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martes, 1 de octubre de 2013

“Kon Tiki”: 8.000 kilómetros por mar entre la realidad y la ficción



Resultaba harto difícil rodar la vida de seis personas a bordo de una barca de juncos y madera durante ocho mil kilómetros de viaje oceánico. Por eso la película noruega “Kon Tiki” ha acudido a paisajes parecidos a los que conoció el investigador Heyerdhal en el pasado siglo. Lo demás lo ponen los decorados y la animación por ordenador.

Los riesgos que encierra la profundidad del agua marcarían la vida de Thor Heyerdhal. La primera vez fue de niño, al caer a un lago helado mientras jugaba, y en su juventud, a bordo de la balsa Kon Tiki, la travesía de 101 días por el Océano Pacífico le convertiría en el explorador noruego que consiguió navegar desde Perú a Polinesia.
Aunque su infancia transcurre en su localidad natal, Larvick, la película recrea este período en la ciudad olímpica de Lillehammer, tan ligada a él y a su primera mujer, Liv Coucheron. Basta con subir a lo más alto de su icono, Lysgardsbakken, la pista de saltos de esquí en la que se celebraron los Juegos de Invierno en 1994, para observar los nevados paisajes que sirvieron de set de rodaje, como el lago Mjosa, el más grande de Noruega.
Establecidos en esa pequeña ciudad, los directores Joachim Roenning y Espen Sandberg aprovecharon el paisaje urbano de una calle del siglo XIX para filmar también las escenas en que la esposa de Heyerdhal aguarda la llegada de su admirado aventurero, que ha ido a Nueva York en busca de financiación para su ambicioso viaje. Su estancia en la ciudad de los sueños de los años 40 fue recreada por decorados de los estudios búlgaros News Boyana, en Sofía.
La prolongada luna de miel del matrimonio en la idílica isla Fatu Hiva, la más meridional de las Marquesas, inspira al joven antropólogo noruego a pensar que fueron habitantes de Suramérica los primeros en pisar tierras polinesias. Es el momento en que la película enseña exóticos paisajes que localizaron en los remotos alrededores de la ciudad tailandesa de Khao Lak, albergue de lujuriosas playas y parques nacionales, como el de las islas Surin y Similan.
Con el propósito de reproducir los hechos más significativos de la vida de Heyerdhal, la expedición cinematográfica Kon Tiki (2012) se afinca en territorio de las islas Maldivas, en las que el bello paisaje de North Male Atoll sustituye al atolón de Raoia, del archipiélago Tuamotu, donde en uno de sus arrecifes encalla la Kon Tiki en 1947.
Los seis tripulantes de la embarcación de juncos, seis troncos y una vela iniciaron su travesía por el Pacífico desde el puerto limeño del Callao, pero la ficción lo recrea en la dársena maltesa de la Valleta, donde una muchedumbre peruana los despide con entusiasmo. Unas millas mar adentro, con un gran despliegue de medios técnicos, se resuelven las escenas de mayor acción de la película, con la ayuda de los estudios de cine náuticos de Malta.

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