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miércoles, 30 de septiembre de 2026

El peaje de la enfermedad: por qué el aparcamiento en los hospitales de Gran Canaria debe ser gratuito. Por Joaquín Santana


Artículo de opinión

 Ir al hospital nunca es una elección voluntaria. Nadie madruga, cruza la ciudad o cancela su jornada laboral para pasar horas en una sala de espera por placer. No es un viaje de ocio, ni una tarde de compras, ni una escapada a la playa. La visita a un centro sanitario es una necesidad humana absoluta, una urgencia vital que, lamentablemente, en la isla de Gran Canaria viene acompañada de un castigo económico injustificado: el pago del aparcamiento.

​El caso del Hospital Universitario Insular Materno Infantil es uno de los ejemplos más sangrantes de esta realidad. Quien acude a este recinto lo hace, por lo general, en situaciones de alta vulnerabilidad: padres con niños enfermos, familiares de pacientes ingresados en estado grave o personas que acuden a urgencias con el corazón en el puño. En esos momentos de angustia, la prioridad absoluta es atender al familiar, acompañarlo y salir corriendo hacia la entrada del centro. Nadie se detiene a calcular tarifas ni a mirar el reloj.


​La verdadera sorpresa —y la indignación— llega horas o días después, cuando el acompañante regresa al vehículo y se encuentra con la factura. Dejar el coche en el parking se convierte en un dineral, una penalización económica que recae directamente sobre quien ya está sufriendo una crisis personal o familiar.



Una contradicción con la sanidad pública

​La sanidad pública se fundamenta en el principio de acceso universal y gratuito en el momento del uso. Sin embargo, cobrar por aparcar en las inmediaciones o dentro del propio recinto hospitalario crea una barrera de acceso económica indirecta.

  • ​La urgencia no entiende de tarifas: En una situación crítica, el transporte privado suele ser la única opción rápida y viable. Exigir el pago por estacionar el vehículo equivale a cobrar un peaje por acceder a la atención médica.
  • ​Carga para los pacientes crónicos y sus familias: Tratamientos prolongados, como la quimio o la radioterapia, o ingresos de larga duración en el Materno Infantil obligan a las familias a desembolsar cantidades astronómicas solo para poder estar al lado de los suyos.
  • ​Falta de alternativas reales: Aunque se promueva el uso del transporte público, la realidad geográfica de Gran Canaria y las condiciones físicas de un enfermo hacen que, en la mayoría de los casos, el coche sea indispensable.

​Hacia un modelo justo: la salud como prioridad

​Resulta incomprensible que la gestión de los aparcamientos hospitalarios se entienda en muchos casos como un negocio o una concesión lucrativa, cuando debería tratarse como un servicio público esencial vinculado a la salud.

​El estacionamiento en los hospitales de Gran Canaria debería ser libre y gratuito para pacientes y acompañantes, o al menos contar con un sistema de validación que exima del pago a quienes justifican su asistencia al centro.

​Aparcar en un hospital no es un lujo ni un capricho; es una necesidad impoluta. Castigar el bolsillo de quien cuida o sufre en un momento tan delicado es una injusticia que las instituciones deben corregir de inmediato.

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