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miércoles, 27 de mayo de 2026

17/18 de junio: España no puede permitirse otro silencio.

Don Julio, marino mercante y escritor

Por: Julio César González Padrón

Artículo de opnión

España se encuentra ante una cita que trasciende lo judicial. El próximo 2 de junio, el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero deberá comparecer ante el juez. La expectación es enorme, casi asfixiante. Y no es casualidad: cuando un ex jefe del Ejecutivo es llamado a declarar, no se trata solo de un procedimiento legal. Se trata de “la dignidad institucional del país”.

Sin embargo, en medio de esta tensión nacional, hay un dato que muchos desconocen, o prefieren no mencionar, y es que,   “Zapatero puede acogerse a su derecho legal a no declarar”. La ley se lo permite. Pero España no puede permitirse que lo haga.

Porque una cosa es la legalidad. Y otra muy distinta es la responsabilidad institucional”.

España está cansada de excusas, privilegios y silencios calculados

El asunto por el que Zapatero es llamado a declarar no es menor. Afecta a la credibilidad del Estado, a la confianza en la justicia y a la imagen internacional de un país que, hoy por hoy, no está ofreciendo precisamente un ejemplo de estabilidad ni de transparencia

España lleva toda la legislatura de Pedro Sánchez, demasiado tiempo atrapado en un clima de confrontación, sospecha y desgaste institucional. La ciudadanía observa cómo quienes han ocupado las más altas responsabilidades parecen moverse en un terreno donde la ley es un límite flexible y la ética, una opción voluntaria y recordando a menudo las inapropiadas palabras del propio presidente Sánchez… ¿De quién depende la fiscalía? Y por otra parte, algún ministro que otro del actual gobierno social comunista, dejando entrever, que aquellos casos que no le son afines al PSOE, los arreglará en ultima estancia el Tribunal Constitucional de Conde Pumpido, como ya ocurrió con la vergonzante anulación de la condena a los lideres socialista de Caso ERE  de Andalucía o bien aceptando la vergonzosa  Ley de Amnistía, para favorecer a los independentistas catalanes, que previamente habían condicionado su apoyo al gobierno de Sánchez  a cambio de ese indulto que luego se produjo, y ahora todo el mundo da por hecho que anulará la sentencia de la condena en firme del fiscal general Alvaro García Ortiz

En este contexto, que un expresidente se refugie en un “derecho procesal” para evitar declarar sería percibido como “una burla a la ciudadanía, un gesto de impunidad” y un mensaje devastador para la confianza pública.

“Un expresidente no puede comportarse como un ciudadano más”. La responsabilidad institucional no se jubila. No se delega. No se archiva.

Un expresidente representa —incluso después de dejar el cargo— la continuidad del Estado, la memoria democrática y la seriedad de las instituciones. Por eso, acogerse al derecho constitucional a no declarar puede ser legal, pero sería políticamente inaceptable y éticamente indefendible”.

España necesita claridad. Necesita firmeza. Necesita que quienes han dirigido el país demuestren que están a la altura de la nación que un día representaron.

Un silencio en este momento no sería prudencia. Sería “cobardía institucional”.

“Porque no nos engañemos, lo que está en juego no es Zapatero, es la credibilidad del Estado”

Conviene decirlo sin rodeos: El 17/18 de junio no se examina solo a un expresidente. Se examina la madurez democrática de España”.

Si Zapatero decide declarar, enviará un mensaje de respeto institucional, de transparencia y de compromiso con la verdad. Si decide callar, el mensaje será exactamente el contrario: que incluso quienes han dirigido el país pueden permitirse el lujo de no rendir cuentas cuando más falta hace. Y eso, en un momento de descrédito institucional, sería un golpe del que España tardaría en recuperarse.

Como conclusión diré qué, la Ley marca el mínimo; la ética marca el deber

Zapatero tiene derecho a callar “SI”. Pero España tiene derecho a exigir que no lo haga.

La legalidad es el suelo. La ética es el techo. Y hoy, más que nunca, el país necesita líderes que actúen con la altura institucional que la situación exige.

El 17/18 de junio no es solo una declaración judicial. Es una prueba de dignidad democrática. Y España no puede permitirse otro silencio más, y seguir siendo el hazmerreír de los países democráticos, que cada vez piensan más que nos hemos convertido en una república bananera, y eso es algo que el pueblo llano, independientemente de sus ideas políticas de cada uno, no puede permitirlo, porque hayamos tenido la mala suerte de que últimamente nos gobiernen unos “GOLFO INDESEABLES”.

Y para no perder la costumbre de terminar mis artículos con alguna exclamación típicamente canario te digo… ¡Ve Mariapurisima! ¡Como nos han dejado el cacharro!... Que yo recuerde, esto no ocurría desde los tiempos de la segunda república, allá por los años de María Castaña… ¿Pero en qué lugar se les apago el Farol, Zapatero y Pedro?... Y mira que ya saben que… ¡Casos se han dado!

¡Qué cosas!

Fdo: Julio César González Padrón

Marino Mercante y escritor


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