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martes, 24 de marzo de 2026

¿QUÉ HACEMOS CON NUESTROS PADRES CUANDO ENVEJECEN?

Imagen de IA

Artículo de María Sánchez

Desde mi experiencia de cuidadora de personas mayores sé que en muchas ocasiones, las circunstancias familiares o laborales, obligan a tomar decisiones en momentos trágicos a la vez que traumáticas para unos y otros.

Cuando la economía lo permite se contrata a una persona que les cuide y haga compañía, pero no siempre esto es posible y se acude a los turnos familiares, que no siempre acaban bien ni son del agrado de todos.

Mayoritariamente son las hijas las que se encargan de cuidar al padre o madre dándose el caso de tener que cuidar del suegro o suegra si hace falta.

Lo peor llega cuando la persona a cuidar es de naturaleza fuerte y los cuidadores comienzan a sentir el cansancio al tener que trasladarse en cada turno a la casa del familiar.  Ahí todo son tiras y afloja llegándose, en ocasiones, a romper las relaciones familiares.

Llega el momento de tomar decisiones y se piensa en trasladar al mayor a la casa de cada hijo por el espacio de un mes, vamos como si fueran cajas de turrones, y aquí se crea otro problema ¿Quién lo cuidará? Si el matrimonio trabaja hay que contratar a una cuidadora, pero, si la mujer no trabaja será ella la encargada de cuidar de sus padres o suegros. Pasa inmediatamente a ver duplicado el trabajo de la casa sin contrato y sin sueldo.

En esto los hombres, no todos por suerte, se hacen a un lado con la excusa de “yo no valgo para eso, yo no tengo paciencia” y, la gran frase que suelen usar como salvavidas, “yo no voy a lavar a mi madre porque no estoy acostumbrado a verla desnuda” Sin embargo la mujer puede ver desnudo al suegro y al padre.

Esto, amigos, sucede más de lo que se puedan imaginar.

María Sánchez.


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