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| Acera del cruce de Melenara hasta la playa de Melenara |
Hace un par de años, la creación de la avenida peatonal que conecta desde la playa de Melenara hasta las inmediaciones del cruce supuso un hito importante en materia de seguridad vial. Acabó de golpe con una situación alarmante: la de decenas de vecinos y vecinas que, por necesidad o por ocio, caminaban arriesgadamente por el propio borde de la carretera general. Aquella obra cumplió su objetivo primordial de salvaguardar vidas. Sin embargo, una vez garantizada la seguridad, la intervención quedó incompleta, convirtiendo el nuevo vial en un espacio frío, desangelado y poco amable para la ciudadanía.
Hoy en día, caminar por esta avenida transmite una sensación de desolación. No hay un solo banco donde las personas mayores o cualquier caminante puedan detenerse a descansar un momento; carece por completo de zonas de sombra que protejan del sol durante las horas centrales del día; y bruscamente ausentes están las marquesinas para las guaguas, obligando a los usuarios del transporte público a esperar a la intemperie. Lo que debería ser un paseo vivo, un punto de encuentro y un pulmón de movilidad sostenible, se reduce hoy a una franja de cemento triste y desaprovechada.
Una mejora visual y humana
Para demostrar que otro modelo es posible, no hace falta recurrir a grandes inversiones faraónicas, sino a sensibilidad urbana y voluntad política. Como se puede comprobar en la propuesta visual adjunta, dotar a este tramo de elementos básicos cambiaría por completo la dinámica del barrio:
- Arbolado y zonas de sombra: La plantación de especies autóctonas que se adapten al clima costero no solo embellecería el paisaje, sino que crearía cubiertas vegetales indispensables para caminar con confort térmico.
- Mobiliario urbano: La instalación de bancos estratégicamente ubicados transformaría un camino de paso en un espacio de socialización, especialmente útil para las personas mayores y familias.
- Refugios para el transporte: Marquesinas adecuadas y accesibles que dignifiquen la espera de quienes utilizan el transporte público.
Un llamamiento al consistorio Teldense
Desde aquí hacemos un llamamiento constructivo pero firme al Ayuntamiento para que escuche a los vecinos. La seguridad vial fue el primer gran paso, pero humanizar este entorno es el paso definitivo que se le debe a la ciudadanía.
Invertir en la mejora de la avenida de Melenara no es un capricho estético; es una cuestión de calidad de vida, salud y cohesión social. Los vecinos no solo merecemos no ser atropellados en la carretera; merecemos un espacio público digno, cómodo y vivo por el que dé gusto caminar.

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