POR GABRIELO DE COLBA/CANARIAS-SEMANAL.ORG.-
Detrás de toda la parafernalia publicitaria que se levanta sobre el mito del“espíritu olímpico”, el “valor del deporte en sí” o el diálogo entre naciones asociado a las Olimpiadas se esconde uno de los 10 negocios más rentables del mundo.
De todas las grandes competencias de carácter global, las Olimpiadas son, con diferencia, el evento más seguido en todo el mundo y, por extensión el más rentable. Incluso por delante del Mundial de fútbol FIFA.
Sin embargo, en todos estos grandes eventos el trabajo de miles de voluntarios es imprescindible. En Río de janeiro casi 50.000 de ellos constituyen el verdadero motor que hace funcionar los Juegos.
Los voluntarios se desempeñan en diferentes funciones fundamentales y sus motivaciones son diversas. A cambio reciben tan solo transporte, comida, uniforme y el derecho a disfrutar gratis de una competición.
Los grandes medios de comunicación, no obstante, presentan el voluntariado, como si se tratase de una herramienta de transformación personal y social.
Mediante este tipo de ensalzamientos, consiguen que nadie se detenga a considerar que se trata de mano de obra no remunerada, que pone en movimiento al gran negocio por el que otros, los propios medios, las marcas comerciales y los propios atletas, obtienen pingües beneficios.
Numerosos estudios e investigaciones contribuyen a extender esta visión irreal del voluntariado, como actividad nacida de "un compromiso con la igualdad y la justicia social".
En realidad, el altruismo que el voluntariado supone encierra una utopía dentro del sistema capitalista, que excluye y niega el trabajo a millones de personas en el mundo.
Señalemos solo la punta de iceberg: ventajas que, mediante legislaciones laxas, permiten que empresas y universidades promuevan programas de voluntariado a su medida.
El voluntariado siempre estuvo fuera de las concepciones liberales por, considerarse inútil y contraproducente.
En el contexto actual, sin embargo, el voluntariado justifica su existencia prestando mejores servicios al beneficio empresarial.
Pero, más allá de lo estrictamente económico, el voluntariado, en general, favorece una visión deformada de la realidad social en la que la filantropía se presenta, interesadamente, como la única vía para la “resolución” de las lacras que el propio sistema genera.
FUENTE. http://canarias-semanal.org/not/18865/50-000-voluntarios-hacen-posible-el-gran-negocio-de-las-olimpiadas/

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