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| Solo es cuestión de tiempo el mantenimiento. |
Julio González Padrón
El Mercado Municipal de Telde lleva siete años cerrado. Siete años de promesas incumplidas por parte de dos Corporaciones distintas y de distinto signo político.
Se han convertido estas de obras en eternas, sobradas de anuncios que nunca se materializan y de una gestión municipal que, por más que se intente suavizar, ha sido incapaz de ofrecer una sola respuesta convincente.
El Mercado Municipal de Telde no está cerrado por mala suerte ni por un cúmulo de casualidades; está cerrado porque quienes debían abrirlo no han sabido hacerlo y punto.
Ahora por fin, el Ayuntamiento que preside Juan Anatonio Peña de CIUCA, parece dispuesto a plantear una salida real, que es la abrir el Mercado mediante una concesión administrativa a una empresa privada. Y ante esta posibilidad, conviene ser claros: No estamos ante un capricho ni ante una privatización encubierta; estamos ante la única vía que, a día de hoy, puede sacar a Telde del bloqueo en el que la gestión pública lo ha sumido durante casi una década. ¡Todos culpables! Y siete años de parálisis es la clara la evidencia de un modelo agotado.
Cuando un proyecto público se atasca durante meses, puede hablarse de dificultades. Cuando se atasca durante años, puede hablarse de mala planificación, pero cuando un Mercado Municipal permanece como el nuestro, cerrado durante siete años, lo que hay es un fracaso rotundo de gestión; lo miren por donde lo miren y me lo pinten como me lo quieran pintar, pero lo blanco es blanco a qui y en la Conchinchina
El Ayuntamiento actual, en dos años de existencia ha tenido tiempo, recursos y margen político para resolver esta situación; pero la única verdad evidente es que “No” lo ha hecho. Y lo que es peor; no ha ofrecido una alternativa creíble.
La ciudadanía ha asistido a un desfile de excusas, retrasos y rectificaciones que han convertido el Mercado en un monumento a la ineficacia administrativa.
Mientras tanto, el tejido empresarial o en general en Telde se ha debilitado, los comerciantes han perdido oportunidades y Telde ha visto cómo un espacio estratégico se deteriora sin que nadie asuma responsabilidades reales.
Reabrir el Mercado Municipal no es un gesto simbólico. Es una necesidad económica. Es una oportunidad para revitalizar el casco, atraer visitantes, generar empleo y ofrecer un espacio digno a productores y comerciantes locales.
La gestión privada permitiría dotar al mercado de un modelo moderno, dinámico y competitivo. No hablo de un Mercado anclado en el pasado, sino de un espacio capaz de adaptarse a las nuevas formas de consumo, de ofrecer experiencias y de convertirse en un referente para la Ciudad.
Pero si la alternativa es seguir como hasta ahora: con un edificio cerrado, un proyecto estancado y un Ayuntamiento que, pese a sus muchos discursos electorales, no han demostrado capacidad para sacarlo adelante. Entonces es que “son todos iguales”, politiquillos de mala muerte, sacados del plan de estudio de la LOGSE; progres sí…, pero “burros hasta decir basta”
La pregunta que nos hacemos los ciudadanos de Telde y muy especialmente los que hablamos sin miedo y con “la libertad de los condenados”, como el que suscribe, no es “si” la concesión es adecuada o no, sino “cuánto más” estamos dispuestos a esperar.
A estas alturas, la discusión no debería centrarse en si la concesión privada es perfecta, poque la verdadera cuestión es si Telde puede permitirse seguir esperando a que la Administración Municipal resuelva un problema que no ha resuelto en siete años, es que tenemos lo que nos merecemos, pues los que actualmente están en el Ayuntamiento es porque un día, los votamos, aunque hoy lo que nos pida el cuerpo sea “bortarlos”
La respuesta por evidente es que No.
Cada día que pasa con el Mercado cerrado, es un día perdido para la economía local. Cada mes de retraso es una oportunidad que se esfuma; por ello, seguir insistiendo en un modelo que ha demostrado su incapacidad, es un acto de irresponsabilidad política y económica.
Si la empresa privada puede “tirar del carro” donde el Ayuntamiento no ha sido capaz, lo sensato —lo urgente— es permitirle hacerlo.
Porque ha llegado la hora de romper el bloqueo y Telde no necesita más excusas. Necesita decisiones. Necesita valentía. Necesita resultados necesitas políticos comprometidos con la sociedad y sobre todos de valía demostrada en lo profesional y no en lo político, que ahí caben todos
La concesión privada no es una amenaza. Es una salida. Es la oportunidad de transformar un fracaso prolongado en un proyecto que funcione. Es la posibilidad de devolverle a la Ciudad un espacio que nunca debió quedar abandonado.
El mercado debe abrir ya. Y si la única forma de lograrlo es confiar en la iniciativa privada, entonces lo responsable —lo verdaderamente responsable— es dar ese paso sin más dilatación y que nos doten de Un mercado moderno para una ciudad que quiere avanzar.
Porque reabrir el Mercado no es solo levantar una persiana. Es reactivar un ecosistema económico. Es atraer visitantes al casco. Es generar empleo. Es ofrecer oportunidades a productores locales, emprendedores y comerciantes. Es devolverle a Telde un espacio que nunca debió quedar abandonado.
Una gestión privada permitiría dotar al mercado de un modelo moderno, flexible y adaptado a las necesidades actuales del comercio. No se trata de replicar el mercado de hace veinte años, (época de los talibanes municipales) sino de construir uno capaz de competir en un entorno donde la experiencia, la calidad y la innovación sean claves.
Telde no puede seguir mirando hacia atrás. Necesita un Mercado que mire hacia adelante.
Por eso digo que es hora de actuar, después de siete años de parálisis, Telde tiene ahora ante sí una oportunidad real de recuperar un espacio esencial. No es momento de miedos ni de prejuicios. Es el momento de tomar decisiones valientes con dos c….. y de poner lo que hay que poner sobre la mesa.
No nos debemos olvidar que la concesión privada no es una amenaza. Es una salida. Una oportunidad. Una vía para transformar un fracaso prolongado en un éxito compartido.
Dicho lo anterior, no me cabe mas que añadir, que lo verdaderamente responsable es dar ese puñetero paso de una vez por todas y no esperar al año de elecciones, para escuchar cómo nos vuelven s a “vender la moto”, como si fuéramos todos alumnos de la LOGSE; porque… Telde no se lo merece.
¡Qué cosas!
Fdo. Julio César González Padron
Ciudadano y maúro de TELDE
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