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| Siempre recordando cosas buenas😄😄😄 |
Por Julio C. González Padrón
Artículo de opinión
Recordarán que el teléfono móvil del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, fue espiado con el programa de espionaje “Pegasus”. Hubo extracción de datos y eso, no fue un bulo ya que fue a posteriori reconocido oficialmente.
Efectivamente, han pasado ya cinco años de aquel 19 de mayo de 2021 en que nos enteramos (por Francia) que el gobierno marroquí había infectado con un solftware israelí, al propio presidente del gobierno español Pedro Sánchez, aunque no fuera detectado por el CNI hasta un año después, tal como anunció el propio Ejecutivo en mayo de 2022, y al día de hoy continua el “sospechoso” silencio del Gobierno , cuando la herida sigue abierta, porque no está explicado del todo con la claridad que se merece el pueblo español.
Las preguntas al respecto se siguen a cumulando… ¿Quién fue realmente? ¿Qué se llevaron? ¿Qué riesgos generó para el Estado? Y sobre todo… ¿Por qué los ciudadanos tardaron más de un año en enterarse de que la máxima autoridad del país había sufrido una intrusión de esa magnitud? ¿Qué nos oculta el gobierno sobre el particular? El problema ya no es solo el ataque en sí; es el sospechoso silencio oficial.
Cuando el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, confirmó en 2022 que el móvil del presidente —y también el de la ministra de Defensa, Margarita Robles— habían sido comprometidos, el Ejecutivo intentó trasladar la idea de que España también era víctima.
Sin embargo, la comparecencia abrió una grieta mayor. Porque admitir el espionaje obligaba a responder preguntas elementales que siguen sin contestarse con claridad meridiana… ¿Qué volumen de información salió del terminal? ¿Afectaba a decisiones estratégicas? ¿Podía comprometer la posición internacional del país?
Incomprensiblemente la respuesta oficial del gobierno social comunista de Pedro Sánchez, ha sido la de levantar un muro de silencio sospechoso, escudándose en una supuesta seguridad nacional.
Durante el periodo en que se produjeron las infecciones, las relaciones entre España y Marruecos atravesaban un choque diplomático de enorme intensidad. Eso es un hecho que nadie pude negar; reivindicación histórica sobre la soberanía de Ceuta Melilla y por último sobre parte de las aguas territoriales del Archipiélago Canario, pensando en adquirir la soberanía de las posibles riquezas minerales del también famoso antiguo volcán submarino “Monte Tropic”, situado a solo 260 millas al suroeste de la isla canaria de El Hierro.
También es un hecho que múltiples análisis y publicaciones y especialmente las francesas, han considerado verosímil que Rabat dispusiera de capacidades con Pegasus; pero lo que no existe es una atribución judicial firme.
Y en ese espacio entre la sospecha pública y la imposibilidad probatoria, es donde el Gobierno de Sánchez ha optado por la prudencia exterior y por la falta de explicaciones interiores; lo que nos lleva a pensar en peores cosas, de las de su ámbito puramente privado.
El Ejecutivo pide a la ciudadanía que confíe; pero la confianza requiere información. Cada dato que no se comparte, cada comparecencia sin detalles, cada apelación genérica al secreto, alimenta una sensación incómoda, traducida en que los españoles saben menos de lo que deberían saber sobre un episodio que afecta directamente a la seguridad del Estado.
La política moderna ha demostrado que los vacíos no permanecen vacíos mucho tiempo y en consecuencia se llenan de hipótesis
Por ello, soy de los que piensan que, mientras no se conozca con precisión qué clase de información fue sustraída ni quién la posee, una inquietud seguirá planeando el debate público la posibilidad de que esos datos puedan estar utilizándose actualmente o puedan ser utilizados algún día como elemento de presión diplomática o simplemente chantaje.
Si bien es cierto que, no hay evidencias de que eso esté ocurriendo, tampoco existe al respecto una explicación suficientemente detallada que permita descartarlo de forma categórica ante la opinión pública. Esa es precisamente, la dimensión del problema, porque el pueblo llano español y su democracia no merece más ocultismo oficial …. ¡Esto no es la “democracia chavista”, ni mucho menos! Y no todos fuimos alumnos del plan de estudio sectario de la LOGSE, progres si, pero burros y dogmáticos.
Y lo que queda meridianamente claro es que se utilizó el Pegasus contra el presidente, no es un asunto privado ni partidista; lo que convierte el hecho es una autentica cuestión de Estado.
Precisamente por eso, el Gobierno se enfrenta a una demanda que no desaparece con el paso del tiempo como le gustaría al propio ejecutivo Sanchista; Por lo contario, el ofrecer el máximo nivel de transparencia debería ser compatible con la seguridad, rendir cuentas ante el Parlamento y reducir el terreno de la sospecha; porque cuando la información se administra a cuentagotas, lo que crece no es la calma; es la incertidumbre.
Cabe destacar hoy que, 5 años después del balance, resulta hasta paradójico que solo sabemos que el presidente Pedro Sánchez fue espiado, pero ignoramos las consecuencias reales del pinchazo y en su ausencia, las certezas del silencio del poder, se convierte en protagonista.
Y refiriéndome al gobierno marroquí, cabe aquel aquí el socarrón dicho canario que decía… ¿Qué quiere que le diga cristiano?... Y a mí que no me ha gustado nunca la forma que tiene de cazar la perrita, pues cuando la famosa “Marcha Verde” inventada por el “padre de la criatura mora”, me toco servir con la Armada española en aquellas aguas del Sahara y me lo “gocé toito” ; pero sobres todos lo que vino después; traición, tras traición al pueblo hermano saharaui, mientras que el viejo guerrero africanista, permanecía grave en la cama y a punto de irse “pá las plataneras, camarada Pedro ; así que, compañero, hazme caso y olvídate de José Manuel Albares que, ese es poco pollo para tanto arroz y aunque hable inglés y francés , le falta altura de cresta y espuela. Así que, hazle caso a este viejo lobo de mar, que ya acumula mucho salitre y hasta “clacas en los c…” y ponte a largar de una vez, todo lo que sabes y que ahora nos ocultas del caso; pues al menos aquí en Canarias y de toda la vida , preferimos un macho jorobado , antes que a una cabra partida.
¡Qué cosas!
Fdo. Julio César González Padrón
Marino Mercante y Escritor
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Don Julio siempre recordando cosas.
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