Director: Juan Carlos Melian Naranjo. contacto: teldehabla@gmail.com

viernes, 13 de marzo de 2026

Etopeya comparada de tres líderes contemporáneos: Donald Trump, Benjamín Netanyahu y Vladimir Putin

Escritor y marino mercante


 (Personalidad política, psicología del liderazgo y paralelos históricos)

Por: Julio C. Glez. Padrón

Artículo de opinión

Vaya por delante que quien hoy escribe este atrevido artículo, lo hace a nivel puramente subjetivo, pues no soy “psicólogo” de título, ni nada que se le parezca, pero si un “viejo lobo de mar” Oficial de la Marina Mercante, actualmente felizmente retirado  y como tal, he desarrollado a lo largo de mi vida marinera, ese sentido tan particular que, por  casi imperiosa necesidad adquirimos, los que hemos tenido que compartir vida en un lugar  tan reducido entre distintas personas y  donde el “mandar” con rectitud y justicia como se espera de un oficial en un buque se hace necesario, si es  que quieres que te respeten, sin faltarte ese cariño que, a los hombres de la mar, tanto gusta recibir y  compartir. Pero es que además en mi caso particular, debo confesar que, desde muy tierna edad, me ha gustado examinar el carácter y forma de ser y actuar de las personas. 

De hecho, mi apodo de niño era el de “Smith el Silencioso”; por otra parte, cosa les parecerá imposible de creer especialmente a los que me conocen de mayor; pues saben de sobra, lo mucho que me gusta “darle al palique”. Jajajajaja

Lo de llamarme así: “Smith el silencioso”, se lo debo a un tío, mío que, al verme siempre calladito y pensativo, decía que le recordaba a una película que se titulaba precisamente: “El Soldado Smith el Silencioso” Jajajaja y fíjense como son las cosas, aquel infantil apodo, que tanto odiaba y me hacía enfadar durante mi infancia, niñez y juventud, ahora a la madurez, lo recuerdo con mucho cariño, llegando incluso a utilizar ese  seudónimo de “Smith”  los personajes de muchas de mis novelas. ¡Qué cosas! 

Pero volvamos a mi articulo sobre la Etopeya de estos tres carismáticos personajes mundiales, que nos tienen a todos con el corazón en un puño.

  La política internacional contemporánea ha estado marcada por figuras cuyo liderazgo ha trascendido los límites tradicionales de la diplomacia y la gestión institucional. Entre ellas destacan; Donald Trump,  “el pistolero rubio , rápido en desenfundar su colt 45 largo en las  aldeas del salvaje  oeste americano;  Benjamín Netanyahu, “un  judío al uso, acomplejado por serlo y además con mucha “mala leche” acumulada por siglos de persecución a su pueblo, que  por otra parte están  convencidos que es el pueblo de Dios, aunque y eso no podemos olvidarlo los cristianos, que se lo cargaron crucificándolo en una cruza de madera” ,  y  por ultimo “el figura también rubito ” del Vladimir Putin,, un  antiguo comuinista, resentido, ex miembro de la KGB y con sueños imperialistas y deseos ocultos de convertirse en vida, en un nuevo Zar de todas las Rusias 

Pues con este “ramillete de personajes”, me lanzo a mi particular estudio de sus personas y que quisiera compartir contigo, si es que tienes la santa paciencia de leerme por entero. Jajajajaj

 Los mismos, aunque pertenecen a contextos políticos, culturales y geoestratégicos radicalmente distintos, comparten un rasgo común: “su fuerte impronta personal en el ejercicio del poder.”

Pore ello, este ensayo propone una “etopeya comparada”; es decir, un estudio del carácter moral, psicológico y político de estos líderes, y para ello  recurro a tres niveles de análisis:

  1. Teorías del liderazgo político

  2. Interpretación psicológica de la personalidad política

  3. Comparación histórica con otros líderes del pasado

Mi propósito no es establecer juicios morales absolutos, sino comprender qué tipo de liderazgo representan y qué rasgos estructurales comparten.

