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miércoles, 1 de julio de 2026

¿ACABARÁ ESTO ALGÚN DÍA?

 

Julio el de Telde, Gran Canaria

¿Quedarán celdas disponibles para tanta gente en el Resort Hotel Sanchista Soto del Real?

¿Es el sanchismo una escuela de corrupción? 


Por: Julio César Gonzlález Padrón

Artículo de opinón

Este artículo es presuntamente

 Muchas preguntas y pocas respuestas, poque hay países que avanzan, otros que retroceden, y luego está España, atrapada en un bucle judicial que se repite con la precisión de un reloj suizo. Cada semana, un nuevo caso que afecta a Pedro Sánchez y a su entorno. Cada mes, un nuevo nombre. Cada trimestre, un nuevo escándalo que se suma a la colección, hasta tal extremo que, “El Sanchismo”, lejos de ser una corriente política, parece haberse convertido en un género narrativo del tipo, “novela negra institucional”, con capítulos que se escriben solos y personajes que surgen como setas después de la lluvia.

La última entrega —porque ya no son noticias, son entregas— nos trae a la directora general de SEPI, María Belen Gualda González; la misma que fuera nombrada por María Jesús Montero, que, a este paso, pronto también la veremos en capilla imputada por corrupción y malversación de fondos públicos, junto a un “fleje” de personas más. En el último caso, junto a Gualda, que va “pá lante” veinte más, y todos “adeptos y simpatizantes sanchitas”. En cualquier democracia madura esto sería un terremoto. Aquí solo es miércoles 1 julio y que… ¡Viva el vino! Como diría el propio Pedro Sánchez.

El ecosistema del Sanchismo; su fauna, su flora y sus sumarios

La fauna política que órbita alrededor del presidente Pedro Sánchez es tan variada rica y abundante que merecería un documental de National Geographic. Ahí están por nombrar alguna de las “especies”, el Tito Berni, Koldo, Cerdan Ábalos, Leire Díaz, Begoña Gómez, y un largo etcétera que ya no cabría en un artículo, sino en un tomo encuadernado con índice alfabético. Todos ellos unidos por un hilo invisible que conduce, inevitablemente, al epicentro del poder o lo que es lo mismo, a los que su “banda” llaman, “el número uno” (Pedro Sánchez, “el persistente” más corrupto y nefasto de los 51 años que llevamos de democracia, superando incluso a su maestro José Luis Rodríguez Zapatrero, el “coleccionista de joyas heredadas Jajajajaja.

No es que el Sanchismo genere corrupción, es que la atrae, como si fuera un imán institucional con vocación de vertedero. La corrupción en su partido PSOE, no es un accidente; es un clima. Una atmósfera. Un ecosistema.

 El presidente como personaje literario o anatomía de un liderazgo inquietante

Mientras el país observa esta procesión de escándalos, hay otro fenómeno que merece la atención, y es “la figura psicológica del propio Pedro Sánchez” analizada recientemente y públicamente por psiquiatras y psicólogos españoles de prestigio internacional. No diagnósticos clínicos —eso sería imposible sin evaluación directa— sinolecturas de su conducta pública”, que a veces dicen más que cualquier discurso.

El psiquiatra José Cabrera, reconocido doctor en psiquiatría y con varios masters sobre la conducta humana de los individuos , ha descrito rasgos sobre Pedro Sánchez que, como mínimo, inquietan; tales como: “frialdad emocional, narcisismo extremo, agresividad estratégica, además de padecer el síndrome de Hubris”, que se trata del ese trastorno del poder que lleva al líder a sentirse excepcional, casi predestinado, como le ocurre a casi todos los dictadores comunistas de la vieja escuela e incluso al propio Donal Trump.

Otros expertos en comunicación no verbal han analizado sus gestos en el Congreso. Los folios que manipula compulsivamente, la mirada que evita, los silencios que congelan. El presidente que presume de temple, pero cuyos papeles tiemblan más que la economía mundial, después de que Trump apareciera en escena.

Y luego está la paradoja de un líder que ha tenido que desmentir públicamente rumores sobre su salud, calificándolos de “máquina del fango”, mientras el país observa que lo que realmente parece fallar no es el corazón, sino el entorno político que lo rodea. A esto se suma su confesión de haber acudido a terapia en el pasado; un gesto humano, sí, pero que añade otra capa al personaje. El presidente que se presenta como roca, aunque a veces parezca cristal templado y del malo comprado en la tienda del Chino de mi barrio.

Cronología de un desgaste: la corrupción como banda sonora

La corrupción en el Sanchismo no es un caso aislado, ni dos, ni tres. ni siquiera cuatro. Es una secuencia. Una cadencia. Una música de fondo que acompaña al Gobierno desde sus primeros compases. (no olvidemos que perdió las elecciones)

2018: el ascenso. 2019: los primeros temblores. 2020: la pandemia como cortina de humo. 2021: los nombres empiezan a caer. 2022: el caso Ábalos. 2023: Tito Berni. 2024: Koldo. 2025: SEPI. 2026: ¿Quién será el siguiente? La pregunta ya no es “si”, sino “cuándo”. ¿Es que alguien puede dar más?

 El Sanchismo como fenómeno atmosférico

Lo más inquietante no es un caso, ni dos, ni tres, ni cuatro. Es “la regularidad”, que no abandona, ni los fantasmas del pasado, y para muestra ahí tenemos a Zapatero, “el faro del PSOE”, el ejemplo de honradez universal, trincado en pleno verano y con el “carrito del helado” a tope. “La naturalidad” con la que cada semana aparece un nuevo nombre, un nuevo sumario, un nuevo escándalo. Como si el Sanchismo hubiera convertido la corrupción en un fenómeno meteorológico, donde llueve, escampa, vuelve a llover, y nadie se sorprende, porque la culpa es del cambio climático o en el peor de los casos de…” los recortes de Rajoy” jajajajaja,

La pregunta que uno se hace —con ironía amarga, con cansancio democrático— es si esto acabará algún día. Si veremos el final de esta saga de sinvergüenzas y mal nacidos corruptos sanchistas. Si el país podrá cerrar este capítulo y pasar página. O si estamos condenados a vivir en un universo político donde cada mes aparece un nuevo personaje, un nuevo caso, un nuevo capítulo de esta novela negra que ya no escribe la justicia, sino la rutina.

Como Conclusión se me antoja pensar qué…, mucho me temo que, como siempre, la pregunta  quedará en el aire.

¿Acabará esto algún día? Quizá sí. Quizá no. O quizá el Sanchismo sea ya una estación meteorológica y cuando menos lo esperan, les llueve, pero con tanta intensidad que los ahogue a todos, como en el diluvio universal bíblico y solo se salven un manojito de justos, con sus queridas mascotas qué, ¡Oiga compadre!… ¡Casos se han dado!  Y compadre, debería creerme  y hacer caso a este viejo lobo de mar y mauro de Telde cuando le aseguro que, … “No hay muladar sin pulgas, ni linaje sin putas” y si tiene dudas sobre lo que le afirmo cristiano, , vaya y pregúntale a Koldo o a Abalo, que están pasando unas vacaciones pagadas por Ferrans , hasta que tiren de la manta, en el Gran Familiar Hotel Resort Soto del Real Sanchista de Madrid, cuya categoría oficial es la de: “cinco estrellas y un cometa”.

¡Qué cosas!


Fdo:

Julio César González Padrón

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