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martes, 28 de julio de 2026

25 de julio día de Santiago Apóstol patrón de España

Julio un auténtico guerrero
  Cuando el Gobiern social comunista, como el actual de Pedro Sánchez, confunde gobernar con borrar la historia

                                                        

Por: Julio César González Padrón

Artículo de opinión

Hay silencios que dicen más que mil discursos. Y el del pasado sábado 25 de julio —“Día de Santiago Apóstol, Patrón de España”— fue uno de esos silencios que retumban como un cañonazo en plena calma chicha. El Gobierno decidió no celebrar la festividad. O no quiso celebrarla, que no sé qué es peor. Porque una cosa es olvidar, y otra muy distinta es “desentenderse deliberadamente de los símbolos que sostienen la nación que se gobierna”.

Para quienes hemos navegado mares largos y sabemos que un barco sin insignias es un barco sin rumbo, lo ocurrido no es un detalle menor. Es una señal. Y no precisamente buena.

“Un Patrón que no es opinión; es historia”

Conviene recordar —porque parece que algunos prefieren la amnesia selectiva— que Santiago Apóstol fue proclamado Patrón de España en 1630 por el Papa Urbano VIII”, bajo el reinado de Felipe IV. Antes de eso, compartió el título con “Santa Teresa de Jesús”, lo que demuestra que la cuestión no es caprichosa, ni fruto de una ocurrencia barroca, sino parte de una tradición sólida, reconocida y mantenida durante siglos.

España podrá estar hoy organizada en “17 comunidades autónomas y dos ciudades autónomas”, y cada una con sus particularidades, acentos y querencias. “Pero todos somos españoles”, nacidos donde hayamos nacido, y nuestro Patrón es Santiago Apóstol mientras no se demuestre lo contrario”. Eso no lo decide un Gobierno, por muy social comunista, que presuma de serlo, como el que, por desgracia, nos gobierna actualmente. Eso lo decide la historia. Y la historia, como las mareas, no se cambia por decreto, ni se adaptan creando Leyes a medidas, como la que se inventaron a cambio de siete votos para favorecer la investidura de Pedro Sánchez “la lapa” 

“El valor de los símbolos cuando el barco escora”

Los símbolos nacionales no son un adorno. Son el mascarón de proa que recuerda quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde navegamos. Cuando un Gobierno decide ignorar uno de esos símbolos, está enviando un mensaje claro: que la unidad histórica de España les incomoda”. Y eso, en un país que ya vive tensiones territoriales y pulsos identitarios, es una irresponsabilidad que merece ser señalada con firmeza.

Celebrar el día de Santiago no obliga a nadie a profesar una fe concreta. No es un acto confesional: es un acto institucional”. Es reconocer que España tiene raíces, que no nació ayer, que su identidad no depende del viento político del momento ni de la moda ideológica de turno.

Por eso duele el silencio. Porque no es un olvido: es una decisión. Y porque esa decisión transmite un mensaje inquietante es el que la historia de España molesta”.

“Un Gobierno que confunde laicidad con desarraigo”

Un Gobierno puede ser laico, progresista, conservador o tecnocrático y hasta comunista y ateo puro y duro. Lo que no puede es ignorar la historia oficial del país que representa”. La laicidad del Estado no exige borrar símbolos, sino respetarlos como parte de la memoria colectiva.

Cuando se deja de celebrar lo que nos une, se alimenta lo que nos separa. Y ese es un lujo que España no puede permitirse, especialmente cuando el barco ya navega con escora y la mar de fondo no está precisamente en calma.

Uno cero absoluto en responsabilidad institucional”

Por todo ello, la actitud del Gobierno el pasado 25 de julio merece, en términos cívicos, se merece, “uno cero absolutos”. No por motivos religiosos, sino por falta de respeto institucional”. No por dogma, sino por desconexión con la nación que dicen representar”. No por tradición vacía, sino por desprecio hacia los símbolos que sostienen nuestra continuidad histórica”.

Gobernar no es solo gestionar presupuestos, (en el caso del gobierno actual, ni eso), repartir cargos o redactar leyes. Gobernar es “custodiar símbolos, proteger tradiciones, y mantener viva la memoria común” que permite que un país siga siendo un país. Y en eso, el Gobierno ha fallado estrepitosamente.

“Santiago seguirá siendo Patrón de España, aunque algunos callen como cobardes”

El Gobierno podrá callar, pero la historia no. El Gobierno podrá ignorar la fecha, pero millones de españoles no. El Gobierno podrá mirar hacia otro lado, peroSantiago Apóstol seguirá siendo Patrón de España”, como lo ha sido desde 1630, como lo fue antes, y como lo será mientras este país conserve memoria, dignidad y sentido de unidad y eso les guste a los vascos, catalanes y a algún progre descerebrado de los de Podemos o Sumar, o no les guste.

Porque España no es un archipiélago de identidades aisladas. Es una nación histórica que ha navegado junta durante siglos, con tormentas, bonanzas y travesías inciertas. Y quien gobierna tiene la obligación de recordar que representa a “todos los españoles”, no solo a quienes aplauden su silencio.

Y como decimos los mauros de mi pueblo Telde… “Aquí, o jugamos todos, o hacemos pisco ahora mismo  la baraja” y mira que no bromeamos que, en la historia de España … ¡Casos se han dado!

¡Qué cosas!


Fdo. Julio César González Padrón 

Marino Mercante y escritor




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