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lunes, 2 de marzo de 2026

Comentario al artículo de Julio César González Padrón

 


“Todo buen español debería mear mirando a Inglaterra.”

Almirante Blas de Lezo.


Luis Seco de Lucena

01/03/2026

Artículo de opinión

El artículo plantea con habilidad un dilema entre pragmatismo y reivindicación histórica. Sin embargo, en mi opinión se debe partir de una premisa innegociable —que cualquier acuerdo que no culmine con la restitución plena de la soberanía constituye una claudicación por parte de España— de este modo el análisis adquiere otra dimensión. No se trata de valorar si el entendimiento mejora la movilidad, suaviza tensiones o dinamiza la economía de la zona. Se trata de determinar si España avanza hacia la recuperación de lo que considera propio o si, por el contrario, consolida una situación heredada del siglo XVIII.

La supresión de la Verja puede presentarse como gesto moderno, pero también como símbolo de normalización de una anomalía jurídica nacida del Tratado de Utrecht de 1713. El artículo menciona la descolonización como proceso histórico universal; sin embargo, evita una conclusión directa: si Gibraltar es una anomalía colonial, su permanencia solo puede entenderse como resultado de la persistencia británica y de la falta de determinación española.

La llamada cooperación práctica —uso conjunto del aeropuerto, regulación compartida, integración económica— corre el riesgo de consolidar una soberanía de facto bajo apariencia de cordialidad diplomática. El crecimiento territorial mediante rellenos, la gestión del istmo y las limitaciones impuestas a los pescadores españoles son elementos que, lejos de diluir el conflicto, lo materializan. Cada metro ganado al mar y cada decisión administrativa ejercida sin contestación efectiva refuerzan la posición de la pérfida Albión (así llamó el diplomático y poeta francés de origen aragonés Augustin Louis Marie de Ximénès en su poema “La era francesa”)


Imitemos el valor de griegos y romanos;

ataquemos a la pérfida Albión en sus aguas;

que nuestra pompa,

inaugurada con su destrucción,

marque los días de la victoria;

que el mundo, lentamente atraído hacia nosotros,

sienta la farsa de la que le hemos librado,

y nos perdone nuestra gloria»


El argumento fiscal añade otra capa. La asimetría entre el dinamismo económico del Peñón y las dificultades estructurales del Campo de Gibraltar no es únicamente cuestión de competitividad. Es la consecuencia de un régimen diferenciado que opera bajo paraguas británico y que, mientras se mantenga la soberanía ajena, seguirá proyectando una desigualdad estructural difícil de corregir desde el lado español.

El núcleo del debate no es sentimental, sino político. Un Estado que acepta acuerdos indefinidos sin situar la soberanía como horizonte explícito transmite la impresión de que ha desplazado su reivindicación a un plano secundario. Puede llamarse estrategia, gradualismo o realismo diplomático. Pero si el resultado final no contempla la devolución del territorio, el proceso se convierte en estabilización del statu quo.

El artículo sugiere que España debe decidir cómo quiere percibirse a sí misma. Desde esta óptica, la respuesta es clara: la defensa serena y firme de los intereses nacionales exige coherencia entre discurso y objetivo. Si la soberanía es irrenunciable, toda negociación ha de orientarse inequívocamente hacia su restitución. Lo contrario no es pragmatismo; es aceptación tácita.

Gibraltar no es solo una roca ni únicamente un enclave próspero. Es un recordatorio permanente de un episodio histórico inconcluso. Cualquier acuerdo que no establezca un calendario, una fórmula o un compromiso explícito hacia la recuperación soberana no puede interpretarse como avance, sino como consolidación de la anomalía.

Porque, frente a la pérfida Albión, la historia no se resuelve con silencios administrativos ni con eufemismos diplomáticos. Se resuelve con determinación política. Pero para eso hay que tener lo que hay que tener.


ENLACE DEL ARTÍCULO DE JULIO GONZÁLEZ PADRÓN
https://teldehabla.blogspot.com/2026/03/gibraltar-puente-de-futuro-o-rendicion.html

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