![]() |
| El alcohol manda en su cuerpo |
Cuando en alguna ocasión tomamos una copa solemos pensar, “esto no me va a llevar a ser alcohólico: sé controlarme. Sin embargo casi sin darnos cuenta pedimos la segunda pues nos sentimos desinhibidos, libres de traumas y complejos.
La mayoría de los alcohólicos comienzan por un vino antes del almuerzo y continúan hasta la cena.
El protagonista de mi historia comenzó más o menos de esta manera. Tomaba el aperitivo antes de llegar a casa por aquello de que había acabado la jornada laboral y él lo relacionaba con un premio por el trabajo realizado.
Era el típico hombre que tenía una familia, un trabajo fijo bien remunerado y amigos, muchos amigos que cada día lo animaban a seguir bebiendo. Lo que empezó con una copita terminó en una necesidad imperiosa de beber cada día, ya no importaba la hora ni el momento la bebida para él se convirtió en una necesidad para sentirse bien.
Cada día llegaba a la casa más bebido, faltaba al trabajo con mayor frecuencia, la esposa cada día se encontraba más cansada de sus borracheras y malos trastos. Su vida calló en picado cuando ella lo abandonó y lo despidieron de su puesto de trabajo.
Esto dio pie a que se amparara aún más en la bebida, lo que convirtió su vida en un circulo vicioso. Hoy deambula por las calles sucio, mal vestido y abandonado por aquellos a quien él creyó sus amigos

No hay comentarios:
Publicar un comentario