Director: Juan Carlos Melian Naranjo. contacto: teldehabla@gmail.com

domingo, 15 de febrero de 2026

TREN DE BORRASCAS

 



(Artículo en recuerdo póstumo de mi profesor de meteorología, Don Luis Ojeda Cabeza)


Por: Julio C. González Padrón

Artículo de opinión

En los últimos meses, no se habla en España de otra cosa que del llamado por los meteorólogos “Tren de borrascas”.

¿Pero que es exactamente este fenómeno atmosférico tan antiguo como la historia del planeta Tierra, que paree que nos lo quieren mostrar hoy como un invento moderno y del que tanto se habla?  ¿Tiene relación con el llamado cambio climático?

Durante las últimas semanas, amplias zonas de España han vivido bajo cielos grises casi permanentes, lluvias encadenadas, temporales de viento y una sensación de inestabilidad continua. 

Los meteorólogos han utilizado una expresión muy gráfica para describir la situación: “tren de borrascas”. Pero ¿Qué significa exactamente? ¿Por qué se produce? Y, sobre todo, ¿Será cada vez más frecuente en un clima que cambia?

La metáfora ferroviaria ayuda a entenderlo. Imaginemos una vía por la que circulan vagones uno detrás de otro, sin apenas descanso entre ellos; pues bien, en la atmósfera ocurre algo parecido, pero insisto que esto no es nada nuevo en la historia de la humanidad

Un “tren de borrascas” es una sucesión de sistemas de bajas presiones que siguen trayectorias similares y afectan repetidamente a un mismo territorio en un periodo relativamente corto de tiempo. 

Cuando una borrasca se aleja, otra llega detrás, y luego otra más. Así pues, el resultado es la persistencia de precipitaciones, vientos intensos y fuerte oleaje durante días o incluso semanas.

Este tipo de situaciones es habitual en latitudes medias como la nuestra durante el otoño y el invierno, cuando la diferencia de temperatura entre el aire frío del norte y el aire más templado del sur es mayor. Ese contraste alimenta la maquinaria atmosférica que da lugar a frentes y ciclones.

El gran director de orquesta suele ser la llamada corriente en chorro o “jet stream”, como lo llamaría un cursi anglosajón, pero la única verdad es que no es más que, un potente “río de vientos” que circula a gran altura y que guía el movimiento de las borrascas atlánticas en sentido de Oeste a Este

Cuando este “chorro” adopta una configuración relativamente rectilínea y potente de Oeste a Este, abre una auténtica autopista para que las bajas presiones viajen hacia la Península Ibérica, y si además los centros de altas presiones —como el anticiclón de las Azores— se sitúa en una posición caprichosa y poco habitual   que no bloquean su paso, las borrascas pueden encadenarse una tras otra.

A esto se suma la temperatura del océano, la disponibilidad de humedad y la energía acumulada en la atmósfera; factores que pueden intensificar las precipitaciones, no el humo de los coches o la quema de combustibles fósiles como asegura algún enteradillo “ecologista” de esos, que por desgracia abundan por estos lares.


¿Pero…Es consecuencia del cambio climático?

Aquí conviene ser prudentes y yo no quiero ser militante de Podemos; pues ningún episodio concreto puede atribuirse exclusivamente al cambio climático. 

Los trenes de borrascas han ocurrido siempre desde que el mundo es mundo y, por lo tanto, forman parte de la variabilidad natural del clima europeo y eso es así; le guste o no, insisto, a los militantes ecologistas progres de Podemos ex alumnos de la LOGSE del famoso  plan de estudio socialista, que crea gente “progre” si, pero burros.

Lo que sí investigan los científicos, es si el calentamiento globa que, es un hecho demostrable actualmente, modifica la probabilidad, intensidad o duración de estos episodios.

Hay algunos consensos crecientes:

Por ejemplo, una atmósfera más cálida puede contener más vapor de agua, y cuando llueve, puede llover con mayor intensidad.

El comportamiento de la corriente en chorro podría volverse más ondulado o presentar bloqueos más persistentes, favoreciendo periodos largos dominados por el mismo tipo de tiempo, ya sea muy húmedo o muy seco.

El contraste entre episodios extremos podría aumentar las temporadas de lluvias muy abundantes y alternadas con sequías prolongadas.

Sin embargo, los detalles regionales siguen siendo objeto de debate científico. España se encuentra en una zona especialmente compleja, a medio camino entre las influencias atlánticas y mediterráneas.

¿Debemos acostumbrarnos en lo sucesivo?

La pregunta ahora es casi obligada, y sin fácil respuesta, por cierto, porque más que pensar que “a partir de ahora siempre será así”, quizá la idea más ajustada es que la irregularidad puede intensificarse. Es decir; podríamos pasar de largos periodos de escasez de lluvias a rachas concentradas de temporales, lo que complica la gestión del agua, la agricultura y la prevención de riesgos.

Por eso, además del análisis meteorológico inmediato, el foco se desplaza hacia la adaptación: infraestructuras preparadas, planificación hidrológica más flexible y sistemas de alerta temprana

El “tren de borrascas” como dije más arriba no es un invento reciente. Lo novedoso es el marco climático en el que se produce. Comprender cuánto hay de variabilidad natural y cuánto de tendencia de fondo es uno de los grandes retos de la ciencia actual.

Mientras tanto, cada episodio sirve como recordatorio de la enorme complejidad de la atmósfera y de la necesidad de combinar información rigurosa con prudencia en las conclusiones.

Como decimos los marinos … “Quien se atreve el tiempo a predecir, se expone a mentir”

¡Qué cosas!

Fdo: Julio C. González Padrón

Marino Mercante y Escritor


No hay comentarios:

Publicar un comentario