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| Entrada libre |
Una charla que trae de vuelta una de las memorias más vivas y pintorescas del archipiélago canario
El próximo 27 de marzo de 2026, a las 19:30 horas, el histórico Casino de Gáldar abrirá sus puertas para acoger una cita cultural que promete emocionar tanto a los amantes de la historia local como a quienes simplemente sienten curiosidad por las raíces de estas islas. El marino mercante jubilado y escritor Julio César González Padrón ofrecerá una conferencia titulada «El mundo del Cambullón y los Cambulloneros en el Puerto de la Luz», un recorrido por una de las tradiciones portuarias más características y, a la vez, más desconocidas de Gran Canaria.
El acto está impulsado por el Cabildo de Gran Canaria y la histórica Sociedad de Fomento, Instrucción y Recreo de Gáldar, institución fundada en 1847, cuyo escudo aparece en el propio cartel como testimonio de una institución que lleva más de siglo y medio siendo referente cultural del municipio norteño.
Cuando el muelle era un mercado flotante
Para entender de qué trata esta charla, hay que trasladarse mentalmente a los muelles de Las Palmas de Gran Canaria de finales del siglo XIX. En aquella época, el Puerto de La Luz empezaba a consolidarse como uno de los enclaves marítimos más importantes del Atlántico medio, un cruce de caminos por donde transitaban barcos ingleses, alemanes, daneses, portugueses, argentinos, rusos e italianos, entre tantos otros. En ese hervidero de culturas y lenguas, surgió una figura tan genuinamente canaria como irrepetible: el cambullonero.
El cambullón —palabra que muchos lingüistas asocian al grito inglés "come buy on" o "can buy on", con el que los marineros extranjeros invitaban a comerciar a bordo— consistía en una actividad de compraventa e intercambio que se realizaba directamente en los barcos anclados en puerto. Los cambulloneros subían a las embarcaciones cargados con productos de la tierra: timples, bordados, calados, ron, cigarros, plátanos, pájaros canarios enjaulados en maletas de gran tamaño… y a cambio, negociaban con las tripulaciones artículos que en la isla eran difíciles de conseguir: relojes, cámaras fotográficas, jabones, radios, medicamentos. Un trueque que, en los duros años de la posguerra, llegó a tener consecuencias literalmente vitales: los cambulloneros que traían penicilina desde barcos argentinos contribuyeron, en muchos casos, a salvar vidas en una isla bloqueada por el aislamiento político y económico del franquismo.
«El cambullón fue el arte canario de comerciar mercancías directamente en los barcos del puerto, practicado por los llamados cambulloneros», reza el propio
cartel del evento, y esa frase condensa con precisión lo que fue un mundo aparte, con sus propias reglas, su jerarquía interna y su particular código de honor.
Un oficio con escalafón y mucha picardía
Porque el mundo del cambullón no era anárquico ni improvisado. Tenía su propia estructura. Los más jóvenes comenzaban como chicobotes, encargados de remar con destreza las pequeñas embarcaciones entre los barcos atracados, compitiendo ferozmente por llegar primero. Con el tiempo y la experiencia, podían ascender a la categoría de bombistas: los cambulloneros autorizados por el propio capitán del barco para acceder a las bodegas y negociar directamente con la tripulación.
Las anécdotas de estos hombres —elegantemente vestidos, con chaqueta y sombrero incluso en los días de calor— han quedado grabadas en la memoria popular de la isla. Una de las más célebres cuenta que un cambullonero vendió a un marinero británico un canario al que le faltaba una pata. Cuando el comprador lo reclamó, el vendedor respondió sin inmutarse: «¿Y usté pa' qué lo quiere, pa' cantar o pa' bailar?». Esa frase, que ha viajado de boca en boca durante generaciones, dice más sobre el carácter de estos hombres que cualquier tratado académico.
