Esther López Barceló *
Ya tenemos pacto. Por fin, después de una legislatura fallida y tras un claro cambio de posicionamiento por parte de Podemos respecto a los comicios del 20D, existe un pacto de las fuerzas del cambio y/o de la izquierda de este país.
Personalmente, viví ese momento desde un taxi que me llevaba a la Sala Mirador, un pequeño y coqueto teatro de Lavapiés -regentado por Cristina Rotta– donde Izquierda Unida y Podemos habían convocado una rueda de prensa para presentar formalmente “el abrazo de Sol”. Cuando llegué a la calle Doctor Fourquet ya había mucha prensa esperando en el patio del teatro y mi compañero Eduardo Garzón me llamó para decirme que estaban ambos equipos esperando a que se hiciera la hora en una cafetería de Tirso de Molina. Me acerqué allí y pude comprobar signos de cansancio, estrés, alegría y nervios por lo que había costado tantos días resolver y por lo que estaba por venir. El camino al teatro estuvo jaleado de gritos de “¡Sí se puede!” desde los balcones, saludos de viandantes que se acercaban a Pablo y Alberto e incluso un arcoiris en el cielo que nos daba la bienvenida a Lavapiés, el barrio más popular y representativo de Madrid, para simbolizar ese “los nada de hoy todo han de ser”. La llegada a la Sala Mirador y la rueda de prensa dieron paso al descanso y la celebración en el bar en el que habitualmente se encuentra la izquierda madrileña. Diríamos que la “transversalidad” empezó en “la Funda” de Argumosa. Hasta la medianoche pensábamos que el “Abrazo de Sol” iba a ser la imagen icónica que quedara para la historia. Sin embargo, el diario El Mundo -en pleno proceso de ERE masivo y de fuerte contestación sindical de sus trabajadores- en su portada, bautizaba el preacuerdo como ‘El pacto de los botellines’, mostrando una foto de Pablo y Alberto con una cerveza en la mano tras la rueda de prensa, un corto espacio de tiempo de distensión con los propios periodistas y compañeros que quedó inmortalizado para la posteridad. Alberto enseguida mostró su buen humor y su empatía hacia los trabajadores de El Mundo, sabedor de que pocas veces son los redactores quienes eligen los titulares y, a través de un tuit, explicó que en la imagen estaba brindando por el éxito de la huelga de los periodistas de Unidad Editorial. Un gesto que dice mucho de lo que está por venir, tanto por la actitud de Garzón como por el intento de denigrar la nueva coalición de izquierdas desde su nacimiento.
FUENTE: http://www.cuartopoder.es/tribuna/2016/05/15/unidas-podemos-del-abrazo-sol-al-pacto-los-botellines/8558

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