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martes, 31 de marzo de 2026

¿ESTÁ EL GOBIERNO ESPAÑOL TENSANDO DEMASIADO LA CUERDA CON LOS EE.UU.?

Don Julio C. González Padrón 

                                                      


Por Julio C. González Padrón 

Artículo de opinión

En un contexto internacional cada vez más volátil como el que actualmente estamos viviendo, las decisiones en política exterior adquieren un peso determinante no solo en el plano diplomático, sino también en el económico y estratégico.

 En este escenario, la posición adoptada recientemente por el Gobierno español abre un debate legítimo¿Está España defendiendo con firmeza sus principios o, por el contrario, está asumiendo unos riesgos innecesarios en su relación con los Estados Unidos?

Las informaciones que apuntan a una posible intervención militar por parte de USA en un enclave estratégico como es la Isla de Jark, junto con el endurecimiento de la postura española —rechazando el uso de las bases militares de Morón y Rota y además cerrando su espacio aéreo a operaciones vinculadas a ese conflicto bélico, marcan un punto de inflexión en las relaciones bilaterales. 

No se trata de una decisión menor. España, como miembro de la OTAN y aliado histórico de Washington, ha mantenido tradicionalmente una política de cooperación en materia de defensa que ahora parece tensionarse y de la que todo apunta a que el gobierno social comunista que preside Pedro Sánchez, no se ha parado a valorar suficientemente.

Desde una perspectiva jurídica y soberana, la postura del Gobierno español es defendible;  pues está clarísimo qué,  todo Estado tiene derecho a decidir sobre el uso de su territorio y su implicación en conflictos internacionales, especialmente cuando estos no cuentan con un respaldo claro del Derecho Internacional o generan divisiones en la comunidad internacional, como es el caso ;  sin embargo, no podemos obviar que actualmente  la política no se mueve únicamente en el terreno de los principios, sino también en el de las consecuencias. Triste tener que reconocerlo, pero real como la vida misma.

El principal interrogante, que nos hacemos desde España, radica en la posible reacción estadounidense. Con el “medio chiflados del rubio pistolero del salvaje oeste americano Donal Trump, siempre presto a desenfundar a la velocidad del rayo, su colt 45 largo y darle gusto al gatillo”. Sus chulescas advertencias sobre represalias comerciales contra nuestro país, no deben tomarse a la ligera, especialmente teniendo en cuenta los precedentes recientes, en los que decisiones unilaterales han prevalecido sobre acuerdos multilaterales a priori firmados. 

 Aunque España forma parte de la Unión Europea y cualquier medida comercial debería canalizarse a través de este marco, la realidad demuestra que las tensiones bilaterales pueden derivar en presiones específicas o indirectas.

Aquí surge una segunda cuestión clave que es el del papel de la Unión Europea. ¿Respondería de forma unitaria ante una eventual presión económica sobre España?   

En teoría, la política comercial es competencia comunitaria y los Estados miembros actúan de forma coordinada; sin embargo, la práctica ha evidenciado que la cohesión europea no siempre es automática, especialmente cuando entran en juego intereses nacionales divergentes o relaciones estratégicas particulares con los Estados Unidos de Trump.

Por otro lado, cabe preguntarse si España ha gestionado esta situación de forma suficientemente inteligente y coordinada con sus socios europeos; pues, en un mundo globalizado, las decisiones unilaterales en política exterior pueden interpretarse como actos de firmeza o como gestos de aislamiento voluntario, dependiendo del respaldo que encuentren en el entorno internacional. La falta de una posición común podría debilitar la capacidad de negociación, tanto de España como del conjunto de la Unión.

En definitiva, que nuestro gobierno social comunista actual, se enfrenta a un delicado equilibrio entre la defensa de su soberanía y la preservación de sus alianzas estratégicas.

Eso de “NO A LA GUERRA” como eslogan, no dudo que sea muy “progre”, muy bonito, y hasta recurrente en algunos casos; pero también pienso qué, el tensar demasiado  la cuerda, debe ser necesario en solo en determinados momentos, y siempre sin olvidar qué el hacerlo sin una red de apoyo sólida implica asumir riesgos considerables.                                                                                                                   La clave estará en el cómo se gestionen las consecuencias y, sobre todo, en la capacidad de España para apoyarse en el marco europeo como escudo frente a posibles presiones externas.                                                                            

Solo el tiempo nos dirá si esta decisión del gobierno de Pedro Sánchez; por cierto, poco o nada consensuada con la oposición, se podría interpretar como un ejercicio de autonomía responsable o como un movimiento que ha puesto a prueba, quizá y siempre desde mi punto de vista de viejo lobo de mar y maúro de Telde, un posible exceso en una relación fundamental para los intereses del país.

Porque si ocurriera, lo que mucho me temo que va a ocurrir, mejor será, como decimos en mi pueblo: “¡Amarre las cabras cristiano!... Mire que tengo al macho suelto y ahí más allá… ¡Casos se me han dado! Y lo que soy yo, le aseguro que, llegado el momento y sobre la marcha, me mando a mudar con la caja de turrones a otro lado, y ahí se me queda con la cabrá preñada.

¡Qué cosas!


Fdo: Julio César González Padrón

Marino Mercante y Escritor




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