![]() |
| Diego Ojeda Ramos, ex-concejal del Ayto de Telde |
Artículo de opinión
La política tiene una línea muy fina entre la defensa legítima de los intereses de un territorio y el espectáculo del alarmismo. Y en los últimos días, con el asunto del fondeo del llamado “barco del hantavirus”, el presidente de Canarias, Fernando Clavijo, ha decidido cruzarla de la peor manera posible: arrastrando el nombre de Canarias a un ridículo público innecesario, internacionalizando un conflicto construido sobre el miedo y alimentando un relato sin base científica sólida.
Y lo digo desde una posición que no puede etiquetarse fácilmente. No soy sospechoso de ser simpatizante del PSOE. Si existen problemas de coordinación entre el Estado y las comunidades autónomas, deben corregirse. Si faltó comunicación institucional, transparencia o sensibilidad con el Ejecutivo canario, también debe señalarse. Pero una cosa es exigir información y otra muy distinta convertir una operación sanitaria internacional en una batalla política diseñada para ganar titulares y ocupar minutos de televisión.





.png)






















