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jueves, 19 de marzo de 2026

«El mundo del Cambullón y los Cambulloneros en el Puerto de la Luz»

 

Entrada libre

Una charla que trae de vuelta una de las memorias más vivas y pintorescas  del archipiélago canario 

El próximo 27 de marzo de 2026, a las 19:30 horas, el histórico Casino de  Gáldar abrirá sus puertas para acoger una cita cultural que promete emocionar  tanto a los amantes de la historia local como a quienes simplemente sienten  curiosidad por las raíces de estas islas. El marino mercante jubilado y  escritor Julio César González Padrón ofrecerá una conferencia titulada «El  mundo del Cambullón y los Cambulloneros en el Puerto de la Luz», un recorrido  por una de las tradiciones portuarias más características y, a la vez, más  desconocidas de Gran Canaria. 

El acto está impulsado por el Cabildo de Gran Canaria y la histórica Sociedad de  Fomento, Instrucción y Recreo de Gáldar, institución fundada en 1847, cuyo  escudo aparece en el propio cartel como testimonio de una institución que lleva  más de siglo y medio siendo referente cultural del municipio norteño. 

Cuando el muelle era un mercado flotante 

Para entender de qué trata esta charla, hay que trasladarse mentalmente a los  muelles de Las Palmas de Gran Canaria de finales del siglo XIX. En aquella época,  el Puerto de La Luz empezaba a consolidarse como uno de los enclaves  marítimos más importantes del Atlántico medio, un cruce de caminos por donde  transitaban barcos ingleses, alemanes, daneses, portugueses, argentinos, rusos e  italianos, entre tantos otros. En ese hervidero de culturas y lenguas, surgió una  figura tan genuinamente canaria como irrepetible: el cambullonero

El cambullón —palabra que muchos lingüistas asocian al grito inglés "come buy  on" o "can buy on", con el que los marineros extranjeros invitaban a comerciar a  bordo— consistía en una actividad de compraventa e intercambio que se realizaba  directamente en los barcos anclados en puerto. Los cambulloneros subían a las  embarcaciones cargados con productos de la tierra: timples, bordados, calados,  ron, cigarros, plátanos, pájaros canarios enjaulados en maletas de gran tamaño…  y a cambio, negociaban con las tripulaciones artículos que en la isla eran difíciles  de conseguir: relojes, cámaras fotográficas, jabones, radios, medicamentos. Un  trueque que, en los duros años de la posguerra, llegó a tener consecuencias  literalmente vitales: los cambulloneros que traían penicilina desde barcos  argentinos contribuyeron, en muchos casos, a salvar vidas en una isla bloqueada  por el aislamiento político y económico del franquismo. 

«El cambullón fue el arte canario de comerciar mercancías directamente en los  barcos del puerto, practicado por los llamados cambulloneros», reza el propio 

cartel del evento, y esa frase condensa con precisión lo que fue un mundo aparte,  con sus propias reglas, su jerarquía interna y su particular código de honor. 

Un oficio con escalafón y mucha picardía 

Porque el mundo del cambullón no era anárquico ni improvisado. Tenía su propia  estructura. Los más jóvenes comenzaban como chicobotes, encargados de  remar con destreza las pequeñas embarcaciones entre los barcos atracados,  compitiendo ferozmente por llegar primero. Con el tiempo y la experiencia, podían  ascender a la categoría de bombistas: los cambulloneros autorizados por el  propio capitán del barco para acceder a las bodegas y negociar directamente con  la tripulación. 

Las anécdotas de estos hombres —elegantemente vestidos, con chaqueta y  sombrero incluso en los días de calor— han quedado grabadas en la memoria  popular de la isla. Una de las más célebres cuenta que un cambullonero vendió a  un marinero británico un canario al que le faltaba una pata. Cuando el comprador  lo reclamó, el vendedor respondió sin inmutarse: «¿Y usté pa' qué lo quiere, pa'  cantar o pa' bailar?». Esa frase, que ha viajado de boca en boca durante  generaciones, dice más sobre el carácter de estos hombres que cualquier tratado  académico. 

