
Así es, me gustaría celebrar ese día apartado de un pseudo- folclore que adultera nuestras tradiciones más más profundas. Si, deseo vivir el Día de Canarias alejado de manifestaciones de dudosas raíces culturales y de eventos de mal gusto, que buscan más la masiva afluencia de público –que puedan dar rentabilidad política- y menos una verdadera rememoración de todo aquello que con el paso del tiempo ha ido enriqueciendo nuestro acervo cultural.
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