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sábado, 31 de enero de 2026

El Decreto Ómnibus y la inquietud de los jubilados: cuando lo accesorio pone en riesgo lo esencial


 Por: Julio C. González Padrón

Artículo de opinión

En nuestro club de jubilados, un espacio donde convivimos profesionales de trayectorias muy diversas, hay un tema que últimamente ha monopolizado las conversaciones y es el llamado “Decreto Ómnibus” 

Un texto legislativo “con paternidad” del actual gobierno social comunista de Pedro Sánchez que, lejos de centrarse exclusivamente en la revalorización de las pensiones, incorpora medidas heterogéneas que han generado preocupación, desconcierto y, en muchos casos, indignación.

La sensación compartida es que se está utilizando un asunto tan sensible como la actualización de las pensiones para introducir otras disposiciones que nada tienen que ver con nuestro bienestar económico. 

Y lo más inquietante: se transmite la idea de que, si no se aceptan esas medidas añadidas, la subida prevista podría quedar en el aire; esta preocupación no es infundada: el Decreto a que me estoy refiriendo fue rechazado en el Congreso por 178 votos frente a 171, lo que dejó en suspenso la justa revalorización prevista para este año.


Según diversas crónicas parlamentarias, el Decreto Ómnibus incluía la revalorización de las pensiones, pero también la prórroga de la moratoria de desahucios para familias vulnerables, el bono social eléctrico, ayudas fiscales y otras medidas sociales muy variadas, pero alejadas del tema de la subida de nuestras pensiones. 

Esta mezcla de materias fue precisamente uno de los argumentos esgrimidos por los grupos que votaron en contra, y que toda la Izquierda se apresuró a llamarlos “fachas” o “fascistas”, que es el refugio de los mal llamados “progresistas”, poque si esa es la forma de entender el progreso…” Sujétame el vaso que voy un momento al baño”

Para nosotros los jubilados, esta forma de legislar genera una sensación de vulnerabilidad; ¿Por qué la subida de nuestras pensiones debe ir empaquetada con medidas que afectan a ámbitos tan distintos? ¿Por qué no se presenta un Decreto específico, como ya ocurrió en 2025, cuando el Gobierno separó las materias y la revalorización salió adelante sin obstáculos?

En nuestro grupo abundan los casos reales que ilustran el impacto de estas decisiones. Muchos jubilados cuentan con un pequeño piso adicional que adquirieron tras años de esfuerzo, no como inversión especulativa, sino como un complemento imprescindible para una pensión modesta que pudieran tener en su día

Sin embargo, la prórroga de la moratoria de desahucios incluida en el Decreto, pensada para proteger a familias vulnerable, tiene efectos colaterales sobre pequeños propietarios, muchos de ellos jubilados, que dependen de ese alquiler para llegar a fin de mes. 

La normativa, tal como estaba planteada, dificultaba enormemente recuperar una vivienda en caso de impago, incluso cuando el propietario también se encuentra en situación económica delicada.

Uno de nuestros compañeros lleva seis meses sin cobrar el alquiler, y aun así se le exige aceptar un marco legal que limita su capacidad de actuar… O resignarse a perder la subida de apenas treinta euros que le corresponde este año. Treinta cochinos  euros que, para algunos, pueden parecer insignificantes, pero que para él representan la diferencia entre vivir con estrecheces o vivir con angustia.

Otro caso es el de un compañero que alquila una segunda vivienda para poder ayudar económicamente a su hijo, actualmente en paro. Su inquilino paga cuando quiere, y con la nueva normativa teme quedarse sin herramientas para actuar. La ley, tal como está planteada, parece proteger más al moroso sinvergüenza más que al propio pensionista que depende de ese ingreso para sostener a su familia.

Este tipo de situaciones no son anecdóticas: según datos difundidos tras la votación, más de 15 millones de personas se veían afectadas por las medidas incluidas en el decreto, entre ellas la moratoria de desahucios y la revalorización de las pensiones.

Pero lo que más nos duele no es solo el contenido del Decreto, sino la forma. 

Muchos jubilados sienten que se les coloca en una posición injusta: aceptar medidas que les perjudican o arriesgarse a perder una subida de pensión que ya estaba comprometida desde el famoso Pacto de Toledo, el mismo que ya fue aprobado en el Congreso el 6 de abril de 1995 y donde estuvieron de acuerdo todos los partidos políticos, y que ahora parece que los herederos del plan de estudio socialista LOGSE, han olvidado. O por el contrario ¿Es que Pedro Sánchez “ha vuelto a cambiar de opinión” y no nos hemos enterado?

Algunos comentaristas han llegado a hablar de “chantaje legislativo” o de utilizar a los jubilados como “rehenes” en debates políticos más amplios.

Incluso voces mediáticas de distintos ámbitos han señalado que la caída del Decreto ha sido interpretada como “una patada al Gobierno en el culo de los jubilados”, en referencia a la frustración generada por la mezcla de medidas y la falta de un texto específico para las pensiones.

Las pensiones no deberían ser un instrumento de presión ni un vehículo para aprobar reformas ajenas. Son un derecho adquirido tras décadas de trabajo y cotización. Y cualquier modificación que las afecte debería tratarse con la máxima claridad, respeto y sensibilidad.

Este artículo no pretendo otra cosa más que negar la complejidad de los problemas sociales ni la necesidad de proteger a quienes se encuentran en situaciones vulnerables. Pero también es imprescindible recordar que los pequeños propietarios jubilados, no son en su amplia mayoría, grandes tenedores ni fondos especulativo, sino que también forman parte de ese colectivo vulnerable, No olvidemos que, muchos dependen de un alquiler modesto para complementar ingresos insuficientes.

Por eso, pido que se legisle con equilibrio, sin enfrentar a unos colectivos con otros y sin utilizar las pensiones como palanca para aprobar medidas que merecen un debate propio, separado y transparente y de una vez por todas, los políticos aparten sus sucias y asquerosas manos de nuestro pan, que con tanto esfuerzo nos lo hemos ganado

Los mayores hemos contribuido durante toda una vida al sostenimiento del país; lo mínimo que pedimos ahora es claridad, respeto y que no se juegue con nuestra tranquilidad económica.

¡Qué cosas!


Fdo. Julio César González Padrón 

Jubilado, Marino Mercante y Escritor

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