Director: Juan Carlos Melian Naranjo. contacto: teldehabla@gmail.com

domingo, 3 de mayo de 2026

Mar, salitre y gaviotas. Mi vivencia personal de una madrugada inusual en una faena de pesca , por Joaquín Santana

 

Historia en el sur de Gran Canaria, año 1986

Rondaba finales del  año 1986, yo tenía  diecisiete años,  y  trabajaba en el mar como  muchos jóvenes de mi  generación

 Cada día me tenía que dirigir de madrugada hasta la playa de Tarajalillo al sur de la isla, lugar donde el patrón del barco en el que yo trabajaba con diferentes artes de pesca como el chinchorro, las nasas, trasmayo y demás, tenía una casita  humilde, dónde  allí se encontraba el barco de nombre el espada ,

 Allí la vida era de trabajo cuándo el gran atlántico estaba  cooperativo y podíamos salir a faenar,  en esa casita era donde empezaba todo,  primero con un buen café bien caliente de esos que te hacen sentirte como en casa,

 Luego  empezábamos la faena, primero a base de parales empezábamos a mover hasta depositar el espada en la misma  orilla, donde allí  embarcábamos  el material necesario como el arte del chinchorro bien claro para no sufrir  enredos,

 También las betas de cabos necesarios  para el lance previsto

Que por cierto eran muchísimos metros de cabos,   muchísimos más de lo habitualmente,  todo preparado,  salvavidas, remos,  motores fueraborda etc.,

 Ya habiendo  botado el espada al agua,  navegamos hasta la próxima playa de San Agustín,  donde marcando la posición en la arena con un mechón encendido (mechón antorcha artesanal), para que nos viera el barco  ya que son la una de la mañana, se deja una cala en tierra (cala extremo de una soga)

 Y el barco sigue rumbo asía el oscuro mar donde se sigue soltando cabo, hasta regresar a tierra tres horas después y así quedando  la red pescando, el barco se acerca hasta  la playa y entrega la otra cala ese es el momento  de empezar a tirar de la red con ganas ,

 Ya que tiene que empezar  a pescar  todo iba bien con normalidad, éramos ocho personas divididas entre las dos bandas jalando de las dos calas y así comenzó  la red a avanzar estrogo a estrogo continuamente, sobre las siete de la mañana se divisa aló lejos una forma entre  la oscuridad y la poco de luz del amanecer,

 Esa silueta se acerca cada vez más hasta  darnos cuenta tarde que en nuestra red traemos un yate, que navegaba a la deriva,  sorprendidos por el evento incrédulos por el tamaño  de la nave,  logramos amarrarlo antes de que volcara, tras encallar en la arena y dar aviso a las autoridades que se presentan en el lugar,  y los cuales localizan al propietario en la playa  de Bahía feliz,

  el señor demuestra un verdadero trato de malestar asia nosotros ordenando que soltáramos su nave,  que le aconsejamos mantener amarrado por precaución, cosa que no acepto y así obedecimos,  y el precioso yate termino zozobrando a merced  del oleaje  acostando su quilla y dejando, a  flote todos sus elementos siendo invadido por el mar ,

 el gran atlántico muchas veces con su poder descomunal nos demuestra que esos son sus dominio y queramos o no somos más que unos intrusos en sus orillas, perdiendo ambas partes el propietario su embarcación  y nosotros el destrozo de parte de nuestro material de trabajo y desilusionados con un trabajo que creímos fructífero,  ese día de trabajo perdido,

 Y así termino un día diferente de faena de pesca...

 

Joaquín Santana:

1 comentario:

  1. Muy mala actuación la del propietario del barco naufragado. Felicidades a ustedes que arriesgaron su vida.

    ResponderEliminar