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| Julio González Padrón, marino mercante |
Por Julio C. González Padrón
Artículo de opinión
Como viejo “lobo de mar” (jubilado), y mucho salitre acumulado en los ojos después de tantos años viendo y contemplando la mar, me atrevo a asegurar que puedo hablar sobre el particular y opinar sin miedo, sin complejos y sobre todo con “la libertad de los condenados”
La pregunta empieza a resonar con fuerza en los despachos empresariales, en los sindicatos portuarios y, cada vez más, en las instituciones públicas de Canarias.
La construcción de un nuevo puerto de gran calado por parte de Marruecos, en territorio del Sáhara Occidental y a escasas 150 millas de las Islas Canarias, no es un proyecto más en la costa africana; en esta ocasión se trata de un movimiento estratégico que puede alterar el equilibrio logístico del Atlántico medio y poner en jaque al principal motor económico de Gran Canaria; el Puerto de La Luz y de Las Palmas.
El propio presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales, ha expresado públicamente su preocupación. Y cuando una autoridad insular rompe la prudencia institucional para advertir de un riesgo, conviene escuchar con atención, pues creo que es actualmente uno de nuestros políticos mejor cimentado y defensor de lo intereses de Gran Canaria
El Puerto de La Luz no es solo un puerto. Es un ecosistema económico que sostiene miles de empleos directos e indirectos, que alimenta a la industria auxiliar, que atrae inversión internacional y que ha convertido a Gran Canaria en un referente logístico entre tres continentes. Su papel como HUB de transbordo para las principales navieras del mundo es, literalmente, “la joya de la corona de la economía canaria”.
Pero toda joya tiene enemigos. Y esta vez, el competidor no está al otro lado del océano, sino a un paso.
Mientras Europa debate, Marruecos actúa. El país vecino lleva años ejecutando una política de Estado orientada a convertir su fachada atlántica en un corredor logístico de primer nivel. Puertos como Tánger Med ya han demostrado su capacidad para atraer tráficos internacionales gracias a sus costes laborales muy inferiores a los europeos, incentivos fiscales agresivos, legislación laboral flexible, inversiones multimillonarias en infraestructuras y una diplomacia económica activa y pragmática, que ya quisiéramos tenerla en España
Ahora, con un nuevo puerto de gran calado en el Sáhara Occidental, (territorio ocupado según la propia ONU) Marruecos apunta directamente al mercado que hoy domina Canarias
La historia reciente debería servir de advertencia. No sería la primera vez que un sector estratégico canario cae ante la competencia marroquí y para ejemplo cito a la industria pesquera y frigorífica, que llegó a albergar más de 1.300 arrastreros con base en Canarias, fue desplazada hacia puertos marroquíes como Agadir; el tomate canario, símbolo de la agricultura insular, quedó prácticamente arruinado tras los acuerdos comerciales entre la Unión Europea y Marruecos, que permitieron la entrada masiva de producto marroquí sin aranceles con el beneplácito de nuestro gobierno central; la inclusión de Marruecos como país receptor de ayudas comunitarias al desarrollo agrícola e industrial que generó una competencia desigual que las islas que no pudieron soportar.
Cada uno de estos episodios dejó un rastro de desempleo, pérdida de tejido productivo y desindustrialización. Y ahora, el temor es que el Puerto de La Luz pueda seguir el mismo camino.
Canarias compite con un territorio donde, los salarios son una fracción de los europeos, la normativa laboral es mucho más laxa, los costes de construcción y operación son muy inferiores y para más “INRI” el gobierno marroquí subvenciona y dirige estratégicamente el desarrollo portuario.
Pretender que el Puerto de La Luz pueda igualar esas condiciones es una ilusión; la competencia no es justa, ni equilibrada, ni comparable. Y, sin embargo, es real.
¿Pero qué está en juego realmente?
No hablamos solo de contenedores. Hablamos de L
la estabilidad económica de Gran Canaria, de miles de empleos directos e indirectos, de la industria auxiliar portuaria, de la capacidad de atraer inversión internacional, del papel geoestratégico de España en el Atlántico y de La seguridad de un sector que representa una parte esencial del PIB insular
Perder tráfico de transbordo no sería un simple revés… “SERÍA UN GOLPE ESTRUCTURAL”.
Pero si triste es lo expuesto hasta ahora, más triste nos resulta ahora el comprobar cómo La Unión Europea, ha demostrado en repetidas ocasiones que está dispuesta a sacrificar sectores periféricos en favor de acuerdos geopolíticos más amplios.
Ya ocurrió con la agricultura. Ya ocurrió con la pesca. Y ahora, el riesgo es que ocurra con la logística portuaria canaria.
Si Bruselas no entiende que el Puerto de La Luz es un activo estratégico para España y para la propia UE, el futuro puede complicarse y mucho
¿Y qué podemos hacer desde Canarias?
La respuesta no es sencilla, pero sí urgente. Canarias necesita ya: una estrategia portuaria de Estado, no solo autonómica; inversiones que mantengan la competitividad del puerto; incentivos fiscales específicos para la actividad logística; una diplomacia activa en Bruselas y no como la actual y por último, una defensa firme del papel geoestratégico de las islas
Dormirse sería un error histórico, que no debemos permitírnoslo o nuestros hijos y nietos, nos lo podrán echar en cara en un futuro inmediato.
¿Dónde quedó aquel espíritu combativo y de progreso, que nos inculcó muestro paisano Fernando León y Castillo?
Como conclusión final aseguro que:
El tiempo de las advertencias ya pasó. Canarias no puede permitirse repetir los errores que la llevaron a perder su industria pesquera y su agricultura de exportación. El Puerto de La Luz no puede convertirse en la próxima víctima de la indiferencia europea ni de la pasividad estatal. Marruecos juega fuerte, juega rápido y juega con ventaja. Si España y la Unión Europea no reaccionan con la misma determinación, el liderazgo logístico del Atlántico cambiará de manos sin que nadie haya levantado la voz.
Gran Canaria no está pidiendo privilegios; está exigiendo justicia estratégica. El Puerto de La Luz es un activo nacional, no un asunto insular, y si no se defiende ahora, mañana será demasiado tarde.
Canarias ya ha pagado demasiadas veces el precio de la desatención. Esta vez, no puede permitirse perder.
Fdo.
Julio González Padrón
Marino Mercante y escritor
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