestras islas son un referente internacional. En turismo. En energías renovables. En astrofísica. En biodiversidad. En cultura. En convivencia.
Somos un puente entre continentes. Un laboratorio natural. Un ejemplo de cómo un territorio pequeño, puede tener un impacto enorme.
Pero no podía dejar pasar este día tan importante para nuestra tierra canaria con una reflexión personal que nace del profundo amor que siento por estas islas.
Desde hace años he expresado, con humildad y con ilusión, mi deseo de colaborar “de forma totalmente altruista”, ante nuestras instituciones: el Gobierno de Canarias, los Cabildos, Ayuntamientos y las áreas educativas y culturales.
Mi petición era y es bien sencilla: poder impartir charlas, encuentros y actividades divulgativas en colegios, centros culturales y espacios públicos, para hablar de lo que considero esencial: “la Historia de nuestras Islas Canarias”.
Hace dos años tuve el honor de dirigir un programa de radio titulado Historia de nuestras Islas Canarias, que recibió una acogida extraordinaria.
Y creo firmemente que nuestros jóvenes merecen conocer quiénes somos, de dónde venimos, y qué valores nos han sostenido como pueblo.
Por eso mantengo viva la esperanza de que algún día las autoridades atiendan esta petición que tantas veces he expresado y que no es otra que, “de manera totalmente altruista”, poder impartir charlas, conferencias o clases semanales, para que nuestros niños conozcan la historia real de nuestras Isla. Jamás he pedido dinero a cambio por ello. Ni he pedido reconocimiento. Solo he pedido que me dejen compartir lo que sé.
No busco reconocimiento. No busco compensación. Solo aportar mi granito de arena para que la historia de Canarias siga viva, siga contándose, siga emocionando.
Porque solo un pueblo que conoce su historia, puede caminar con paso firme hacia el futuro.
¡Feliz día de Canarias para todos!
¡Qué cosas!
Fdo: Julio César González Padrón
Marino Mercante y escritor

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