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| Imagen enviada por persona anónima de Jinámar |
QUEJA VECINAL.
Teldehabla no se hace responsable de las quejas vecinales.
Artículo de opinión de vecinos de Jinámar
En las calles del Valle de Jinámar se vive a diario una maniobra tan astuta como incívica: la técnica de la «moto coche. La dinámica es sencilla, pero letal para la convivencia del barrio. Un vecino aparca su coche por la noche y, al salir por la mañana a trabajar o hacer sus recados, no libera ese espacio: coloca de inmediato una motocicleta que guardaba a propósito para ese fin. Cuando regresa, retira la moto y vuelve a encajar el vehículo. El ciclo se repite infinitamente y la plaza de aparcamiento queda, a efectos prácticos, privatizada para siempre.
El gran problema no es un hecho aislado. En una sola calle, entre cinco y seis vecinos replican esta práctica de manera sistemática. Esta situación genera un profundo malestar y una impotencia patente entre los residentes que respetan las normas comunitarias. Muchos se ven obligados a estacionar a 100 o 200 metros de sus casas, observando cómo espacios pegados a las portadas están bloqueados perpetuamente por un único propietario que decide acaparar lo que no es suyo. Lo más grave de este escenario es el temor a señalar o afrentar directamente a los infractores, pues la posibilidad de sufrir represalias o vandalismo en los vehículos mantiene a los vecinos atenazados en un incómodo silencio.La vía pública no le pertenece a ningún particular. El asfalto es un bien común que mantenemos todos los contribuyentes a través de los impuestos de circulación y tasas municipales. Resulta francamente paradójico que existan aparcamientos específicos para motocicletas que permanecen desiertos —por el simple hecho de estar a 50 metros de la vivienda de turno— mientras que las calzadas para turismos son bloqueadas por motos que solo ejercen el rol de «guardapplazas». No es ético, no es justo y contraviene el principio básico de uso compartido de la vía pública.
Por todo ello, la solución no puede quedar en manos del enfrentamiento vecinal, sino de la intervención institucional. Se hace un llamamiento directo al Ayuntamiento de Telde, a la Concejalía de Tráfico y de manera muy concreta a su Alcalde: es imprescindible que se asuma la responsabilidad sobre estas vías y se incremente la presencia de la Policía Local en las zonas más afectadas del Valle de Jinámar.
Se requiere una labor activa de control, inspección y vigilancia del estacionamiento por parte de los agentes municipales para erradicar este fraude de ocupación del espacio público. La ciudadanía del Valle de Jinámar merece poder aparcar en igualdad de condiciones y no vivir a la sombra de la picaresca de unos pocos y la inacción de sus representantes.

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