“Una verdad histórica, que sigue pendiente de que se le haga justicia”.
Por Julio César González Padrón
Artículo de opinión
La historia, cuando se documenta con rigor, suele ser una aliada incómoda para quienes prefieren moldearla según intereses coyunturales, como le ocurrió en su día a Manuel Hermoso, el mismo que fuera alcalde de Santa Cruz de Tenerife y más tarde presidente del Gobierno de Canarias, amén de un aferro enemigo de todo lo referente a Gran Canaria; no en vano. su lema preferido era… ¡Ha llegado la hora de Tenerife! Y no tendrá otra Isla, lo que primero no lo tenga Tenerife. (palabras textuales). Cosas por otra parte normal, si tenemos en cuenta que fue el susodicho señor, fue uno de los fundadores de ATI, partido político que nace con un único objetivo… “Defender los intereses de la Isla de Tenerife”, que ni siquiera los de su provincia, que es lo más gracioso; en fin, como diría el famoso torero, Rafael el Gallo, cuando le presentaron a José Ortega y Gasset y le dijeron que su trabajo consistía en pensar (filosofar)… ¡Hay gente pá tó!
A consecuencia del trato que yo le propiciara a su persona en mi libro “Guia informal y Desenfadada de Gran Canaria”, tengo de Don Manuel Hermoso una anécdota que no me resisto a callar. Entre otras cosas, porque reconozco mis comentarios un tanto burlescas hacia él y donde le censuraba en varios capítulos de la obra, su poco interés en declarar BIC al “Lago Oasis de Maspalomas”, en contra de las prisas que se dio en hacerlo con el Llamado el Tanque en Santa Cruz. O bien, que le recriminara el pusiera en duda que los dibujos aborígenes cañaris, encontrados una cueva cerca del Roque Bentayga. El caso fue, que hombre se ofendió tanto, que me hizo llegar por medio de un amigo común lo siguiente … “Dile a tu amigo el canarión de Telde, que aquí en Tenerife distinguimos tres clases de personas; a saber, los hijos adoptivos, los hijos predilectos y los hijos de p…, donde si dudas lo incluyo desde ya, y de forma oficial”. Jajajajaja. Menos mal que su categoría humana, era tan pobre y miserable, que, aunque lo intentó, no consiguió molestarme, ni altérame lo más mínimo. Y es que, en aquella época yo ya acumulaba mucho salitre y mar en el alma, como para dejarme alterar por semejante individuo, cuyo apellido (Hermoso), ni siquiera hacia honor a la verdad. Jajajajaja.
Pero volvamos al tema que nos ocupa. La única brújula fiable para navegar con dignidad por el pasado, y es la de quien firma este artículo; “un viejo lobo de mar, enamorado de la historia verdadera y no de la que conviene al político de turno”, y que no pretendo otra cosa que, recordar un hecho incontestable, la cual merece ser restituida en la memoria colectiva de Canarias, porque afortunadamente no todos somos alumnos de la “LOGSE socialista”; progres sí, pero burros hasta decir basta, como diría mi buen amigo el profesor Pepe Belda.
Uno de esos episodios que claman por una rectificación urgente y pública, es del papel de “Gran Canaria en el primer viaje de Cristóbal Colón hacia el Nuevo Mundo, un hecho perfectamente constatado en el Diario de Navegación del propio Almirante” y que, pese a su evidencia documental, fue negado por decisiones políticas, por el propio Manuel Hermoso, que, siendo alcalde de Sanata Cruz, decretó en un Pleno Municipal, qué, “el almirante Cristobal Colon, nunca había estado en Gran Canaria”; cosa por otra parte, que mantenerla hoy en día, resulta tan sorprendentes como injustas.
“La escala en Gando o Agando: un episodio incontestable”
La única verdad histórica le guste a Don Manuel Hemoso ex presidente del Gobierno de Canarias (QED), es que, en agosto de 1492, durante la travesía inicial hacia lo que terminaría siendo el descubrimiento de América, “Colón hizo escala en Gran Canaria” No fue una visita menor ni anecdótica. pues una de sus naves, “la Pinta” concretamente, sufrió la rotura del timón y necesitó una reparación urgente. El arreglo se llevó a cabo en “la bahía playa de Gando (o Agando), y lo realizó un carpintero de ribera procedente de Moger, que trabajaba bajo las órdenes de Marco García del Castillo”, figura clave en la historia insular y considerado fundador de la ciudad de Telde.
Este episodio está recogido en el diario del propio Colón, fuente primaria de valor incuestionable. No es una interpretación, ni una tradición oral, ni un relato de terceros; “es la palabra del Almirante”, escrita en tiempo real durante la expedición que cambió la historia del mundo.
Por lo tanto, resulta evidente que, “GRAN CANARIA PARTICIPÓ DE MANERA DIRECTA EN EL VIAJE COLOMBINO”, y que su contribución fue técnica, logística y decisiva para que la expedición pudiera continuar.
“La Gomera sí, pero… ¿Y Gran Canaria?”
