Washington empieza a debatir si mantener su presencia militar en territorio español o desplazar parte de su estrategia hacia el norte de África. Una posibilidad que, de hacerse realidad, tendría profundas consecuencias geopolíticas, económicas y de seguridad para España.
Por Julio C. Glez. Padrón
Artículo de opinión
En los últimos meses, y especialmente tras determinadas declaraciones procedentes de sectores políticos estadounidenses próximos al expresidente Donald Trump, ha comenzado a plantearse una cuestión que, hasta hace poco, parecía impensable y todo ello alimentado por, para mi irresponsable actitud de Pedro Sánchez y su gobierno social comunista, que sigo diciendo que, en sus relaciones internacionales, se están pasando tres pueblos.
Esta evidencia palpable nos lleva a la siguiente pregunta, cuanto más preocupante: ¿Podría Estados Unidos reconsiderar su presencia militar en España y trasladar parte de sus bases a otros países aliados, como Marruecos?
La pregunta no es menor, pues de confirmarse siquiera como hipótesis estratégica real, las consecuencias para España serían profundas, tanto en términos de seguridad nacional como desde el punto de vista económico, político y geoestratégico.
Recientemente, en una cadena de televisión estadounidense, un senador republicano del ala más conservadora —muy cercano al entorno político de Donald Trump— cuestionaba públicamente si seguía siendo rentable para Estados Unidos mantener determinadas bases militares en España, país que el propio Trump llegó a calificar en su día como “aliado no fiable”. En ese mismo contexto, mencionaba la posibilidad de estudiar alternativas en otros territorios estratégicos del Mediterráneo Occidental, entre ellos Marruecos.
Más allá de que tales declaraciones puedan responder a una estrategia de presión política o de negociación dentro del complejo tablero internacional, lo cierto es que abren un debate que España no debería ignorar.
Para comprender la dimensión del problema, creo es necesario analizar primero la historia y el peso geopolítico de la presencia militar estadounidense en nuestro país.
La presencia militar estadounidense en España se remonta a 1953, cuando el régimen del general Franco firmó con Washington los llamados “Pactos de Madrid” y en plena Guerra Fría, cuando los Estados Unidos buscaba consolidar una red de bases militares que reforzara el sistema defensivo occidental frente a la Unión Soviética.
España, situada en un punto geográfico de enorme valor estratégico entre el Atlántico, el Mediterráneo y el Norte de África, se convirtió en una pieza clave dentro de ese dispositivo.
A cambio de ayuda económica, militar y tecnológica, el gobierno español permitió la instalación de importantes bases militares estadounidenses en su territorio; tales como: La Base Aérea de Torrejón de Ardoz (Madrid), la Base Aérea de Zaragoza, la Base Naval de Rota (Cádiz) y la Base Aérea de Morón de la Frontera (Sevilla)
Durante décadas, estas instalaciones formaron parte esencial del sistema militar de Estados Unidos en Europa y del dispositivo estratégico de la OTAN, aunque España no ingresaría formalmente en la Alianza Atlántica hasta 1982.
Tras la transición democrática, España renegoció su relación militar con Estados Unidos dentro de un marco más equilibrado de cooperación entre aliados.
Uno de los momentos más importantes fue el “referéndum de 1986 sobre la permanencia de España en la OTAN”, que estableció varias condiciones, entre ellas la reducción progresiva de la presencia militar estadounidense.
Como consecuencia de estas revisiones se sucedieron estos cambios: La Base Aérea de Torrejón dejó de albergar fuerzas estadounidenses en 1992 y a Base de Zaragoza también dejó de utilizarse como instalación militar norteamericana.
Sin embargo, otras bases no solo permanecieron activas, sino que adquirieron mayor relevancia estratégica. Así es que, actualmente, la presencia militar estadounidense en España se concentra principalmente en estas dos grandes instalaciones:
La Base Naval de Rota (Cádiz): Que son una de las instalaciones navales más importantes de Estados Unidos en Europa y ella operan destructores equipados con el sistema antimisiles de la OTAN, pieza fundamental del escudo defensivo occidental frente a amenazas balísticas. Rota es además un punto logístico fundamental para operaciones navales en el Atlántico, el Mediterráneo y el norte de África.
La Base Aérea de Moron de la Frontera: Esta base se ha convertido en los últimos años en un centro estratégico para operaciones rápidas en África, especialmente en el Sahel. Desde Morón pueden desplegarse con rapidez unidades de Marines, aviones de transporte y operaciones logísticas hacia escenarios de crisis.
Uno de los elementos que explican el creciente valor de las bases españolas es la inestabilidad creciente en el Sahel africano. Pues países como Mali, Níger o Burkina Faso, han vivido golpes de Estado y un fuerte aumento de la actividad de grupos yihadistas vinculados al terrorismo internacional. Por lo que, esta región se ha convertido en uno de los focos de preocupación para Europa y Estados Unidos. Así que, controlar militarmente los accesos al Sahel y al norte de África es fundamental para evitar la expansión del terrorismo, el tráfico de armas y las redes migratorias descontroladas se convierte en primordial y en este contexto, España se encuentra en una posición geográfica privilegiada, actuando como plataforma natural entre Europa y África.
