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miércoles, 12 de agosto de 2026

El eco de los cencerros: La paulatina desaparición de la ganadería tradicional en Canarias Por Joaquín Santana

 

Adios al pastoreo

Durante siglos, el paisaje de las Islas Canarias no se entendía sin el tintineo de los cencerros resonando en las cumbres ni sin las huellas del ganado marcando los veredas de piedra. La ganadería fue, junto a la agricultura de subsistencia, el verdadero motor económico y social del archipiélago. Sin embargo, en las últimas décadas, este oficio ancestral ha sufrido un declive tan drástico que amenaza con convertir una forma de vida entera en un mero recuerdo de museo.

​Un pilar histórico tallado en la orografía

​Desde la época aborigen hasta bien entrado el siglo XX, la relación del canario con sus animales fue de estricta supervivencia. El pastoreo adaptó sus técnicas a una geografía abrupta y compleja, dando origen a manifestaciones culturales únicas:

  • La transhumancia vertical: El traslado del ganado desde las zonas bajas hasta las cumbres según la estación para aprovechar los pastos frescos.
  • El salto del pastor: Una herramienta de trabajo imprescindible —la garrocha o lanza— convertida hoy en deporte tradicional, utilizada para desplazarse con agilidad por riscos y barrancos.
  • Razas autóctonas únicas: Ejemplares adaptados de forma idónea al clima y al terreno, como el cerdo negro canario, la vaca canaria, la oveja canaria y la cabra majorera o palmera.
  • «El pastor no solo criaba ganado; esculpía la cumbre, mantenía limpios los montes y transmitía de generación en generación la toponimia y los secretos de la tierra.»

                                   

    ​Las causas de un declive anunciado

    ​La progresiva pérdida del tejido ganadero en las islas no ha sido un accidente, sino el resultado de una profunda transformación socioeconómica:​El boom del turismo y la terciarización: A partir de los años 60, la economía insular viró radicalmente hacia los servicios. El trabajo en la cumbre, duro y de jornadas infinitas, perdió atractivo frente a la estabilidad del sector hostelero y urbano.​Falta de relevo generacional: La dureza de la profesión, sumada a la escasa rentabilidad económica, ha provocado que los jóvenes no continúen con las explotaciones familiares.Costes de insularidad y burocracia: El encarecimiento del pienso importado (dependencia del exterior) y las exigencias normativas europeas han asfixiado a las pequeñas explotaciones artesanales que no podían competir en escala.

    ​¿Qué se pierde cuando desaparece el pastor?

    ​La desaparición de la ganadería extensiva en Canarias va mucho más allá de la pérdida de producción local de carne o queso:

    • Impacto medioambiental: El ganado actuaba como un «cortafuegos natural». Al ramonear el matorral y la pinocha, los rebaños mantenían limpios los montes, reduciendo drásticamente el riesgo y la propagación de grandes incendios forestales.
    • Pérdida de biodiversidad y patrimonio: Con cada explotación que cierra, se pone en peligro la pureza genetica de las razas autóctonas y desaparece un conocimiento etnográfico incalculable sobre meteorología local, flora y medicina popular.
    • Soberanía alimentaria: Las islas han pasado a depender de forma crítica de la importación de productos lácteos y cárnicos del exterior, aumentando su vulnerabilidad.

    ​Un futuro entre la memoria y la reinvención

    ​A pesar del panorama adverso, aún resisten pequeños reductos de ganaderos y queseros artesanales que luchan por mantener viva la tradición, apoyados por marcas de calidad diferenciada (como las Denominaciones de Origen Protegida de sus quesos) y nuevos intentos de valorizar la ganadería como herramienta de gestión ambiental.

    ​Sin embargo, el tiempo corre en contra. Recuperar la ganadería en Canarias no consiste solo en subvencionar el sector, sino en dignificar y valorar un oficio que cuidó del territorio insular mucho antes de que el turismo transformara las islas para siempre.



1 comentario:

  1. Nominados nuestros quesos, como de los mejores, tanto por la leche como por la mano quesera.
    Sin embargo y siendo de nuestros alimentos de cabeza se hace difícil con una ganadería que va a menos que sea un producto asequible a muchos bolsillos. Aún así merece la pena comer un trozo de queso canario.

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