Director: Juan Carlos Melian Naranjo. contacto: teldehabla@gmail.com

lunes, 19 de octubre de 2026

La respuesta que no llega




Luis Seco de Lucena

16/10/2026


El abusón no siempre busca pelea. A veces le basta con empujar al compañero, quitarle el bocadillo y comprobar cuánto tarda en protestar. Si la víctima agacha la cabeza, el matón sonríe. Mañana volverá. Y pasado mañana, también. Porque el abusón tiene un olfato extraordinario para detectar la debilidad.

En las relaciones internacionales, salvando las distancias, también existen esos patios de colegio.

Marruecos vuelve a situarse en el centro de la inquietud española. Apenas dos meses y medio después de la invasión en Ceuta, conocemos los preparativos de unas maniobras militares conjuntas con Estados Unidos (African Liones 2027), previstas para 2027, en una zona situada a unos cien kilómetros de Canarias.

Cien kilómetros. Una distancia que, sobre el mapa, parece un suspiro. Y que, contemplada desde nuestras islas, invita a preguntarse qué papel desempeña Canarias en el tablero estratégico del Atlántico.

Antes estuvieron los buques de guerra marroquíes penetrando sin autorización en aguas territoriales españolas próximas a Ceuta. Fragatas y patrulleras que obligaron a intervenir a nuestra Armada. No hablamos de rumores ni de fantasías patrióticas. Hablamos de hechos reconocidos por el propio Gobierno.

Lo desconcertante es que mientras unos cruzan determinadas líneas, otros insisten en destacar las bondades de la cooperación bilateral. Cooperación necesaria, sin duda. Pero cooperar no significa aceptar cualquier comportamiento ni convertir la diplomacia en una interminable ceremonia de sonrisas.

Imaginen al director del colegio felicitando al abusón por su excelente disposición al diálogo mientras el compañero todavía se sacude el polvo de la ropa.

La escena tendría algo de comedia si no fuera porque hablamos de soberanía nacional.

Conviene recordar que unas maniobras militares, por próximas que estén, no constituyen por sí mismas una agresión. Marruecos tiene derecho a adiestrar sus fuerzas dentro de la legalidad internacional. España tiene exactamente el mismo derecho a vigilar, preguntar y exigir explicaciones cuando sus intereses puedan verse afectados.

Y tiene, sobre todo, unas Fuerzas Armadas profesionales, preparadas y capaces de defender nuestro territorio. Hombres y mujeres que conocen perfectamente el significado de la bandera que llevan sobre el uniforme.

No necesitan discursos inflamados ni aventuras militares. Necesitan instrucciones claras, respaldo institucional y una política exterior que combine prudencia con firmeza. Porque la fortaleza de un Estado no se demuestra disparando primero, sino dejando claro que conoce sus derechos y está dispuesto a defenderlos.

Canarias no es una ficha olvidada en el extremo del tablero. Es España. Como lo son Ceuta, Melilla y cualquier rincón de nuestra geografía.

La diplomacia debe evitar conflictos, no alimentar incertidumbres. Y la cooperación exige reciprocidad, respeto y transparencia.

Quizá haya llegado el momento de que alguien explique, sin rodeos, dónde están las líneas que España no permitirá cruzar.

Porque el abusón del colegio puede confundir la educación con el miedo y un país debe procurar que jamás confundan su prudencia con su debilidad. La respuesta no tiene por qué ser un cañonazo. Pero tampoco puede ser un silencio.

La paradoja de todo esto es que el abusón es más débil militar y económicamente que el agredid


No hay comentarios:

Publicar un comentario