Durante la conmemoración del “V Centenario del Descubrimiento de América”, se otorgó a La Gomera el título de “Isla Colombina”, reconocimiento merecido por su papel como último puerto de avituallamiento antes del salto atlántico. Sin embargo, “Gran Canaria quedó excluida”, pese a que su intervención fue igualmente esencial y está documentada con la misma claridad; y todo ello conseguido, gracias a los titánicos esfuerzos que encaminados a que así se recogiera, hiciera o el propio Don Manuel Hermoso y su equipo de incondicionales dogmáticos militantes “aitianos” de ATI, ante la vergonzosa y cobarde actitud de pasividad, por parte “los pardillos” de los políticos gran canarios de entonces.
La razón no fue histórica. La razón no fue técnica. La razón, lamentablemente, fue “solo política”
“El pleito insular llevado al absurdo”
Si, amigos canarios auténticos y de verdad, no deben olvidar que el entonces, presidente autonómico, “Manuel Hermoso”, ya conocido por su oposición sistemática a todo lo relacionado con Gran Canaria, llegando incluso a “decretar en un pleno municipal”, cuando era alcalde de Santa Cruz de Tenerife, que “Cristóbal Colón nunca había estado en Gran Canaria”. Una afirmación que contradice frontalmente las fuentes históricas y que, sin embargo, se utilizó para “bloquear oficialmente” la posibilidad de que Gran Canaria recibiera la denominación universal de “Isla Colombina”. Y lo repito y repetiré una y mil veces, porque aun albergo la esperanza de que alguien con veredero sentimiento patriótico canario y sobre todo amante de la historia y verdad, lo corrija; porque, “Historia magistra vita es” y no es justo, ni de recibo, que se moldee siguiendo los caprichos e interese de unos pocos desalmados, que no respetan el nombre de Gran Canaria.
Que el viejo y cansino “pleito insular” alcanzara este nivel de distorsión histórica resulta casi infantil. Pero negarlo sería volver a negar la verdad que cualquier historiador serio conoce, y que está al alcance de cualquiera que consulte las fuentes primarias. (Archivo de Indias en Sevilla, antigua Casa Lonja de Mercaderes)
“La responsabilidad de las autoridades locales”
Resulta igualmente llamativo que las autoridades locales de Gran Canaria, las que yo llamé entonces “manojo de pardillos mauros, analfabetos e incultos”, en aquel momento, “no defendieran con firmeza la verdad histórica”. No sabemos si por prudencia, por desinterés, por oportunismo político o simplemente por ignorancia, que es lo que me temo. Pero lo cierto es que “no se alzó la voz” con la contundencia que merecía un hecho tan relevante para la identidad histórica de la isla.
Esa falta de defensa permitió que una información “incorrecta y malintencionada” terminara circulando por canales oficiales de todo el mundo, llegando incluso a plataformas como Google, donde todavía hoy se encuentran referencias incompletas o sesgadas sobre el papel de Gran Canaria en el viaje colombino.
“Una llamada al Gobierno de Canarias: corregir la historia es un deber y una obligación”
La historia no prescribe. La verdad no caduca. Y la justicia, aunque llegue tarde, siempre es bienvenida.
Por ello, es necesario que el “Gobierno de Canarias”, en su composición actual, “revise este asunto con rigor documental” y reconozca oficialmente lo que las fuentes primarias ya certifican: “GRAN CANARIA ES, DE PLENO DERECHO, UNA ISLA COLOMBINA”.
No se trata de competir con La Gomera, ni de reavivar viejos pleitos insulares. Se trata de “restituir la verdad histórica”, de honrar la memoria de quienes participaron en aquel episodio —como el carpintero de Moger y Marco García del Castillo— y de otorgar a la isla el lugar que le corresponde en la historia del Atlántico.
“Como conclusión final y viejo lobo de mar, una vez más, te aseguro que, la mar no miente”
La mar, testigo silenciosa de aquel episodio, no entiende de pleitos ni de intereses políticos. La mar recuerda. La mar conserva. Y la mar, como siempre, dice la verdad.
Gran Canaria fue parte del viaje que cambió la historia del mundo. Negarlo fue un error. Rectificarlo es un acto de justicia.
No se trata de alimentar o resucitar el famoso “pleito insular”. Solo que sea la verdad la que brille, para que reine en Canarias, porque nuestros hijos no pueden seguir ignorándola, por esa información, malintencionada, que se acuño un triste día y que las autoridades de Gran Canaria, de forma incomprensible, no supieron o no quisieron reclamar su corrección cuando correspondía.
No se me escuden ahora, “politiquillos de tres al cuarto”, en decir que, lo que pretendo con mi artículo es resucitar el odioso “pleito insular”, poque conozco bien a la bancada “Aitiana” y sé que lo piensan cuando no quieren debatir una verdad. Yo soy ante todo “canario” y la patria isleña, mi única madre a defender.
Pore ello te digo que…Si consideras que este articulo puede resultar de interés para el verdadero conocimiento de nuestra historia de Canarias, no te lo guardes, y reenvíalo a cuanta más personas mejor; pues… ¿Quién sabe si algún “iluminado” con poder, sentido común y patriotismo, me escucha y actúa en consecuencia, qué… ¡Casos se han dado!
¡Qué cosas!
Fdo:
Julio César González Padrón
Marino Mercante y escritor

Como tú dices Julio, qué cosas...
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