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domingo, 1 de noviembre de 2026

El cauce de la hipocresía: cuando Telde se limpia solo para la foto


Joaquín Santana

Artículo de opinión

 ​Hay paisajes en Telde que, por desgracia, ya forman parte de nuestro decorado habitual: contenedores desbordados, solares abandonados y, sobre todo, el cauce del Barranco Real de Telde convertido en un vertedero a cielo abierto. Durante meses, este cauce principal ha acumulado toneladas de basura ante la pasividad institucional. Sin embargo, lo más grave no es solo la dejadez de funciones, sino el insultante cinismo con el que se gestiona la limpieza de nuestro municipio.



​Durante demasiado tiempo, los vecinos hemos alzado la voz. Ante cada denuncia ciudadana, la respuesta del Ayuntamiento se ha convertido en una rutina de evasivas y desvíos de responsabilidad. Que si la basura es competencia de la Heredad de Aguas, que si el cauce es de titularidad estatal o autonómica, que si no entra dentro de sus competencias directas... Las excusas burocráticas se apilan con la misma rapidez con la que crecen los vertidos ilegales, dejando claro que el bienestar de los teldenses no es una prioridad en los despachos municipales.

​Pero la magia, o mejor dicho la farsa, ocurre cuando se acerca un gran evento. Si hay una cámara de televisión de por medio, si hay que salir en la foto institucional o si se celebra una competición importante —como este mismo fin de semana con el duatlón—, las excusas desaparecen por arte de magia. De repente, la Heredad de Aguas deja de ser un impedimento y el Ayuntamiento despliega operarios y maquinaria a contrarreloj para pulir la fachada.

​Resulta vergonzoso ver cómo se limpian los espacios públicos no por deber cívico ni por respeto al medio ambiente, sino por puro postureo político. Es la constatación evidente de que el grupo de gobierno actúa por estricto interés propio y propagandístico, y no por el interés general de la ciudadanía. Se adecenta el barranco para que los deportistas y los focos externos no vean la cruda realidad, mientras que el resto del año los vecinos cargan con las consecuencias de la desatención y la suciedad.

​«Los ciudadanos no somos tontos y tenemos ojos en la cara.»


​Ya está bien de tomarnos el pelo. Los teldenses pagamos nuestros impuestos y merecemos que el municipio esté limpio los 365 días del año, y no solo los días que al Ayuntamiento le conviene lavar su imagen pública. La política municipal debe estar al servicio de las personas, y no de la propaganda. Es hora de dejar constancia de que la ciudadanía tiene memoria, criterio y, sobre todo, los ojos bien abiertos.

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