Muchos de ellos vivían en los barrios de La Isleta y El Refugio, junto al muelle, y  su presencia era tan habitual en la zona que el propio muelle donde solían trabajar  terminó siendo conocido como el Muelle de Sanapú o Muelle de los  Cambulloneros, en referencia popular al lugar donde se conseguían los  medicamentos que sanaban las heridas de la posguerra. 

Los botes con los que se desplazaban estos comerciantes, por cierto, son  considerados uno de los gérmenes de la Vela Latina Canaria, esa disciplina  náutica que hoy se practica como deporte tradicional en las islas. 

El conferenciante: un marino que escribe como vive 

Pocos conocen este mundo con mayor profundidad y cariño que Julio César  González Padrón. Natural de Telde, oficial de la Marina Mercante durante  décadas, ex delegado de Naviera Pinillos y gestor marítimo jubilado, González  Padrón es también autor de más de una decena de libros dedicados al mar y a la  historia portuaria de Canarias. Entre sus obras figura un trabajo monumental  sobre los Carpinteros de Ribera y astilleros en Gran Canaria, así como títulos  sobre el léxico marinero canario y la historia del Puerto de La Luz. 

Es un hombre que lleva el mar en los genes, según él mismo ha reconocido en  más de una ocasión, y que convirtió la investigación histórica en una extensión  natural de su vida profesional. Sus charlas, siempre apasionadas y repletas de 

historias de primera mano, tienen la virtud de hacer que el pasado parezca algo  cercano, casi tangible. Quienes le han escuchado hablar describen sus  conferencias como un viaje en el tiempo con paradas en los muelles de antaño,  entre el olor a carbón, sal y tabaco. 

El Casino de Gáldar: un escenario a la altura 

El lugar elegido para esta charla no es casualidad. El Casino de Gáldar no es,  como su nombre podría hacer suponer, un local de juego. Es una de las  instituciones culturales más antiguas de Gran Canaria, nacida en 1847 —el  mismo año que figura en el escudo de la Sociedad de Fomento— como Sociedad  de Fomento, Instrucción y Recreo, en plena ebullición política del reinado de  Isabel II. A lo largo de sus casi 180 años de historia ha sido teatro, sala de  exposiciones, espacio de tertulias, escenario de conciertos y referente cultural de  la ciudad norteña. 

En sus salones se han celebrado los primeros concursos de pintura de Antonio  Padrón, actuaciones musicales históricas, debates y charlas que han marcado la  vida social de Gáldar. Recibir una conferencia sobre los cambulloneros en ese  espacio es, en cierta medida, un acto simbólico: una memoria popular siendo  honrada en un lugar de memoria institucional. 

Una herencia que no debería perderse 

El cambullón fue desapareciendo poco a poco a medida que avanzaba el siglo XX,  y con la supresión definitiva del régimen de Puertos Francos en 1976, la actividad  se extinguió casi por completo. Pero la memoria de estos hombres —astutos,  valientes, creativos, y con una capacidad para el humor que los convertía en  personajes únicos— ha sobrevivido en canciones como la célebre «Isa del  Cambullonero» de Néstor Álamo, inmortalizada por Mary Sánchez, que era  precisamente hija de uno de los cambulloneros más conocidos del Puerto de La  Luz. 

Hoy, iniciativas como esta conferencia son fundamentales para que esa herencia  no se diluya en el olvido. Porque el cambullón no fue solo un modo de ganarse la  vida: fue una forma de entender el mundo, de relacionarse con lo diferente, de  sobrevivir con dignidad e ingenio en tiempos difíciles. Y eso, en el fondo, tiene  mucho que decir sobre cómo somos los canarios. 

 Datos del evento 

CharlaEl mundo del Cambullón y los Cambulloneros en el Puerto de la  Luz

Conferenciante Julio César González Padrón 

Fecha 27 de marzo de 2026 

Hora 19:30 h 

Lugar Casino de Gáldar 

OrganizaCabildo de Gran Canaria / Sociedad de Fomento, Instrucción y  Recreo de Gáldar 

La entrada es libre. No se pierda la oportunidad de escuchar en primera persona la  historia de unos hombres que, con una maleta llena de timples y pájaros canarios,  se ganaron un lugar permanente en la identidad de estas islas.


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