En el corazón de Telde, entre la trama urbana de los barrios de San Juan y San Gregorio, emergen como gigantes de piedra las estructuras que una vez movieron la economía de Canarias. Se trata de Los Picachos, los valiosos vestigios del antiguo Ingenio Azucarero de Telde, una de las joyas arqueológicas e industriales más importantes del archipiélago que abarca el tránsito entre los siglos XV y XVI.
1. El motor del «Oro Blanco»
A finales del siglo XV, tras la conquista de Gran Canaria, la isla vivió una auténtica revolución económica centrada en el cultivo y procesamiento de la caña de azúcar, el codiciado «oro blanco» de la época. Telde se convirtió en una de las zonas más prósperas de Canarias gracias a sus fértiles tierras y a su abundancia de agua.
El de Los Picachos no era un ingenio cualquiera. Destacó por ser uno de los pioneros en aplicar tecnología hidráulica para mover las muelas del molino y triturar la caña de azúcar, canalizando las aguas de la heredad a través de un complejo sistema de acequias y cantoneras. El conjunto albergaba casas de purgar, molinos y dependencias que servían para abastecer mercados internacionales en Europa.
2.
De la pujanza al olvido
Con la pérdida de la hegemonía azucarera canaria frente a los mercados americanos en el siglo XVII, el ingenio dejó de funcionar y la estructura comenzó su lento declive. Durante siglos, las imponentes pilastras hidráulicas sobrevivieron al paso del tiempo. Sin embargo, en las últimas décadas del siglo XX, la presión urbanística, la falta de mantenimiento y la desidia terminaron por pasarle factura:
- 1986: Cae una de sus estructuras históricas.
- 1994: El derrumbe de una de sus emblemáticas pilastras principales encendió todas las alarmas en la sociedad civil.
3. Símbolo de resistencia e identidad colectiva
A pesar del abandono, Los Picachos han demostrado ser invencibles gracias al impulso de la ciudadanía y colectivos ecologistas y patrimoniales que llevan más de tres décadas exigiendo su consolidación, rescate y puesta en valor.
Declarado Bien de Interés Cultural (BIC) bajo la categoría de Zona Arqueológica, el yacimiento es considerado hoy un espacio clave no solo para entender los inicios coloniales e industriales de Gran Canaria, sino también como un símbolo de resistencia del patrimonio frente al olvido.
Reflexión final:
Los Picachos son más que simples bloques de piedra y mortero; son el testimonio vivo del esfuerzo, la ingeniería y las raíces de Telde. Conservarlos no es una opción del pasado, sino un deber ético con la memoria y el futuro de Canarias.
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