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Los camareros hablan, en está ocasión habla una camarera
Los camareros tenemos esos días donde nos ocurre de todo, sobre todo esos días entre semana que
parecen otro día más pero no.
Esos días inesperados que te sorprenden.
El restaurante estaba hasta arriba y yo sola, cuando este “señor”
/ “persona” no supo tener paciencia, comenzó a hablar muy irónicamente sobre
que los platos no tenían que tardar porque “eran menús” como si el menú se
calentara solo….
Hasta que empezó a gritar porque su comida había tardado más
de 15 minutos en salir.
Aún con toda la
amabilidad del mundo y con la gota chorreando del calor que hacía le pedí que
tuviera paciencia, y me excuse con un “ estoy sola” cuando este me grito que no
era su problema , y realmente no lo era.
Cuando por no mandarlo a recoger tunos le dije “ hay que tener más empatía” , sin duda alguna él no la tuvo ni tenía intención de tenerla, ya que en cuanto me di la vuelta comenzó a dejar bien claro que nunca lo había tratado así y que mi atención para él no estaba a la altura del restaurante.
Al final me hizo llorar, pero para eso están los malos
clientes, Para que valoremos más a los buenos.
Lo mejor es que era un chico joven, quizás algunas vez en su
vida ha trabajado de camarero, cajero, mecánico u otra labor de cara al público
o quizás no. Pero me encantaría volver a verlo, así podré decirle que la
paciencia y la empatía son como la educación y el buen humor, quien lo tiene se
nota.
AUTORA: VIRGINIA SANTANA PERERA, CAMARERA.

Hay personas, por llamarlas de algún modo, que antes de salir a la calle piensan ¿A quién molestaré hoy? Desgraciadamente le tocó a usted que demostró tener paciencia y educación.
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