El análisis del liderazgo político se ha desarrollado ampliamente en la sociología y la ciencia política.

Uno de los conceptos más influyentes procede del sociólogo alemán Max Weber, (que es uno de mis favoritos) quien distinguió tres formas de legitimidad del poder:

  • legitimidad tradicional

  • legitimidad legal-racional

  • legitimidad carismática

El liderazgo carismático se basa en la percepción de cualidades extraordinarias del líder por parte de sus seguidores. Esta forma de autoridad suele surgir en periodos de crisis o transformación.

Otra referencia fundamental es la obra de James MacGregor Burns, (fantástica también) quien diferenció entre:

  • liderazgo transaccional

  • liderazgo transformacional

El primero se basa en intercambios pragmáticos entre líder y seguidores; el segundo pretende movilizar valores y transformar el sistema político.

Más recientemente, el politólogo Joseph Nye introdujo el concepto de soft power” que “en cristiano de toda la vida”, viene a ser lo que vienen  a describir la capacidad de influir mediante prestigio, cultura o persuasión, en contraste con el poder coercitivo.

En este sentido, podemos asegurar que, el análisis de Trump, Netanyahu y Putin permite observar una combinación singular de estas formas de liderazgo.

Donald Trump por ejemplo, representa uno de los casos más estudiados de liderazgo populista en democracias occidentales contemporáneas; tanto es así que, diversos estudios de psicología política han señalado rasgos característicos asociados a su estilo:

  • fuerte autoafirmación personal

  • necesidad elevada de reconocimiento público

  • comunicación emocional directa

  • tendencia a la polarización

Otros analistas han sugerido que su estilo político presenta rasgos asociados al “narcisismo político” muy propio de “los pistoleros del salvaje oeste americano”, entendido no como diagnóstico clínico, sino como un patrón de liderazgo donde la identidad del líder se fusiona con el proyecto político.

Siguiendo la tipología de Weber, Trump se aproxima al “liderazgo carismático populista”.

Su legitimidad política no se construye principalmente en la institucionalidad, sino en la relación directa con una base social movilizada. En este sentido, su estilo político recuerda —aunque en contextos distintos— a líderes como, Andrew Jackson o a la otra figura del difunto mujeriego italiano Silvio Berlusconi. Ambos                                                    compartieron un fuerte personalismo político y una relación directa con el electorado.

Trump ha introducido una innovación importante: el uso intensivo de la comunicación, sin límites, mentiras incluidas, si bien es cierto que, menos que las de nuestro Pedro Sánchez, pero mintiendo también y utilizando la herramienta digital como liderazgo directo. Esto reduce el papel intermediario de instituciones y medios tradicionales.

Por su parte Benjamín Netanyahu representa un modelo de liderazgo distinto, caracterizado por:

  • gran capacidad estratégica

  • elevada resistencia política

  • orientación pragmática al poder

Su estilo está menos marcado por la improvisación y más por el cálculo político, lo que, en términos psicológicos, que Netanyahu encarna el arquetipo del “líder estratégico”; una figura que prioriza la supervivencia política y la gestión de equilibrios complejos.

La política israelí está profundamente influida por cuestiones de seguridad nacional. En este contexto, Netanyahu ha construido su liderazgo alrededor de tres ejes:

  • seguridad

  • estabilidad

  • diplomacia estratégica

Su estilo puede compararse parcialmente con figuras como: Charles de Gaulle o Margaret Thatcher

En ambos casos encontramos líderes con fuerte determinación ideológica y gran capacidad estratégica

Uno de los rasgos más notables de Netanyahu es su extraordinaria longevidad política. Ha sobrevivido a múltiples crisis, elecciones y controversias, lo que sugiere una notable adaptabilidad al entorno político.

Y por último tenemos “al no menos figura” del Vladimir Putin: ejerciendo el liderazgo del Estado fuerte.

Este se formó en el aparato de inteligencia soviético, (KGB) lo que ha influido profundamente en su concepción del poder.

