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martes, 15 de noviembre de 2016

El gremio de la lámpara


Carla Sánchez
Esta historia habla de un gremio por dos motivos, primero porque son un colectivo numeroso que se dedica esencialmente a lo mismo, segundo, no merecen llamarse genios, son listos, pero no inteligentes.
Seguramente alguna vez o quizás todos los días te tropiezas con alguien así. La vida es un mapa de pruebas con fases que pasar en todas sus horas y no siempre puedes estar al 100%, cuando no estás a pleno rendimiento, puede incluso ocurrirte que estés a menos de la mitad y te repitas todo el día que no deberías haber salido de la cama. En ocasiones, este estado de bajo rendimiento se alarga en el tiempo, dure lo que dure, el gremio de la lámpara está estratégicamente coordinado para actuar lo antes posible.
Antes de seguir, quiero que sepan que, en términos generales y por mucho que queramos parecer perfectos con frases y estados ficticios en Facebook y otras redes sociales, nadie lo es, además un porcentaje bastante alto  de la población (por desgracia), convive con una dolencia común que altera sus vidas: les molesta la felicidad ajena. Sé que están pensando que esto es una barbaridad, pero no, están aquí entre todos nosotros, sentado en tu mesa, o cruzándose contigo por la calle, como si de una alergia se tratase, hay gente alérgica a la felicidad. El ser humano es inconformista, nos pasamos el verano abanicándonos con un folio deseando oler a tierra mojada y el invierno mirando con pena como nuestra piel va perdiendo tonalidades, cuando el inconformismo se detiene aquí, no hay problema, pero a veces, se radicaliza y ahí deja de ser inconformismo para volverse envidia. La envidia se establece normalmente en vidas vacías, que no llenan a su titular y aumenta la peligrosidad si le sumamos tiempo libre….lo que el común de los mortales llamamos “no tener ná que hacer”. Cuando todos estos ingredientes se dan, has entrado en el gremio sin pruebas de acceso ni cuotas de socio.
Reconocerán fácilmente a un integrante del gremio si les digo que se sitúen en un mal día cualquiera de sus vidas, un mal día por cualquier motivo, no necesariamente tiene que ser grave. Tienes un mal día y tropiezas con alguien que conoces, no es necesario que te de muchos datos para identificarlo porque se crece a medida que tu empequeñeces. Lejos de tenderte la mano o hacerte un guiño que te haga sentir que un mal día, es sólo uno de tantos que tiene la vida, se elevan sobre ti como el genio cuando sale de la lámpara y te miran con los brazos cruzados, transmitiéndote sin necesidad de decirlo, lo feliz que se sienten de que tengas un día horrible.
¿Te suena de algo verdad? Es muy común que alguien aproveche un frente emocional desprotegido para atacarlo o que te indiquen sin tener ni idea, lo mal que está saliendo todo, al contrario que en su caso, que gracias a su iluminación divina y perfección, tiene alineados a todos los astros conocidos y por conocer. Crecen tanto y tanto con respecto a ti, que de verdad llegas a sentirte inútil y culpable de todos los males de la Tierra, que son desde este momento responsabilidad tuya y además no sabes cómo solucionarlo.
Voy a contarles un secreto, los numerosos componentes del gremio de la lámpara, hacen esto mayormente por miedo, el miedo es un agregado de la envidia y temen que seas mejor, que seas más….sin duda les causa pánico algo cierto, porque aunque cuando se acercan a ti no puedas verlo, son más pequeños que tu, tanto que caben en una lámpara donde a ti no te entra ni una ceja, además salir de ella y crecerse depende de que tú con tu mal día, decidas frotarla y por si fuera poco, una vez fuera, están limitados y a expensas de tus tres deseos.
Cuando tropieces con un/a profesional del gremio de la lámpara, aprovecha y pide tus tres deseos:
El primero…….que no te afecte……
El segundo………que sepa que no te afecta….
Y como guinda al pastel…..vuélvete a la lámpara simplón/a….
http://www.marisolayala.com/

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