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jueves, 23 de julio de 2026

Promesas sobre el papel, chatarra en la calle.

 


Domingo Rigüela Padrón

Artículo de opinión

A pesar de que el Ayuntamiento de Telde ha publicitado en

reiteradas ocasiones la firma de varios convenios con desguaces para

agilizar la retirada de estas ;chatarras con ruedas;, la cruda realidad que

se respira a pie de calle desmiente cualquier titular oficial. Lejos de

disminuir, el volumen de coches abandonados no deja de multiplicarse

por la geografía del municipio, abarcando tanto el dominio público como

los terrenos privados.

La ineficacia administrativa es visible a simple vista. En la franja

marítima, justo delante del Centro Comercial Las Terrazas, lo que debería

ser una estampa costera cuidada para el disfrute de residentes y

visitantes se ha ido convirtiendo progresivamente en un depósito

improvisado donde ya acumulan polvo y óxido varios vehículos. La

situación resulta igualmente sangrante en los barrios de las medianías: en

el aparcamiento de la calle Ceres, en Caserones Bajos, la cifra de coches

abandonados no solo no se ha reducido, sino que se ha duplicado

recientemente hasta alcanzar los 8 vehículos varados en un mismo punto.

Mientras los comunicados institucionales anuncian acuerdos con

Centros Autorizados de Tratamiento (CAT), el censo real a pie de calle

sigue al alza, duplicando las cifras en puntos críticos del municipio.

Esta inacción continuada sobrepasa el problema estético y la

pérdida de plazas de aparcamiento para convertirse en una auténtica

bomba de relojería ambiental. Cada día que un vehículo permanece

abandonado a la intemperie, la degradación de sus materiales se acelera.

El verdadero peligro, a menudo invisible a los ojos de la ciudadanía,

se sitúa bajo el suelo. Los fluidos de los motores (aceite usadod, líquidos

de frenos y refrigerantes) junto con los metales pesados de las baterías

sulfatadas terminen filtrándose en la tierra. Estas sustancias tóxicas

pueden alcanzar las aguas subterráneas y los acuíferos de la isla,

contaminando recursos hídricos vitales en un territorio insular donde la

protección del suelo es crítica. La acumulación de maleza y basura en

torno a los bloques de motor secos eleva exponencialmente el riesgo de

incendios y la proliferación de plagas.

La firma de convenios marco no sirve de nada si no se traduce en

grúas operativas en las calles de inmediato. Telde no puede permitirse

que la burocracia municipal sea más lenta que el deterioro del medio

ambiente. Las promesas ya están hechas; ahora los teldenses exigen que

se limpien, de una vez por todas, sus barrios y su litoral.

1 comentario:

  1. Las empresas que se presenten tienen que hacer bastantes números, a ver si es rentable, retirar tanto vehículo

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