Cómo se decide dónde actuar Para elaborar esta cartografía, el equipo técnico ha desarrollado un análisis multicriterio que combina información sobre usos del suelo, riesgo de incendio, modelos de combustible, contacto entre cultivos y monte, y variables como la pendiente, orientación o el riesgo de erosión. El resultado es un mapa que otorga una puntuación para cada parcela, en función del nivel de prioridad de actuación: bajo, medio, alto o muy alto.
Miriam Pajares, técnica de la Fundación Global Nature y responsable de diseñar la metodología, subraya que el objetivo no era elaborar un mapa de riesgo convencional. “No buscábamos solo saber dónde puede arder. Queríamos construir una herramienta útil para decidir por dónde empezar, teniendo en cuenta tanto la prevención de incendios como la capacidad de cada zona para mejorar el territorio. Por eso el modelo cruza variables relacionadas con el fuego, la posición estratégica de las parcelas en el territorio y la estructura del mosaico agroforestal”.
Con este diagnóstico, GO Viver inicia ahora una nueva fase centrada en las parcelas de los socios de la Cooperativa de Viver, donde las medidas podrán ponerse en marcha de forma más directa. El trabajo se desarrollará con los agricultores y agricultoras a través de comunidades de aprendizaje, espacios de colaboración en los que Global Nature, personas expertas en distintas materias y la cooperativa ajustarán conjuntamente las actuaciones sobre el terreno.
Entre las medidas potenciales a poner en marcha se encuentran la recuperación de tierras agrícolas abandonadas, la transformación de cultivos en franjas cortafuegos productivas, la restauración de bancales y terrazas, la utilización del pastoreo, el manejo de cubiertas vegetales y el ensayo de barreras térmicas. El objetivo es que las soluciones no se diseñen de forma aislada, sino adaptadas a la realidad agronómica, ambiental y social de Viver. “El mapa es una herramienta, no un fin en sí mismo”, añade Rocío Lalanda. “Lo importante es que los agricultores puedan reconocerse en ese diagnóstico y decidir qué medidas tienen sentido en sus parcelas. Las actuaciones que se construyen con quienes trabajan la tierra son las que tienen más posibilidades de mantenerse en el tiempo”. Un plan a largo plazo Esta primera fase constituye la base sobre la que se apoyará el resto del proyecto, desde el acompañamiento técnico a agricultores hasta la selección de parcelas piloto, el diseño de medidas de adaptación y la transferencia de resultados a otros municipios con retos similares.
GO Viver tiene como objetivo desarrollar un plan de adaptación agroforestal al cambio climático que contribuya a reducir la vulnerabilidad del territorio frente a los incendios forestales y, al mismo tiempo, fomente la biodiversidad en ecosistemas agrarios. El proyecto combina una escala de paisaje, centrada en la planificación territorial y la prevención de incendios, con una escala de parcela, orientada a la aplicación de prácticas agrarias de adaptación junto a los agricultores. |
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