Esta formación tiende a privilegiar: la disciplina, el control, la estabilidad y los secretos estratégicos

Desde esta perspectiva, el poder se concibe principalmente como “capacidad de control institucional y geopolíticos”

Putin encarna un modelo de liderazgo que algunos politólogos describen como autoritarismo competitivo o presidencialismo dominante. Su estilo nos recuerda en ciertos aspectos a líderes históricos rusos que priorizaron la estabilidad estatal, como: Peter the Great (Pedro el Grande) o Josep Stalin (el sanguinario). Sin embargo, Putin opera en un contexto internacional muy distinto, marcado por la globalización y la interdependencia económica.

Psicológicamente, e insisto siempre bajo mi particular punto de vista, su liderazgo se caracteriza por un alto autocontrol emocional, una visión estratégica de largo plazo y una marcada preferencia por estructuras jerárquicas

Esto contrasta notablemente con el estilo más impulsivo de Trump o el estilo estratégico-parlamentario de Netanyahu.

Haciendo una comparación rápida, el análisis permite identificar tres dimensiones fundamentales del liderazgo político resaltamos:

1. Relación con las instituciones

  • Trump: tendencia a confrontar instituciones

  • Netanyahu: habilidad para operar dentro de ellas

  • Putin: tendencia a centralizarlas

2. Estilo de comunicación

  • Trump: emocional y mediático

  • Netanyahu: argumentativo y racional

  • Putin: reservado y controlado

3. Concepción del poder

  • Trump: poder como representación popular

  • Netanyahu: poder como estrategia política

  • Putin: poder como estructura estatal

La psicología política identifica varios rasgos recurrentes en líderes de gran poder tales como: la ambición intensa, la alta confianza en sí mismos, la tolerancia elevada al conflicto o la capacidad de simplificar narrativas complejas.

 Pero tanto Trump, Netanyahu o Putin comparten estas características en distintos grados. Sin embargo, difieren en su relación con la emoción política, Trump moviliza emociones colectivas, Netanyahu gestiona percepciones estratégicas y Putin proyecta estabilidad y control

Como conclusión personalísima final de este maúro de Telde con mucho salitre en los ojos después de haber visto en su larga vida tanto mar, podemos decir que:

La etopeya comparada de Donald Trump, Benjamín Netanyahu y Vladimir Putin revela que la política contemporánea no puede entenderse únicamente mediante ideologías o instituciones. La personalidad del líder sigue siendo un factor determinante en la configuración del poder.

Estos tres dirigentes representan diferentes respuestas a una misma realidad histórica: la transformación del orden internacional en el siglo XXI.

Trump simboliza la irrupción del liderazgo populista en democracias mediáticas.
Netanyahu encarna el liderazgo estratégico en contextos de alta complejidad geopolítica.
Putin representa la reafirmación del Estado fuerte en un mundo multipolar.

Pero algo tengo meridianamente claro y es que: estos “tres pájaros”, a pesar de sus diferencias, comparten una característica fundamental, que es  una profunda conciencia del poder político como instrumento personal, nacional y simbólico.

En última instancia, mi estudio sobre sus personalidades me confirma una vieja intuición marinera de la teoría política: las instituciones importan, pero la psicología de quienes las dirigen puede llegar a ser igualmente decisiva y… “Tengo claro que estas figuras, son una venganza de los dioses qué llegaron al mundo para dar por saco a la humanidad entera” o como decimos utilizando unas de esas expresiones canarias con la que tanto me gusta cerrar mis artículos…” No hay mulada sin pulgas, ni linaje sin putas y a estos tres,  me los picas bien finitos, que los quiero para la cachimba nueva y ojo al parche marinero, que hoy  hay reboso.

¡Qué cosas!


Fdo. Julio César González Padrón

Marino Mercante y Escritor

Teldehabla.com no se hace responsable de las opiniones vertidas por terceros



No hay comentarios:

Publicar un comentario