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| CANARIAS Y CUBA |
Por: Julio César González Padrón
Artículo de opinión
Debo confesar que, para una persona como yo, que me declaro anti comunista al 100% y por lo tanto nada simpatizante de ese gobierno que tiene sometido a la más pura miseria, terror y pobreza a nuestros hermanos isleños cubanos. Y cuando digo hermanos isleños, digo bien, porque loa canarios de siempre hemos tenido a Cuba y a Venezuela, como parte de nosotros mismos; por ello me cuesta tanto escribir este artículo de opinión desde la objetividad e imparcialidad.
Pero en la vida hay momentos en los que uno no puede callar. Y cuando escucho hablar, cada vez con menos pudor, de una posible intervención militar de Estados Unidos en Cuba, siento la obligación moral de decirlo con todas las letras: “sería un error histórico, una ilegalidad flagrante y una crueldad imperdonable contra un pueblo que ya ha sufrido demasiado”.
Lo digo como alguien que tiene familia en la isla. Lo digo como alguien que ha visto cómo la revolución prometió justicia y terminó dejando ruinas, miedo y silencio. Y lo digo también como ciudadano de un mundo que, si acepta este tipo de atropellos, se encamina hacia un futuro mucho más oscuro.
Pienso que el Derecho internacional no es un adorno que se creó para míralo y nada más; por lo contrario, debe ser ese muro que nos protege del caos a todos.
El artículo 2.4 de la Carta de las Naciones Unidas es claro como el agua:
“Los Estados se abstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado.”
No hay notas al pie. No hay excepciones para gobiernos autoritarios. No hay cláusulas secretas que permitan invadir un país porque “ya va siendo hora de un cambio”.
Cuba no ha atacado a nadie. No amenaza a nadie. No está en guerra con nadie; por tanto, una intervención militar sería ilegal y punto.
Y si empezamos a permitir que las potencias decidan qué gobiernos o no deben caer, entonces aceptemos también que: China invada Taiwán, Rusia justifique su agresión a Ucrania o cualquier país fuerte aplaste a uno débil.
Ese no es el mundo que queremos. Ese no es el mundo que el Derecho internacional intenta proteger.
Seis décadas de embargo y no precisamente al régimen comunista cubano, sino castigando al pueblo, no es de recibo.
Hablemos claro: el embargo estadounidense ha sido un fracaso monumental. No ha democratizado Cuba. No ha debilitado al régimen. No ha abierto libertades, Pero sí ha llenado la vida de los cubanos de escasez, colas interminables, apagones, desesperanza y miseria pura, de una manera mas que injusta, para quienes la padecen; en definitiva, el pueblo llano.; nuestros hermanos isleños.
La Asamblea General de la ONU lo condena año tras año porque viola principios humanitarios básicos. Y ahora, después de 60 años de una política fallida, ¿la solución es una guerra? ¿Más sufrimiento? ¿Más dolor?
No amigo Trump, eso no es política exterior. Eso es irresponsabilidad histórica y los pobres cubanos no aguanta una herida más.
Quien tenga familia en Cuba sabe lo que es vivir con miedo. Sabe lo que es sobrevivir con lo justo. Sabe lo que es ver a un país entero apagarse poco a poco.
¿De verdad alguien cree que una intervención militar, les va a traer libertad? ¿Democracia? ¿Prosperidad?
Una guerra en Cuba significaría: muertos civiles, niños traumatizados, familias desplazadas, infraestructuras destruidas, y décadas enteras de inestabilidad.
La libertad no llega en un portaaviones Sr. Trump. La democracia no se construye con misiles. La dignidad de un pueblo no se impone desde fuera. Lo que Cuba necesita no es fuego, es aire nuevo y puro, traducido en que se alivie la asfixia económica, que se abra el diálogo, que se apoye a su sociedad civil, que se acompañe su transición, no que se imponga, que se levante el embargo de forma gradual y responsable y que se respeten sus tiempos, sus voces y su soberanía.
Cuba necesita oportunidades, no invasiones. Necesita puentes, no bloqueos. Necesita esperanza, no bombas.
Y metete en la cabeza de una vez por todas “rubio pistolero justiciero”, Solo el Consejo de Seguridad de la ONU puede autorizar el uso de la fuerza en situaciones que amenacen la paz y la seguridad internacionales. Pero la situación cubana, aunque gravísima en términos humanitarios, “no constituye una amenaza internacional”, sino un triste e indeseable problema interno.
Lo triste es tener que reconocer que cualquier intento de autorización enfrentaría el veto probable de varios miembros permanentes de la ONU, lo que hace imposible una intervención legalmente amparada.
Como conclusión creo que…, “defender a Cuba es defender la paz, no al régimen”
Rechazar una intervención militar “no es defender al gobierno cubano”. Es defender al pueblo cubano a nuestros hermanos isleños. Es defender el Derecho Internacional. Es defender la idea de que la fuerza no puede ser la respuesta a los problemas del siglo XXI, por mucho que se empeñe, “tu rubia cabellera de pistolero de lejana aldea del oeste americano”. ¿A que estas esperando?, ¿a que el hambre y la miseria acabe con todos los niños, ancianos, enfermos cubanos, ya sean comunistas o no, para tu entrar triunfante en la Habana, sobre sus cadáveres y declarar a Cuba un estado USA, una finca particular tuya y de tus amiguetes millonarios?
Yo no me creo que tu hagas nada por humanidad, porque eres junto a Putin, Ntatanjahu, los Castros y compañía, Kim Jong-un, y algún que otro descerebrado que anda suelto por el mundo, auténticos diablos disfrazados de humanos, errores de la naturaleza, que nunca debieron haber nacido, porque por vuestras venas no hay sangre, solo maldad
Cuba merece un futuro. Pero ese futuro debe construirse con manos cubanas, no con ejércitos extranjeros.
Y si el mundo quiere ayudar, que lo haga con diplomacia, con cooperación, con humanidad. No con fuego, y eso es posible, aunque tu Donal Trump y los que piensan como tú, no crean en las Naciones Unidas, porque viven en un mundo paralelo, que se han empeñado en hacer a vuestras asquerosas medidas.
Normalmente para acabar mis artículos de opinión, suelo utilizar alguna que otra expresión canaria simpática, pero hoy no quiero relacionar nada de nuestro rico léxico con escoria, porque nosotros los que hablamos así, somos gente, honesta , trabajadora, justa y respetamos nuestro tanto nuestro léxico, que mejor lo dejo aquí.
¡Qué cosas!
Fdo:
Julio César González Padron

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