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Julio César González Padrón |
Artículo de opinión
Estados Unidos ha sido el principal contribuyente financiero y militar de la OTAN desde su fundación en 1949.
Su presencia garantiza una disuasión nuclear efectiva y una capacidad de respuesta rápida ante amenazas globales y muy especialmente para el territorio europeo frente a la amenaza constante de Putin, con sus sueños imperialistas, de devolver a Rusia, el antiguo poder que tuvo la extinta URSS en el mundo.
Además, el liderazgo estadounidense ha sido crucial para coordinar operaciones conjuntas y establecer estrategias de defensa.
Sin EE. UU, la OTAN perdería una parte significativa de su capacidad operativa y su influencia global lo que automáticamente seria aprovechado por otras potencias globales cómo Rusia y China para expandir su influencia en Europa y el mundo.
La hipotética salida de EE. UU. del Tratado del Atlántico Norte, obligaría a los países europeos a asumir una mayor responsabilidad en su defensa.
Esto podría traducirse en un aumento significativo del gasto militar, algo que ya ha sido un tema de debate en países como Alemania y Francia u ahora mismo se debate en el seno de la CE.
Además, Europa podría buscar fortalecer iniciativas como la PESCO, que promueve la cooperación militar entre los estados miembros de la Unión Europea; sin embargo, esto también podría generar tensiones entre países con diferentes capacidades económicas y prioridades estratégicas.
La reacciones políticas y diplomáticas la posible decisión apuntada por el “pistolero rubio americano del salvaje oeste americano”, que presume con ser el más rápido en desenfundar su colt 45 largo, en abandonar la OTAN podría provocar una mezcla de unidad y división en la propia Europa.
Por un lado, algunos países podrían ver esto como una oportunidad para consolidar su independencia estratégica; y por el otro, podría surgir una fragmentación política, especialmente entre países que dependen en gran medida de la protección estadounidense o aquellos que buscan liderar la defensa europea.
Rusia y China como sospecho, podrían aprovechar esta situación “anormal” por extraordinaria para expandir su influencia en Europa.
Rusia, por ejemplo, podría intensificar sus esfuerzos para desestabilizar países del este de Europa, mientras que China podría fortalecer sus lazos económicos y diplomáticos con países europeos. Esto cambiaría el equilibrio de poder global y poner a Europa en una posición más vulnerable frente a estas potencias.
En conclusión: pienso que supuesta e hipotética salida de EE. UU. de la OTAN sería un evento transformador para Europa, obligando a los países “libres y democráticos” que la conforman, a reevaluar su papel en la seguridad global y su capacidad para enfrentar amenazas externas.
Aunque este escenario presente desafíos significativos, también podría ser una oportunidad histórica para que Europa se fortalezca y se convierta en un actor más independiente en el ámbito internacional.
Dicho lo anterior, me reafirmo en pensar y por desgracia para el mundo, no creo estar equivocado; pues mi instinto de viejo lobo de mar, con mucho salitre acumulado en los ojos, después de ver tanta mar por la proa, me indica que, si por el capricho del “rubio pistolero americano”, Donal Trump que, dicho sea de paso, llevará más temprano que tarde, a la ruina a la propia USA al abandonar a la OTAN, pues es más que probable que Putin viera esto como una oportunidad estratégica y pensara que, las oportunidades “las pintan calva” y efectivamente podría alentarlo a avanzar en sus intereses geopolíticos.
No querer ver el que Putin ha mostrado un interés constante en recuperar la influencia que tenía la antigua Unión Soviética, especialmente en regiones como Europa del Este y Asia Central es estar ciego total y absoluto.
Sin la presencia disuasoria de EE. UU, Rusia puede intensificar desde ahora mismo sus esfuerzos para influir en países como Ucrania con el que ya está en guerra, los Estados Bálticos o incluso con los Balcanes; esto podría incluir tácticas como la desinformación, el apoyo a movimientos separatistas o incluso acciones militares encubiertas o no tan encubiertas.
Sin embargo, insisto que también es importante considerar que una acción demasiado agresiva por parte de Rusia, podría unificar aún más a los países europeos y llevarlos a fortalecer su cooperación militar, que ya les toca, con el objeto de contrarrestar los diabólicos planes de Putin.
En cualquier caso y volviendo a refugiarme en nuestras ricas expresiones de nuestro rico léxico canario…. ¡Mire usted cristiano!... A esta gente como el Putin o al Trump, lo mejor es mandarlos al jinorio, que está visto el gusto que tienen los dos por meter la cuchara donde nadie los llama y adiós que les vaya bien.
Fdo. Julio César González Padrón
Marino Mercante y escritor
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