Sin embargo, a nadie se le escondes que, en los últimos años Marruecos ha reforzado considerablemente su relación militar con Estados Unidos, de tal manera que, Washington considera a Rabat un aliado estratégico estable en el norte de África. Además, Marruecos ha invertido importantes recursos en modernizar sus fuerzas armadas y ampliar su cooperación militar con Estados Unidos.
Por lo que, algunos analistas internacionales sostienen que Washington podría estudiar, en el futuro, diversificar sus bases en la región, reforzando su presencia en Marruecos o en otros puntos del norte de África.
Aunque esto en principio no implicaría necesariamente abandonar España, teniendo en cuenta las frías relaciones y poca simpatía que “el pistolero rubio americano” viene demostrando con Padro Sánchez y su gobierno completamente escorado a la izquierda, podría llevar a modificar los acuerdos existentes y romper el equilibrio estratégico actual. No es nada nuevo decir que el rubito oxigenado del Trump, no solo actúa como un niño irresponsable, cuando no le caes en gracia, sino que, como matón de patio de colegio, o como buen “Pistolero de aldea americana del salvaje oeste” ya lo dice bien claro antes de desenfundar su Colt 45 largo: “en este pueblo no hay sitio para los dos, forastero y America is firts”
Pero volvamos a la seriedad literaria que exige el artículo. La nueva rivalidad global entre Estados Unidos, Rusia y China también influye en estas decisiones. Rusia ha incrementado su presencia militar en el Mediterráneo oriental y mantiene una importante base naval en Siria. China, por su parte, está expandiendo su influencia económica y estratégica en África a través de inversiones en infraestructuras, puertos y recursos naturales; por lo que, en este escenario, Estados Unidos necesita mantener posiciones sólidas en el Mediterráneo occidental, lo que sigue dando un valor estratégico evidente a las bases en territorio español.
Esto me llega hacer pensar que, la posibilidad de trasladar bases militares no es una decisión sencilla. NO obstante, existen tratados bilaterales firmados entre España y Estados Unidos que regulan su funcionamiento y establecen condiciones jurídicas complejas para cualquier modificación.
Sin embargo, también es cierto que en la política internacional Trump, ha demostrado muchas veces que, escudándose en sus propios intereses estratégicos, puede cambiar con rapidez. El propio Donald Trump ya mostró durante su presidencia una actitud muy crítica hacia algunos aliados tradicionales, exigiendo mayores compromisos financieros dentro de la OTAN y cuestionando acuerdos internacionales previamente establecidos, como ahora lo está haciendo con España
Como Conclusión final.
Creo España debe ser plenamente consciente del enorme valor estratégico de su posición geográfica. Nuestro país es, literalmente, la puerta entre Europa, África y el Atlántico.
Y que se te meta en vuestras cortas cabezas, Pedro Sánchez y Yolanda Diaz que, las bases militares estadounidenses no son únicamente instalaciones militares, pues representan una pieza clave dentro del equilibrio estratégico del Mediterráneo occidental, del control del estrecho de Gibraltar y de la proyección militar hacia África.
Pensar, no sin cierta “chulería Sanchista”, como la del NO A LA GUERRA, que su permanencia está garantizada para siempre sería un error. En la política internacional, las alianzas se mantienen mientras coinciden los intereses y a los hechos me remito.
Si Washington llegara a considerar que otros socios ofrecen mayor estabilidad estratégica o ventajas operativas —como podría ser Marruecos— el debate podría abrirse con mayor intensidad.
Por ello, no me cansaré de decir por activa y pasiva que, el gobierno social comunista que preside Pedro Sánchez madurar ya, abrir los ojos y dejar de actuar como si fueran alumnos de su LOGSE, (fumados progres y burros), para actuar con inteligencia estratégica reforzando su peso dentro de la OTAN, consolidando credibilidad de España, como aliado fiable y defendiendo activamente nuestra posición geopolítica en el Mediterráneo y eso Pedro Sánchez, no es de “facha” como tu le llamarías, Eso es, de patriota e inteligente y con los pies en la tierra, que tú época de los porros, haz el amor y no la guerra , ya quedo atrás. ¡No me seas encima de mentiroso, hortera caduca!
Porque en el nuevo orden internacional que se está configurando, marcado, te guste o no por, la rivalidad entre grandes potencias, la inestabilidad africana y la competencia por el control de rutas estratégicas, los países que no comprenden su propio valor estratégico, corren el riesgo de que otros lo redefinan por ellos.
Y permíteme un consejo de viejo lobo de mar, con mucho mundo recorrido y cuerpo lleno de salitre, amen que maúro de Telde…Lárgate ya Pedro, que España entera te lo agradecerá y…. ¿Quién sabe si pasarás a la historia, como aquel presidente “por carambola” y mentiroso hasta decir basta, al final reflexionó e hizo algo bueno para su patria?
En definitiva y para dejártelo mas clatro aun si cabe; voy a usar una de esas expresiones canarias que tanto me gustan: “deja ya de una puñetera vez, de mearte fuera de la bacinilla, que me tienes el piso del cuarto apestando a miaos de viejos y no me vengas con excusas, pues sabes bien que...… ¡Casos se han dado!”
¡Qué cosas!
Fdo: Julio César González Padrón
Marino Mercante y Escritor

No hay comentarios:
Publicar un comentario