Marisol Ayala.
¿Recuerdan los recortes sanitarios que los distintos gobiernos
españoles hicieron en la sanidad pública en beneficio de la privada no
sin antes chivarles un camino cómodo al empresariado?. Debían mejorar
sus instalaciones si querían una concertación que no cuestionara nadie.
El desembarco que hemos visto en los últimos años dio comienzo a
mediados de los noventa en Gran Canaria cuando el poderoso Luis Cobiella
amenazó con desembarcar en la isla armado de influyentes amigos y
mejores asesores. La sanidad canaria se dedicó desde entonces a
enriquecer a la medicina privada concertando a diestro y siniestro hasta
el punto de que en la privada comenzaron las listas de espera. Pero
vamos a hacer un poco de memoria para que cada cual se lleve su trozo de
tarta. San Roque fue pionera en la cosa de concertar todo lo
concertable hasta que un día el entonces presidente de Canarias, Paulino
Rivero, se encabronó con Rodríguez, el hombre fuerte del grupo, y mandó
a parar. Rivero aguantó todo pero no estaba dispuesto a permitir que en
el caldo de una de las huelgas de médicos más largas que ha vivido la
sanidad Mario les hiciera mimos a los anestesistas de la pública para
llevárselos a San Roque. Siempre he pensado que en San Roque no conocían
el rejo de Rivero que le dio cancha y finalmente le cortó las alas.
Sospechó que Mario quería descapitalizar la sanidad pública y rompieron
relaciones. El hospital de Meloneras era el oscuro objeto de deseo de
Cobiella y de Rodríguez. Ganó el primero.
En fin, este alegato en días tan desconcertantes viene a cuenta por
dos cosas, una, que no sabía cómo llenar la columna y dos que en la
lucha contra el virus alguien levantó la alfombra y recordó esto. “El
negocio de la sanidad privada se dispara tras los recortes en el sistema
público. Los asegurados han crecido en más de un millón desde 2013,
después del tijeretazo del PP.
Fuente: https://marisolayalablog.wordpress.com/

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