Muchos de ellos vivían en los barrios de La Isleta y El Refugio, junto al muelle, y su presencia era tan habitual en la zona que el propio muelle donde solían trabajar terminó siendo conocido como el Muelle de Sanapú o Muelle de los Cambulloneros, en referencia popular al lugar donde se conseguían los medicamentos que sanaban las heridas de la posguerra.
Los botes con los que se desplazaban estos comerciantes, por cierto, son considerados uno de los gérmenes de la Vela Latina Canaria, esa disciplina náutica que hoy se practica como deporte tradicional en las islas.
El conferenciante: un marino que escribe como vive
Pocos conocen este mundo con mayor profundidad y cariño que Julio César González Padrón. Natural de Telde, oficial de la Marina Mercante durante décadas, ex delegado de Naviera Pinillos y gestor marítimo jubilado, González Padrón es también autor de más de una decena de libros dedicados al mar y a la historia portuaria de Canarias. Entre sus obras figura un trabajo monumental sobre los Carpinteros de Ribera y astilleros en Gran Canaria, así como títulos sobre el léxico marinero canario y la historia del Puerto de La Luz.
Es un hombre que lleva el mar en los genes, según él mismo ha reconocido en más de una ocasión, y que convirtió la investigación histórica en una extensión natural de su vida profesional. Sus charlas, siempre apasionadas y repletas de
historias de primera mano, tienen la virtud de hacer que el pasado parezca algo cercano, casi tangible. Quienes le han escuchado hablar describen sus conferencias como un viaje en el tiempo con paradas en los muelles de antaño, entre el olor a carbón, sal y tabaco.
El Casino de Gáldar: un escenario a la altura
El lugar elegido para esta charla no es casualidad. El Casino de Gáldar no es, como su nombre podría hacer suponer, un local de juego. Es una de las instituciones culturales más antiguas de Gran Canaria, nacida en 1847 —el mismo año que figura en el escudo de la Sociedad de Fomento— como Sociedad de Fomento, Instrucción y Recreo, en plena ebullición política del reinado de Isabel II. A lo largo de sus casi 180 años de historia ha sido teatro, sala de exposiciones, espacio de tertulias, escenario de conciertos y referente cultural de la ciudad norteña.
En sus salones se han celebrado los primeros concursos de pintura de Antonio Padrón, actuaciones musicales históricas, debates y charlas que han marcado la vida social de Gáldar. Recibir una conferencia sobre los cambulloneros en ese espacio es, en cierta medida, un acto simbólico: una memoria popular siendo honrada en un lugar de memoria institucional.
Una herencia que no debería perderse
El cambullón fue desapareciendo poco a poco a medida que avanzaba el siglo XX, y con la supresión definitiva del régimen de Puertos Francos en 1976, la actividad se extinguió casi por completo. Pero la memoria de estos hombres —astutos, valientes, creativos, y con una capacidad para el humor que los convertía en personajes únicos— ha sobrevivido en canciones como la célebre «Isa del Cambullonero» de Néstor Álamo, inmortalizada por Mary Sánchez, que era precisamente hija de uno de los cambulloneros más conocidos del Puerto de La Luz.
Hoy, iniciativas como esta conferencia son fundamentales para que esa herencia no se diluya en el olvido. Porque el cambullón no fue solo un modo de ganarse la vida: fue una forma de entender el mundo, de relacionarse con lo diferente, de sobrevivir con dignidad e ingenio en tiempos difíciles. Y eso, en el fondo, tiene mucho que decir sobre cómo somos los canarios.
Datos del evento
CharlaEl mundo del Cambullón y los Cambulloneros en el Puerto de la Luz
Conferenciante Julio César González Padrón
Fecha 27 de marzo de 2026
Hora 19:30 h
Lugar Casino de Gáldar
OrganizaCabildo de Gran Canaria / Sociedad de Fomento, Instrucción y Recreo de Gáldar
La entrada es libre. No se pierda la oportunidad de escuchar en primera persona la historia de unos hombres que, con una maleta llena de timples y pájaros canarios, se ganaron un lugar permanente en la identidad de estas islas.

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