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| Esto también es gestión CERO municipal |
Joaquín Santana
Artículo de opinión
La paciencia de los residentes de la calle Manuel Alemán Álamo, en el Valle de Jinámar, ha llegado a su límite. Lo que en su día fue un vehículo utilitario, hoy es un esqueleto de chatarra calcinado, desmantelado y vandalizado que lleva abandonado en la vía pública la friolera de cuatro meses sin que ninguna autoridad mueva un dedo para retirarlo.
Un peligro público a la vista de todos
Las imágenes son el vivo retrato del abandono. El coche, completamente devorado por las llamas en su interior, carece de ruedas, cristales y elementos de seguridad básicos, convirtiéndose en un foco de insalubridad y en un peligro evidente para los peatones y niños de la zona. Además, despoja al barrio de una plaza de aparcamiento pública en una zona donde no sobra el espacio.
- Foco de vandalismo: Un coche abandonado atrae más suciedad y conductas incívicas.
- Insalubridad: El estado del chasis acumula residuos peligrosos a la intemperie.
- Peligro físico: Los restos de metal expuestos y la falta de estabilidad del vehículo son un riesgo de accidentes.
El Ayuntamiento mira para otro lado
A pesar del tiempo transcurrido y del evidente deterioro del entorno, la respuesta del Ayuntamiento sigue brillando por su ausencia. Los vecinos denuncian un caso omiso y nefasto por parte de las instituciones locales, que parecen ignorar las quejas ciudadanas mientras la chatarra se integra de forma inaceptable en el paisaje urbano.
¿Cuánto tiempo más tendrá que esperar el Valle de Jinámar para que se aplique la normativa de retirada de vehículos abandonados? Los ciudadanos pagan sus impuestos para tener calles limpias y seguras, no para convivir con el desinterés municipal.


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