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| La realidad de Telde |
Artículo de opinión
Hay imágenes que resumen a la perfección el estado de un municipio, y la que ofrece estos días la calle Juan Negrín, en pleno corazón de Telde, es sencillamente inaceptable. Justo frente a las oficinas de la Seguridad Social —un punto de tránsito constante para cientos de vecinos y visitantes—, la inacción municipal ha permitido la creación de un auténtico vertedero improvisado, oculto a medias tras un muro pero a la vista de cualquiera que camine con un mínimo de atención.
Comida en descomposición, muebles abandonados, papeles y restos de todo tipo se acumulan en un espacio que se ha convertido en el foco perfecto para la proliferación de ratas, insectos y malos olores. No estamos hablando de un rincón apartado ni de un paraje rural: ocurre en el centro de la ciudad, en una zona administrativa de referencia.
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| Cosas de Telde |
La indignación ciudadana no es para menos. Lo que para cualquier consistorio debería ser una actuación prioritaria por pura responsabilidad sanitaria e higiene pública, en Telde parece haberse transformado en la norma. Sorprende la rapidez con la que se despliegan promesas en periodo electoral y la pasividad con la que esas mismas promesas se diluyen en cuanto se cierran las urnas. Mientras la propaganda política se olvida, los problemas reales de los barrios y las calles principales se agravan día a día.
La gestión del entorno urbano no es un capricho ni una petición extraordinaria; es el servicio básico fundamental por el que los teldenses pagan sus impuestos. Mantener las calles limpias y salubres es la obligación mínima de cualquier equipo de gobierno que pretenda hablar de progreso o de proyecto de ciudad.
Telde y sus vecinos no merecen esta dejadez ni la amargura de ver cómo el abandono se apodera del espacio público. El Ayuntamiento y la Concejalía de Limpieza deben intervenir de inmediato en la calle Juan Negrín, retirar los residuos acumulados y garantizar que este tipo de focos de insalubridad no vuelvan a repetirse. La inacción ya no admite más excusas.


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