Joaquin Santana
Las imágenes tomadas este 4 de septiembre en la calle Fernando Sagaseta, en el Valle de Jinámar, no dejan lugar a dudas: aceras bloqueadas, restos de obra acumulados y toneladas de basura junto a los contenedores. La estampa se ha convertido en una rutina diaria para los vecinos de la zona, quienes denuncian una dejadez absoluta por parte del Ayuntamiento de Telde y de los servicios de recogida de residuos.
Pese a las constantes denuncias públicas articuladas a través del portal Telde Habla, la respuesta institucional brilla por su ausencia. Mientras los contribuyentes de Jinámar continúan cumpliendo con sus obligaciones fiscales y pagando los sueldos del alcalde y de la corporación municipal, la única respuesta recurrente apunta a excusas sobre el servicio de recogida de escombros; un argumento que no resuelve el problema de insalubridad y accesibilidad que sufren a diario los residentes.
El malestar ciudadano se intensifica ante lo que la vecindad califica como una gestión clasista que divide a los teldenses en ciudadanos de primera y de segunda. En esta misma jornada, tras la publicación en un medio afín al Ayuntamiento sobre una acumulación de residuos en la bajada del Caracol —un punto que Telde Habla ya había denunciado en repetidas ocasiones sin obtener respuesta—, la concejala de limpieza acudió de inmediato acompañada por personal de la empresa concesionaria Valoriza para inspeccionar el lugar. Esta diferencia en la rapidez de respuesta indigna al vecindario de Jinámar, que cuestiona por qué se acude corriendo ante ciertos altavoces mediáticos mientras se ignora y abandona sistemáticamente a su barrio.
La acumulación de sacos de obra, enseres y desperdicios junto a los pasos de peatones degrada el espacio público y supone un riesgo para la salud. Los vecinos del Valle de Jinámar exigen al alcalde una actuación inmediata y el fin de un trato discriminatorio que convierte sus calles en un vertedero.

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